Trece preguntas que los líderes se deben preguntar diariamente

Artículo realizado por: Salvador Molina, presidente de ECOFIN, José Luis Zunni, director de ecofin.es, Eduardo Rebollada Casado.

El Young Entrepreneur Council (YEC) es el Consejo de Jóvenes Emprendedores de los Estados Unidos, entre los cuales es frecuente que hagan entrevistas y encuestas a sus miembros, ya que todos comparten la misma pasión por emprender y posicionar sus actividades entre las más destacadas de sus respectivos sectores. Una interesante observación que hace este consejo es advertir de que cada día en nuestras actividades empresariales no debemos olvidar que la persona más importante del equipo es uno mismo.

Es fácil llegar a ser absorbido en la rutina por hacer sólo tareas que habitualmente realizamos como si tuviésemos un piloto automático; pero podríamos estar perdiendo de vista un panorama mucho más amplio que se abre frente a nosotros, tanto a nivel interno de la organización como más allá de ésta.

Lo que sí está claro es que lo que no hay que hacer son las cosas de manera rutinaria. Esto a veces, por no decir siempre, ocurre cuando justamente una persona domina su trabajo y lo desarrolla sin prestar una atención especial , como cuando se conduce un coche por una carretera habitual. Pero hay que prestar atención en esta singular conducción empresarial, obligándose a uno mismo a dar un paso atrás, obtener perspectiva y aparcar la rutina en un lugar separado de los problemas más importantes que la empresa pretende resolver.

Este es un ejercicio que cuanto más formación y experimentado sea el líder, mejor hará: establecer prioridades y saber qué es lo importante de lo que no lo es.

Con esto en mente, el YEC encuestó a trece fundadores de compañías acerca de las preguntas que se hacían todos los días para conducir sus empresas hacia adelante, así como también en su vida personal.

Vamos a analizar las preguntas y respuestas que surgen de la encuesta del YEC.

1) ¿Estoy haciendo lo que me gusta y voy mejorando en ello? 

Según David Thomas, de Cyberclick, son dos las preguntas que pueden ayudar a cualquier empresario a obtener sus logros, adquirir más experiencia y desarrollar una empresa de éxito.

Se refiere a dos, aunque pueden ser muchas las preguntas que podemos hacernos todos los días y que definen nuestra calidad de vida y esto hace que escoger sólo una sea complicado. La primera está inspirada por Steve Jobs y su famoso discurso en una de las graduaciones de Stanford University: “¿Estoy haciendo lo que me gusta?”. La segunda: “¿Estoy mejorando cada día?”.

Estamos de acuerdo en que la visión diaria sobre cualquier negocio, influenciada por cientos de acciones que se tienen que realizar para la debida y pronta atención de los clientes, aspectos financieros, problemas de personal, etc., hacen que la visión de medio y largo plazo puedan quedar minorizadas. No porque el líder no las valore, sino porque el aquí y ahora le está condicionando su visión de futuro.

En nuestra opinión, la pregunta de Steve Jobs tiene aún un alcance mayor: si es verdad que no estoy haciendo lo que me gusta, cómo puedo reconducir mi vida laboral con otro enfoque, aunque también con un sentido práctico si la persona está bien. Aunque no sea el trabajo de sus sueños, debería empezar a disfrutar más con lo que hace por el solo hecho de que es respetado y valorado por su equipo. Y ahí cabe la segunda pregunta: ¿Estoy mejorando cada día?

2) ¿Estoy haciendo el mayor esfuerzo para empoderar a mi equipo? 

Grant Gordon, de Salomón Consulting Group, afirma que como empresario al que le gusta planificar cada minuto de su día, puede entrar en la vorágine de sus tareas y perder el foco incluso en la gente que le rodea. Así que trata de hacer tiempo cada día para compartir deliberadamente con su equipo y ver cómo lo están haciendo, cuáles son sus frustraciones y lo que puede hacer mejor para ayudarles a tener éxito.

Un líder de negocios exitoso es aquel que ayuda a los empleados a hacer y ser lo mejor posible. Se preocupa por la formación de su gente, en informarles puntualmente y de manera transparente.

Hemos dicho en reiteradas ocasiones que el líder efectivo no obliga a que le sigan, sino que la gente le sigue porque saben que comprender y seguir su visión es un camino seguro para alcanzar el éxito, tanto de la organización como a nivel personal.

3) ¿Me resulta agradable mi trabajo? 

Lo define claramente David Ehrenberg, de Early Growth Financial Services, que afirma que la ejecución de un negocio no es siempre divertida (mejor sería decir agradable). Pero, en general, cree que hay que disfrutar de lo que se está haciendo para tener éxito. Incluso cuando las cosas se ponen difíciles, es importante para tener diversión (diríamos nosotros un poco de relajamiento para bajar el nivel de estrés): “Para hacer el trabajo que me gusta y con gente que me gusta. Quiero estar comprometido y continuar sintiendo la pasión por lo que estoy haciendo y qué fue lo que me llevó en primer lugar a iniciar mi empresa”. Entendemos que la clave para que su pensamiento sea posible, pasa por el nivel de compromiso con el proyecto y con la gente. Es evidente que el equipo responde mucho más cuando el compromiso parte desde arriba. Como hemos definido en alguna ocasión: un camino de doble dirección.

4) ¿Cómo puedo aprender de esto? 

Vanessa Van Edwards, de Science of People, cree que todo buen líder puede fallar y se debe aprender de ese fracaso. Ya se trate de una llamada telefónica difícil, un conflicto de equipo, o un reto de negocio, siempre recuerda que se trata de una experiencia de aprendizaje, no importa cómo resulta. De esta manera, todo lo que haces vale la pena.

Hemos hablado recientemente del éxito y el fracaso, por tanto no abundaremos en este punto que suscribimos.

5) ¿Qué voy a hacer hoy que importará dentro de un año? 

Natalie MacNeil, de She takes on the World, es de las ejecutivas que opinan que los líderes tienen que mantener la concentración en las cosas importantes y no en las minucias de la gestión de una empresa.

En la parte superior de la lista de tareas de cada día puso una nota de lo que importará en el largo plazo. Como una especie de fetiche personal, dice: “El solo hecho de este escrito en la parte superior de mi calendario, junto con una pequeña imagen de un águila, me recuerda que debo centrarme en el cuadro grande y sólo bucear hasta el nivel del suelo cuando es crucial”.

Es evidente que cuando el líder tiene que bajar a la arena para resolver una cuestión que apremia, su grado de participación estará directamente vinculado al nivel de capacidad de los gestores, jefes de departamento, etc. que son los que tienen que resolver ese día a día. No queremos significar que un buen líder no entra en la rutina, sino que se apoya en las acciones que su equipo lleva a cabo y sólo entra en acción cuando se lo solicitan o también cuando entiende que se está produciendo un desvío en lo que estaba planificado, o porque los resultados no están siendo los adecuados y se tiene que buscar una solución al problema. Como dice Natalie MacNeil, no es que no pueda bajar al suelo, sino hacerlo cuando es crucial para el negocio.

respuestas

6) ¿Qué es lo que quiero hacer hoy? 

Gina Mancuso, de LoveThatFit, opina que cada líder tiene que tener bien claro cuáles son los hitos que llevan hasta el final del juego o a cumplir los objetivos previstos. Dando un paso atrás y pensar: “¿Qué es algo que quiero hacer hoy que me va a llevar un paso más cerca?”. Coincidimos con ella. Ayuda a establecer el tono (el músculo) para el día y cuáles son las cosas principales en las que debemos focalizar nuestra acción. Es fácil distraerse con tantas cosas que suceden a diario, pero lograr los pequeños objetivos diarios es lo que nos mantendrá bien focalizados. Es el puente para el medio y largo plazo.

7) ¿Qué es lo que no hice? 

Jack Hanlon, de Kinetic Social, hace referencia al libro de Ben Horowitz’s ‘The hard thing about hard things’ y recomienda preguntarse: ¿Qué es lo que no he hecho? Con las restricciones de tiempo uno no puede hacerlo todo y eso es aceptable. Pero hay una diferencia entre aceptar eso y ser deliberadamente consciente sobre las cosas que se están eligiendo no hacer. Un gran líder sabe la diferencia haciéndose la pregunta.

8) ¿Es este el mejor uso de mi tiempo? 

Ambassador Bruny, de Ambassador Bruny Dot Com, dice que una pregunta que puede formular todos los días o varias veces al día es: “¿Es este el mejor uso de mi tiempo?”. Es fácil quedar atrapado en lo que parece una situación de urgencia y olvidarse de la gran imagen (nuestra visión del negocio y entorno). El hecho de que se puede hacer algo no significa que se debe hacer. Usar bien el tiempo implica también saber decir que no, lo que es diferente a la elección de entre dos o más alternativas.

9) ¿Qué debo delegar? 

Kelsey Meyer, de Influence & Co., sostiene que pensar en lo que se está haciendo pero que no se debe hacer (tener la lucidez de darse cuenta) puede ayudar a reconocer cuando se está centrado en las cosas equivocadas o qué otras cosas se necesitan (recursos materiales o humanos) para delegar más. Como líder, es necesario comprender sus puntos fuertes y cómo usar los que mejor ayudan a la empresa y no perder el tiempo en cosas que no están moviendo la marcha de la organización hacia delante.

10) ¿Cómo estoy moviendo las cosas hacia adelante hoy? 

Leah Neaderthal, de FamilyBridge, dice que la mayoría de nosotros tenemos tantas cosas puestas en nuestro agenda diaria para realizar que tenemos que tomar decisiones acerca de cómo gastamos nuestro tiempo, y es fácil quedar empantanado en tareas de menor importancia. De ahí que haya que preguntarse: “¿Cómo voy a impulsar mis acciones hacia delante hoy?”. Ayuda a mantenerse bien focalizado en las tareas más importantes que en realidad promueven el negocio y son las más valiosas.

11) ¿Cuál es la cosa más importante para hacer hoy? 

Peter Baumgartner, de Lincoln Loop, cree que rara vez la tarea más fácil o lo que está justo en frente de uno sea la que finalmente sea la más importante. Abordar la tarea que consideremos en primer lugar de importancia ayuda a evitar la rutina y en su lugar utilizar el tiempo para persistir en los objetivos de la empresa.

12) ¿Por qué no funciona? 

Jessica Richman, de UBiome, dice que puede que sea poco ortodoxo, pero mantiene una lista de lo que no cree que funciona como debiera en su negocio en cada momento. ¿Qué hace que los clientes estén descontentos, o por qué algo no funciona bien, o sencillamente se ve mal? Aceptar una cosa como que está bien cuando en realidad no es así, tiene a menudo un impacto negativo mayor que cuando se hace bien, porque en este caso no ha lugar las quejas. Pero lo negativo vale doble.

13) Lo que importa a mi cliente 

Reid Carr, de Red Door Interactive, dice que sus clientes son tanto internos como externos. Si continuamente el reto es entrar en la mente de sus clientes y empleados, sobre la base de los acontecimientos actuales y las necesidades futuras, se puede dar prioridad a su día. Suponiendo que uno sabe dónde quiere llevar su negocio, se puede adaptar la comunicación a lo que suena mejor con los acontecimientos actuales para conseguir apoyo a donde se quiere ir.

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