Pilar Muro: más de quince años al frente del Grupo Hospitalario Quirón

Pilar Muro recibe el premio de manos de Carmen M. García Martínez, fundadora y directora de MADRID WOMAN’S WEEK

 

Valiente, luchadora y capaz de situar a su empresa en lo más alto del sector hospitalario. Pilar Muro, aficionada a la natación, a la lectura y a los caballos, desvela para MADRID WOMAN´S WEEK cómo consiguió combinar su papel de esposa, de madre y de mujer empresaria y directiva al frente del Grupo Quirón.

¿Quién es Pilar Muro? ¿Cómo se describiría a sí misma como persona y como empresaria?

Es muy difícil definirse a sí mismo. Creo que soy fruto de una familia de clase media, la cuarta hija de cinco hermanos. Pienso que tu origen ya imprime personalidad y carácter, que también se forja a lo largo de la vida, queriendo siempre mejorar en mi trabajo y como persona. Me considero una mujer trabajadora y con un fuerte sentido del compromiso y de la responsabilidad.

¿Qué virtudes cree que han marcado sus grandes decisiones, su vida…? Le insinuamos algunas posibles: valor, fortaleza, resignación, entrega, amor, felicidad, trabajo…

Me he considerado sobre todo una persona valiente y muy responsable de mis actos. Creo que esta es mi mayor cualidad, tanto en mi vida personal por lo que me ha tocado vivir, como en la profesional. Y no sé si realmente mi valentía es producto de las circunstancias o es algo que ha estado siempre en mí y que ha aflorado en momentos difíciles, haciéndola propia. También he luchado siempre por ser ordenada y trasladar esta virtud a todos los ámbitos. Además, suelo volcarme con los demás y creo que podría ser otra de las características que me pueden definir, ya que desde que era muy joven, en mis primeras memorias de la infancia cuando estaba aún en el colegio, me atraía estar y ayudar a las personas con dificultades, las que sufrían, siempre intentando ayudarles en lo que me fuera posible.

¿Qué recuerdo le trae la niñez? ¿Cuál es aquel momento feliz que surge para alegrarle en los momentos de mayor pesar? ¿De quién se acuerda con nostalgia y por qué?

De la niñez tengo siempre muy buenos recuerdos, era la cuarta hija de una familia de cinco hermanos muy normal, de clase media, una familia muy unida. Y tengo unos recuerdos maravillosos, no sólo de mis hermanos o de mis padres, sino también de mis tíos y de mis primos. No tengo ninguna anécdota en particular, ya que fui muy feliz en mi infancia y tengo siempre presente y me acuerdo de toda mi familia: mis padres, mis tíos…

De los años de noviazgo junto al estudiante y luego al doctor Publio Cordón, ¿con qué circunstancia se quedaría: una meta profesional o personal, un sueño compartido?

Tuvimos un noviazgo de cuatro años y luego un matrimonio de 30 años hasta su secuestro. A lo largo de todo este tiempo fue un matrimonio como tantos otros, con un proyecto fundamentalmente de familia, aunque también de empresa familiar en la que ambos participábamos. Publio era un hombre muy entrañable y familiar, y nuestro sueño compartido era ese proyecto en común que abarcaba tanto lo familiar como lo profesional.

¿Qué destacaría de la figura de Publio Cordón? ¿Cuál cree que es su legado para su familia, para España y para todo el mundo? Nuestra memoria colectiva, ¿qué lección no debería olvidar?

Publio era de un pueblecito de Soria, llegó a Zaragoza con su madre y hermana a una temprana edad para abrirse camino y estudiar. Era una persona que ya desde pequeño se lo tuvo que trabajar todo, y no cabe duda que estas circunstancias forman un carácter. Por otra parte, era una persona muy activa y divertida. Aparte del trabajo y los estudios, en los que se esforzaba y se tomaba muy en serio, tenía una faceta divertida. Era también una persona muy familiar y todo lo que hacía, todos sus proyectos, lo que quería conseguir en su empresa, lo hacía pensando en la familia. Y pienso que, precisamente, es ese su legado y la lección más importante que me ha dado, mantener el espíritu familiar.

Pilar Muro junto con Francisco Fonseca, Jefe de Representación de la Comisión Europea en España; Juan Manuel Moreno, Secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad; Carmen M. García, fundadora y directora de MADRID WOMAN’S WEEK; y Sandra Ibarra, presidenta de la Fundación Sandra Ibarra de Solidaridad Frente al Cáncer.

Pilar Muro junto con Francisco Fonseca, Jefe de Representación de la Comisión Europea en España; Juan Manuel Moreno, Secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad; Carmen M. García, fundadora y directora de MADRID WOMAN’S WEEK; y Sandra Ibarra, presidenta de la Fundación Sandra Ibarra de Solidaridad Frente al Cáncer.

 

La muerte prematura de su hijo marcó un antes y un después. ¿Cómo llegó y cómo superaron esta enorme herida dentro de la familia y de la empresa? ¿Es un momento para la fe o la esperanza?

La verdad es que no se supera nunca, es una herida que te marca de por vida, y además, en el fondo nunca lo quieres superar, quieres seguir con ella y tenerlo presente en cada momento de tu vida. Te marca para siempre y jamás te recuperas.

El otro gran momento amargo vino con el secuestro de su marido. Sólo cabe lugar para el dolor o ¿también hay alguna lección que sacar de este duro trance para los que siempre hemos vivido ajenos al drama del terrorismo o de la violencia? Díganos algo que nos haga salir de la indiferencia contra el dolor ajeno.

Efectivamente, hubo unos primeros momentos muy duros, ya que te arrancan a tu marido de tu lado, luego tienes que ir asumiendo lo que te ha pasado intentando hacer las cosas de la mejor forma posible, pero no acabas de entender cómo hay personas que pueden ser capaces de destruir de tal manera a alguien sin ni siquiera conocerla, solamente por dinero. Sin embargo siempre hay alguna lección que aprender en todo esto y es que te encuentras a personas que también te apoyan, que están contigo, que son capaces de entenderte. Sólo alguien que ha vivido unos momentos como esos puede llegar a comprender lo que es el miedo, el terror, la soledad… Todos estos sentimientos siempre pensando en la persona que falta, que la tienen unos terroristas y que no sabes qué estará pasando, dónde está, dónde lo tienen, qué le están haciendo y cuánto está sufriendo. En esos momentos te queda la esperanza de que está vivo y que le puedes liberar, pero desconoces en las condiciones en las que está. Y ese es el mayor dolor y la mayor angustia: pensar qué le está pasando y qué puedes hacer para liberarlo. Así que, esa angustia y miedos, solamente alguien que lo ha vivido es capaz de verlo.

Y desde el lado de la empresa; ¿cómo tuvo la valentía de asumir el control del negocio, retomar los papeles del despacho y comenzar a gestionar las cosas? ¿Por qué tener que vender Previasa y optar por las clínicas Quirón? ¿En qué o quiénes se piensa en esos momentos?

Desde el principio había pocas opciones. En ese momento yo era vicepresidenta y a partir del secuestro consideré que era mi deber y mi obligación estar presente. Hay que tener en cuenta que teníamos la esperanza clarísima de que Publio volvería, podría tardar unos días, unas semanas, unos meses, pero que volvería. De manera que yo comencé a estar e ir a Previasa, pero siempre pensando que sería de forma temporal, no pensaba continuar. Pero las cosas se desarrollaron de otra forma y vas adaptándote a las circunstancias y sin darte cuenta vas tomando una serie de decisiones y tomando el control paulatinamente. Al final, cuando pasó un cierto tiempo y comenzamos a considerar que Publio no iba a volver, se fueron adoptando medidas más definitivas en cuanto a las empresas. En esos momentos pensaba en Publio, en qué haría él, pensaba en todos los trabajadores de la empresa, ya que para mí era muy importante que no desapareciera y que la gente no perdiera sus puestos de trabajo. Lógicamente pensaba en mi familia, en mis hijas, en que teníamos que salir adelante.

Aunque ya lo ha explicado muchas veces, ¿por qué pensaron en el centauro Quirón para nombrar a su proyecto de hospitales? ¿Cómo surgió esta idea? ¿Cree que ya es una realidad?

Publio consideró el nombre de Quirón porque fue el primer centauro bondadoso, que recibía hospitalariamente a los viajeros y no participaba de las luchas del resto de los centauros violentos y salvajes. Quirón poseía gran sabiduría y era el único centauro inmortal. Era un gran conocedor de la medicina, amigo de los hombres, prudente y benévolo. Así, Publio consideró que era una imagen que representaba perfectamente a la sanidad, y un ejemplo a seguir en la ayuda a los demás. 
Creo que sí, es una realidad. Hemos luchado por hacer las cosas bien, en beneficio siempre de nuestros semejantes. Cada día se producen muchas historias de personas que acuden a Quirón en busca de manos expertas. Nosotros, al igual que el ser mitológico, sentimos el deber y la responsabilidad de hacerlo de la manera más profesional y humana.

 ¿Es más fácil ser empresaria o ser madre? ¿Cómo ha conciliado esta circunstancia? ¿Cómo lo ha llevado la familia? 

Las dos facetas se parecen mucho: las dos tienen muchas dificultades, y en las dos hay que poner mucho sentido común. Cuando yo tomé las riendas de la empresa mis hijas ya eran mayores y no he tenido que realizar muchos esfuerzos por “conciliar”, ya que cada una de ellas tenía ya encauzada su vida. Hubiera sido diferente si hubiesen sido más pequeñas, ya que a esas edades tienes que estar muy pendiente de su formación y educación. He de decir que se han comportado de una manera maravillosa bajo estas circunstancias tan difíciles, cada una en su faceta. Aunque la que más está implicada en estos momentos en la empresa es la Dra. María Cordón, actualmente consejera delegada de Grupo Hospitalario Quirón, que estudió medicina y máster en Administración y Dirección de Empresas, por lo tanto ha sido en esta faceta empresarial un apoyo total y absoluto. Insisto en la idea en que lo que hay que intentar es tener buenos principios y querer hacer las cosas bien, tanto en la empresa como en el ámbito familiar. Rodearte de personas profesionales, comprometidas y fieles. En una empresa es lo más importante y yo he tenido la suerte de tenerlas a mi lado.

¿Cuáles son sus actuales metas como primera directiva de un negocio médico: más hospitales, más ciudades, más servicios, más rentabilidad…?

Todo lo que acaba de enumerar, pero sobre todo más compromiso con el trabajo que hacemos, más responsabilidad y más calidad. Los pacientes y personas que acuden a nosotros son cada vez más exigentes y nos lo solicitan. Por lo tanto, tienes que ofrecer una magnífica calidad asistencial, que se consigue gracias a unos servicios y profesionales médicos de prestigio internacional.

¿Cree que en un mundo global hay espacio para la empresa privada local o nacional en su sector? ¿Hay que analizar alianzas? Nos interesa conocer su posición personal.

Pienso que el mercado sanitario privado tiende a concentrarse y que en un futuro asistiremos a la desaparición de muchas pequeñas empresas o pequeñas clínicas privadas. El mercado tiende a crear alianzas y crecer. Actualmente el mercado está muy atomizado y aunque seguirán existiendo esas pequeñas clínicas para necesidades asistenciales muy definidas, desde hace ya unos años están desapareciendo. Creo que debido a las exigencias de los propios pacientes que demandan los servicios de un hospital general donde se le pueda ofrecer un buen servicio integral, y en una pequeña clínica es difícil ofrecer esto.

¿Cree que el mundo actual es más solidario que el que vivíamos hace medio siglo, antes de las fundaciones empresariales y la moda del ‘voluntariado’ y de las ONG? En qué difieren.

Creo que hoy en día el mundo es mucho más solidario. En primer lugar porque la globalización de la información nos ayuda a conocer las noticias de inmediato y si ocurre cualquier catástrofe en la otra punta del mundo, de las que antes no teníamos conocimiento, ahora te llega inmediatamente. Esta inmediatez hace que respondas de alguna manera. Nosotros salimos fuera de nuestras fronteras donde la ayuda haga falta.
La Fundación Quirón fue un camino lógico dese las actividades altruistas previas de su marido, ¿qué fines tiene y cómo lo hace?
Primero mi hijo, cuando comenzó trabajar, fue el que ya la quiso poner la Fundación en marcha, un proyecto que a mi marido le pareció muy bien, pero desgraciadamente ni uno ni otro pudieron continuar. Así, en el año 2000, yo misma lo retomé. En la Fundación centralizamos todas las acciones humanitarias que se estaban llevando a cabo hasta el momento en cada uno de los hospitales del grupo. El espíritu de la Fundación Quirón siempre ha sido de llevar la medicina a las personas más desfavorecidas. Aunque ya no sólo nos ocupamos de esta faceta, sino que también abarcamos temas de formación y de investigación. Desarrollamos nuestro trabajo acercando a nuestros hospitales a personas que no pueden o no tienen medios para ser tratados en su país de origen, darles la oportunidad de realizarles esa operación o someterse a ese tratamiento que no pueden en su país. Además, muchos de nuestros médicos y enfermeras se desplazan a esos países donde necesitan contar con profesionales para tratar a personas necesitadas. Todas estas acciones se llevan a cabo gracias a los médicos, enfermeras, etc., que colaboran desinteresadamente, siempre dispuestos a poner al servicio de los demás su talento de forma totalmente altruista.

Muchas veces le han preguntado por sus tres momentos trascendentales en su vida: conocer a su marido, la muerte de su hijo y el secuestro de Publio Cordón. Pero a nosotros nos gustaría saber cuál es el cuarto hito en su vida… ¿tiene un reto pendiente? ¿Tiene que ver con el legado mutuo de usted y su marido? ¿O con su familia?

Un cuarto hito que me gustaría cerrar es la vuelta a casa de Publio, encontrarlo y traerlo a casa.

Por último, nos gustaría que nos dejara un consejo, un camino a seguir por aquellas jóvenes que sueñan con convertirse en empresarias, en mujeres capaces de ser felices y de cambiar un poquito el mundo desde sus puestos. ¿Qué es lo que deben o no deben perder de vista en su horizonte profesional y personal? ¿Cuál es el consejo desde la experiencia y desde la capacidad de superación que usted representa para muchos y muchas?

Aunque aún queda mucho camino por recorrer, hoy en día las mujeres tienen muchas puertas abiertas. Realmente pueden hacer lo que quieran y se propongan. Hace años lo teníamos mucho más difícil porque la sociedad era muy diferente a la actual, donde ya se acepta que las mujeres estén en puestos de responsabilidad y cualquier tipo de trabajo, desde directivas o altos puestos en las administraciones públicas, hasta en oficios antes reservados a los hombres como policías o bomberos, por poner un ejemplo. Además, no cabe duda de que este tipo de asociaciones, como es la MWW, son una gran ayuda para mujeres que quieran emprender y aprender. En la vida creo que, en primer lugar, hay que saber lo que se quiere, perseguirlo y llevarlo a la realidad. A veces, como todo en esta vida, es verdad que no se puede o es realmente difícil. Tal vez estés desempeñando una tarea o trabajo en la que no te hayas formado, en lo que inicialmente no habías pensado o no te llene, pero hay que sacarle el lado positivo, que seguro lo tiene y tener ilusión. Por otro lado, nunca se puede perder la ilusión de encontrar tu propio camino, y da igual la edad que tengas, algún día te llegará, y es en ese momento cuando tienes que mantener la ilusión de juventud, aunque tengas 60 años. Hay que luchar por la ilusión o por el sueño. No es fácil encontrar el momento y mucho menos lograrlo, emprender una empresa no es tarea fácil y requiere muchísimo trabajo, pero si trabajas duro los sueños se logran.

Fuera del cuestionario, sí que nos gustaría recoger una consideración suya sobre el mismo hecho de haber sido seleccionada y también premiada con este galardón que da un Jurado mixto de hombres y mujeres que representan la sociedad civil: administración, cuerpo diplomático, empresa y alta dirección, medios de comunicación, etc.

Es uno de los premios más importantes y que más ilusión me ha hecho, por el trabajo que desarrolla MWW por las mujeres y en segundo término por el jurado, integrado por personalidades y profesionales muy relevantes a todos los niveles. Y es precisamente esto lo que me hace sentirme muy orgullosa: que todas estas personas hayan pensado en mí, me hayan propuesto y que además finalmente me hayan elegido. Realmente me siento muy honrada y orgullosa del premio.

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