Reflexiones de una dirección eficaz: claves para salir de la crisis

“El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar salidas y soluciones”

“La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia”

“No pretendamos que las cosas cambien si seguimos haciendo lo mismo”.

“Sin crisis no hay desafíos, no hay méritos. La crisis es la mejor bendición que puede sucederles a personas y países porque la crisis trae progresos” (Son citas de A. Einstein)

Evidentemente, todo tiene solución, pero para solucionarlo, hay que entender el problema, aceptarlo y afrontarlo con medidas que provoquen un cambio.

Metodología práctica: identificar y resolver

1. Cuál es el problema

2. Cuáles son sus causas

3. Posibles soluciones

4. Mejor solución

La Dirección es práctica, el management no es una rama de la teología, sino una disciplina clínica, y como en la práctica médica lo importante no es si el tratamiento es científico, sino si el paciente se recupera.

La dirección es práctica, más que una profesión o una ciencia, aunque contenga ambas; por ello podemos infringir un grave daño a nuestra sociedad si limitamos el acceso a posiciones directivas a personas con graduación académica especial. Por el contrario el test de un buen directivo es si es capaz de ejecutar con éxito su trabajo y cualquier intento serio de hacer dirección científica o profesional está limitado a dirigir con la intención de eliminar molestos inconvenientes, lo imprevisible de una vida de negocios, sus riesgos, sus ups and downs, su competencia desleal y las elecciones irracionales del consumidor y en los procesos, la libertad económica y su habilidad para crecer.

La validez de cualquier decisión directiva no está en que la realización sea correcta o equivocada, respecto a la ortodoxia científica, sino comprobar si funciona.

Es el ejemplo por el que muchos directivos fracasan y solo unos pocos triunfan, haciendo incluso lo que los “teóricos” consideran equivocado.

El directivo se enfrenta cada día a la realidad del mercado y este es cambiante. Por ello es preciso dirigir en tiempo real apoyándose en las tecnologías.

No puede moverse en rigideces de planteamiento, tiene que actuar con pragmatismo, sin compromiso con ningún ideario político, y tiene que gestionar conforme al input y al entorno para conseguir el mejor output. Transforma información en acción, actuando sobre la realidad.

La empresa es conocimiento organizado.

El conocimiento especializado solamente es productivo cuando está integrado en una tarea dentro de una organización. Si no es simple teoría fútil.

El principal propósito de cada organización es la integración de conocimientos especializados en la realización de actividades para conseguir diferencias competitivas.

El experto, el conocedor especialista, el profesional necesita de la organización para realizar su actividad y la ve como una herramienta.

El directivo necesita al profesional para conseguir los fines de la empresa y valora al conocimiento especializado como medio para alcanzarlo.

Son posiciones diferentes pero no contradictorias, en equilibrio se consigue creatividad, orden, realización y alcanzar la misión.

Para pasar del trabajador manual al trabajador con conocimiento y mucho más al tecnólogo con conocimiento se necesita el soporte de la organización empresarial. Una dirección soportada en el conocimiento.

El conocimiento no elimina la habilidad y por tanto requiere experiencia potenciando la capacidad del conocimiento.

Al mismo tiempo la organización facilita que el conocimiento aumente las habilidades.

Los cambios en la dinámica del conocimiento se inician con la revolución de la productividad, continúan con la innovación sistemática y tienen su tercera fase con la Revolución del Management, suministrando conocimiento para descubrir como el conocimiento existente puede ser mejor aplicado para producir mejores resultados, que es en efecto lo que consideramos management.

 

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