¿Y ahora qué?

Alejandro Lucero, tras estudiar Químicas en la Universidad Complutense, comenzó su carrera en la consultora Arthur Andersen (1988-1990). Luego se integra como gerente en la División Internacional de KPMG Peat Marwick, llevando a cabo varios proyectos del sector financiero. En 1989 es fichado por el Santander como director de Planificación y Control de Gestión, participando en fusiones y adquisiciones. En 1991 ingresa en Deutsche Bank, donde fue consejero delegado de DB Credit (1998-2008). Desde mayo de 2008 es consejero delegado de Multigestión Iberia. En el siguiente artículo nos cuenta sus impresiones tras participar como ponente en  MADRID WOMAN´S WEEK.

“El mundo económico y empresarial no es precisamente un entorno donde la búsqueda de la igualdad sea un valor en sí mismo”  “Huyamos de las decisiones fáciles, tradicionales y consigamos que la mujer sea tratada de igual a igual”

Alejandro Lucero, consejero delegado de Multigestión Iberia

Una vez finalizados los actos de la fabulosa semana de Madrid Womens Week, hemos vuelto a la faena de la vida, a la jungla, a intentar sobrevivir, crecer, ganar, en un entorno de crisis, y sobrellevando las múltiples presiones que todos llevamos en nuestra mochila.

Es evidente, que tanto en la preparación de los ponentes, como en cada uno de los mensajes recibidos, se abrió una burbuja que nos hacía reflexionar y ¿por qué no?, dedicarle unos momentos de firme propósito de contribuir a eliminar las desigualdades y a enumerar la lista de propósitos de enmienda.

El análisis recibido de cifras frías, las experiencias personales recordadas, el camino por  recorrer, la concienciación colectiva en un momento de aislamiento del ruido de fondo, seguro que nos hizo ver con más calma cual era nuestro granito de arena, nuestra posible acción y, en definitiva, nos concienció.

Ahora bien, como pronuncié en mi intervención, el mundo económico y empresarial no es precisamente un entorno donde la búsqueda de la igualdad sea un valor en sí mismo, y los conceptos que imperan en la acción están más cercanos a la selva y la guerra, que a los pensamientos de equidad o lucha por la desigualdad.

Estamos asistiendo día a día a que las grandes corporaciones aprovechan al máximo su desigualdad para captar no sólo la cuota de sus competidores iguales sino también atacando a aquellos más inferiores y con menos armas económico-societarias y así arañar la tan manida cuota de mercado.

Pero esto es solo un ejemplo de los miles que podríamos encontrar para definir, sin falsas melancolías, el mundo en el que nos movemos, participamos e incluso a veces, hasta triunfamos.

Esta reflexión es la introducción a  la idea que pongo en común con ustedes, y es que después de la asistencia en cualesquiera de las posibilidades, organizador, ponente, asistente, o simplemente interesado en los temas de actualidad y muchos estaremos sentados en un despacho rodeados de la presión de los resultados, el mercado, los competidores, nuestra propia inseguridad quizás, frente a la toma de decisiones sobre promociones, altas de personal, nuevos salarios, re-estructuraciones de centros o plantillas, o miles de acciones que, sin lugar a dudas, afectan a personas y es el verdadero campo de acción donde pueden  cocerse las desigualdades, las arbitrariedades, o la inacción, tanto en el campo de la desigualdad de la mujer como en otros muchos.

Seguro, que en la mayoría de los casos, la ética y nuestros valores personales, estarán presentes en cada una de las decisiones, pero mantengamos unos momentos más en el recuerdo,  esos momentos de reflexión dentro de los actos de aquella semana, y si no podemos conseguir la perfección, si es que existe, recordemos unos segundos la información recibida.

Allí, en nuestro campo de acción habrá mujeres implicadas, como hombres implicados y ahora que, tenemos la posibilidad de incidir en el mundo real, combatamos la desigualdad en nuestras organizaciones, huyamos de las decisiones fáciles, tradicionales y consigamos que la mujer sea tratada de igual a igual, en salario, promoción profesional y por supuesto trato y respeto.

Así seguro que dentro de un año, volverá a organizarse una semana de la Mujer, volverán a salir datos sonrojantes, volverá a describirse un largo camino por recorrer, pero seremos conscientes y partícipes, que es lo más importante, que algo se ha avanzado y no por las fuerzas del destino o por las Organizaciones Públicas, no, por nosotros mismos y nuestra calidad personal y profesional.

 

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