Beneficios del mundo digital para la memoria y el pensamiento crítico

Artículo realizado por: Salvador Molina, presidente de ECOFIN, José Luis Zunni, director de ecofin.es, Javier Espina Hellín, miembro de ECOFIN Business Schools Group, y Eduardo Rebollada Casado, miembro del blog Management & Leadership de ECOFIN.

Hemos abordado en los últimos meses diferentes aspectos de la innovación tecnológica y la formación. Pero como todos los estudios que se inician en las universidades en el limitado espacio del laboratorio, cada vez que una investigación pone de relieve la importancia de seguir estudiando determinados ámbitos del conocimiento, aquellas fronteras físicas se rompen y las conclusiones de las investigaciones pasan a ser divulgadas en diversas publicaciones científicas, además de ser difundidas en los ámbitos de ‘research‘ de las propias webs de dichas universidades. El paso siguiente es la implementación práctica en la esfera organizacional y/o personal, según corresponda.

Casualmente el estudio que hoy debatimos se fundamenta en el interés que los investigadores mostraron en la interacción entre la tecnología y la memoria del cerebro.

El estudio se titula ‘Saving-Enhanced Memory. The benefits of saving on the learning and remembering of new information’ (Ahorrando y mejorando la memoria. Los beneficios de ahorrar en el aprendizaje y recuerdo de nueva información), a cargo de Benjamin C. Storm y Sean M. Stone, del departamento de psicología de la Universidad de California, Santa Cruz.

Benjamin Storm afirma que la investigación demuestra que la gente aprende y recuerda significativamente mejor toda nueva información cuando salva (guarda) previamente la información de manera digital.

La idea es bastante simple: salvar datos actúa como una forma de descarga (nos quita presión), al asegurar nuestro cerebro de que cierta información será accesible digitalmente, lo que nos permite reasignar recursos cognitivos en vez de mantener esa información, por lo que puede entonces recordarse información nueva.

Esto viene a operar como un auténtico disco duro, que está a tope de información y le liberamos de una cantidad de archivos, procediendo nuestro cerebro a la desfragmentación de datos que nos libera energía de memoria para recordar nueva información.

Por eso no debe preocuparse si no puede dejar un día de su vida sin depender de sus asistentes digitales, vía iPad o teléfonos móviles, en los cuales tiene su bloc de notas, calendarios, blog, etc. Esto no significa que el cerebro le esté fallando. Lo que sí es cierto es que puede sentir (nos pasa a todos) que su dependencia de los calendarios digitales, listas de tareas y alertas está socavando sus músculos mentales, pero al utilizar estas herramientas –según nos revela el estudio– pueden estar ayudando simultáneamente a aumentar su memoria.

¿Cuál fue la metodología del estudio?

Los investigadores reunieron a dos grupos de personas y observaron que cuando los participantes guardaron digitalmente una lista de palabras que se les pidió que recordasen, exhibieron un mejor recuerdo más adelante respecto a otro grupo a los que no se les solicitó que guardasen los datos.

Sean Stone afirma que “tendemos a pensar en el olvido como algo que sucede cuando falla la memoria, pero la investigación sugiere que el olvido juega un papel esencial en el apoyo al funcionamiento del cerebro para la adaptación de la memoria y la cognición”.

En otras palabras, cuando uno olvida una cosa, se liberan recursos cognitivos que son necesarios para recordar otras cosas. Y cuando se escriben tareas pendientes en una nota de manera digital, es una buena manera de darse permiso para olvidar. Se liberan recursos del cerebro para otras aplicaciones.

Para el estudio, los investigadores pidieron a 20 estudiantes universitarios que miraran los sustantivos comunes de dos archivos diferentes, cada uno con 10 palabras. Los participantes tenían 20 segundos para mirar el primer archivo antes de cerrarlo. Luego tuvieron 20 segundos para mirar el segundo archivo antes de ser interrogados sobre el número de palabras que pudieran recordar de ambas listas.

Antes de la prueba, sin embargo, se dieron determinadas instrucciones a la mitad de los participantes, que eran ligeramente diferentes a los del otro grupo (el otro 50% de participantes). A uno de los grupos se les permitió guardar la información una vez hubiesen leído la primera lista de palabras, mientras que al 2º grupo se les ordenó que cerrasen el archivo sin salvar los datos de la lista.

Los investigadores encontraron que aquellos estudiantes que salvaron la primera lista, eran capaces de recordar más palabras de la segunda lista, en comparación con los participantes que no se les había permitido guardar el archivo. Un segundo estudio con 48 estudiantes llegó también a las mismas conclusiones.

Los investigadores de la UCSC creen que los beneficios de escribir la información van mucho más allá de que nos ayuda a recordar que tenemos que pagar, por ejemplo, una factura de la luz o recoger la ropa de la tintorería. Porque estos beneficios suponen que ese proceso en el que se olvidan determinadas cosas relativamente triviales, permite al cerebro dedicar más recursos a pensar críticamente. Y esta parte a la que arriba el descubrimiento es lo más interesante para estudios futuros, así como poder seguir y estudiar comportamientos en ámbitos laborales dentro de cualquier organización.

Los investigadores han destacado especialmente, que cuando la capacidad de las personas para que algunos datos de nuestra memoria queden como en stand-by, es un ahorro que no sólo puede afectar positivamente a su capacidad de aprender y recordar, sino también a otros procesos cognitivos, como la capacidad de pensar, resolver problemas y generar ideas nuevas y creativas.

Hemos hablado hasta ahora de la memoria de la que el cerebro dispone gracias a salvar información y al ahorro de recursos. Pero en cuanto al pensamiento creativo, también sucede lo mismo, para lo cual nos parece de interés de los lectores recordar su significado.

Estableciendo su etimología, pensamiento proviene del verbo latino ‘pensare’, que es sinónimo de “pensar” o “reflexionar”; creativo procede del verbo latino ‘creare’, que puede traducirse como “engendrar”. La creatividad es la facultad de crear. Supone establecer o introducir por primera vez algo; hacerlo nacer o producir algo de la nada.

El pensamiento, por su parte, es el producto de la actividad intelectual.

Por tanto, todo ahorro de recursos gracias a nuestros asistentes digitales impulsará todos nuestros procesos cognitivos mejorando sustancialmente nuestra comprensión de las cosas. Dicho prosaicamente: los asistentes digitales son nuestro particular bastón para movernos en un mundo absolutamente desconocido aún, tanto en cuanto a las posibilidades que en los próximos años nos ofrecerá la innovación tecnológica que aún hoy está en laboratorio, así como en el mejor conocimiento de nuestro laboratorio humano que es el cerebro, del cual aún resta mucho por conocer.

Shares

, , , , , , , , ,

Los comentarios están deshabilitados.

Pin It on Pinterest

Shares
Share This