Pensamiento crítico y liderazgo efectivo

El pensamiento crítico tiene sus orígenes en la filosofía antigua: en la lógica, la retórica y la dialéctica. Se le define como un proceso activo, persistente y minucioso que impacta sobre la persona. La respuesta más remota nos viene de Sócrates y sus preguntas socráticas cuando afirmaba que una vida sin reflexión no vale la pena vivirla.

El pensamiento crítico es el proceso de analizar y evaluar el propio pensamiento con el propósito de mejorarlo. Por tanto, se presupone conocer y comprender el funcionamiento de las estructuras más básicas de la actividad mental que conforman los estándares intelectuales universales.

La clave para desencadenar el lado creativo del pensamiento crítico (la verdadera mejora del pensamiento) está en reestructurarlo como resultado de un análisis y evaluación de manera efectiva. Estamos habituados a emitir juicios, tomar posiciones sobre determinada materia y al proceso de toma de decisiones, no necesariamente contando con todos los datos e información imprescindibles para hacerlo. Los tópicos y los prejuicios siempre inhiben la capacidad de reflexión y lo más grave, hacen que una persona se base en fundamentos erróneos que le llevan a construir un argumento que no refleja para nada la realidad.

Etimológicamente hablando, la palabra pensamiento proviene del verbo latino pensare, que ejerce como sinónimo de pensar, y la palabra crítico procede del término griego kriticós que se refiere a un punto de transición en que alguna propiedad sufre un cambio finito.

pensamiento crítico 2

Imagen de Sócrates

David A. Garvin de Harvard Business School, afirma que hay una sensación de que las personas necesitan mejorar sus habilidades de pensamiento, ya sea si se trata de cuestionar determinados supuestos, o mirar los problemas desde múltiples puntos de vista”.

Creemos necesario repasar algunos aspectos en los que convergen, como un cuerpo de conocimiento unívoco, el liderazgo per se con el pensamiento crítico, haciéndolo de manera enunciativa no taxativa:

1º.- La validez de los supuestos

Un líder que esté muy bien entrenado en el pensamiento crítico es esencialmente curioso y está pendiente en descubrir siempre el qué y el por qué escondidos detrás de cada supuesto, que en principio soportan las acciones que se toman. Esto lo hemos visto con claridad en la última y más larga de las crisis económicas desde la década de los años 30 del siglo XX, que motivó la urgente actuación de los gobiernos para salvar la quiebra global del sistema financiero internacional, sacando lo mejor del pensamiento crítico, porque obliga a cuestionar cómo y por qué sobrevinieron los problemas, con la celeridad y profundidad que lo hicieron y de qué manera las políticas adoptadas tuvieron que diseñarse y aplicarse.

2º.- Mirar desde ángulos diferentes

Es evidente que las experiencias personales también constituyen aprendizajes diferentes para las personas que las experimentan. La visión y perspectiva del entorno depende de cómo se focalicen las cosas, especialmente la manera en que se reacciona frente a los problemas. Los pensadores críticos también deben tener una inclinación creativa que les permita ver oportunidades donde otros ven obstáculos.

3º.- Pensamiento crítico y factores críticos

Una pregunta que surge con frecuencia es ¿por qué las grandes organizaciones no son nada sin buenos líderes? La respuesta tiene un alcance mucho mayor del que se puede suponer: el más importante factor crítico en los negocios es invertir en un buen equipo de gestión y dirección más que hacerlo en una buena idea.

Pero es sabido también, que ser un buen gestor y/o director, no implica que dicho profesional pueda ser considerado un líder. Con frecuencia pasamos por alto la que debería representar la mejor calidad de cualquier inversión y que tiene que ver con quién está liderando la organización y si el equipo de personas que le acompañan es en realidad una buena elección. Cuando se cuenta con el equipo adecuado, líder y miembros de los equipos pueden apoyarse, adaptarse o reaccionar ya sea ante una crisis o ante los constantes cambios del mercado. Y esta combinación de calidad y alto rendimiento de personas y equipos, para ser bien coordinados y estar siempre en carrera hacia las metas impuestas, requieren de un liderazgo efectivo que haga uso adecuado del pensamiento crítico con el alcance que estamos dando, o sea, cuestionando todo lo que sea necesario los supuestos que se utilizan como base para la toma de decisiones e implementación de acciones.

Los mejores líderes, empresarios y especialmente emprendedores, están más allá del pensamiento medio en cuanto a obligaciones y responsabilidades en sus respectivas actividades. Porque les conduce, además de su exigencia con ellos mismos, una especial devoción que les mueve y motiva. Es una pasión no sólo a nivel personal, sino que la transmiten a las personas de su entorno y a la propia cultura de la organización. Y el pensamiento crítico no es incompatible con la pasión, sino todo lo contrario. Porque ayuda a los mejores CEO’s y empresarios a hacer querer la empresa de parte de los trabajadores, pero especialmente obtener de todo el personal ese compromiso que marca la diferencia y que se manifiesta en las actitudes positivas que llevan a la organización a una increíble cultura corporativa de positivismo.

pensamiento crítico

4º.- Pensamiento crítico y creencias básicas

¿Cuáles son las creencias básicas en las que se apoyan los buenos líderes? Existe casi unanimidad de opinión en la doctrina en relación a que los mejores líderes tienen tanto una visión como una comprensión de lo que es la organización, el ambiente laboral y en particular personas y equipos mucho más desarrollada respecto a la generalidad de los gestores y directivos, ya que éstos últimos no necesariamente se convierten en líderes por el solo hecho de tener personal a cargo.

Pero justamente son los principios y valores que el líder sostiene y defiende, así como los que la cultura de la organización muestra como bandera en su actuación de años que le ha generado un prestigio de marca y solvencia como empresa, los que finalmente hacen comprender a todo el personal, mandos intermedios y personas, organizaciones e instituciones ajenos a la empresa, que uno de los valores más fuertes sobre los que se ha apoyado la gestión y los logros alcanzados, se debe a que cada vez que se hicieron diagnósticos, se estudiaron alternativas, se tomaron decisiones y se implementaron las acciones, se da por sentado que se han cuestionado todos los supuestos o en otros términos: el líder efectivo que aplica el pensamiento crítico jamás da por sentado nada. Siempre está analizando y escudriñando hasta el más mínimo detalle.

Esta forma de pensar críticamente es la que facilita la visión particular del líder efectivo que le permite ver los negocios que realiza la organización como un factor dependiente de personas que están integradas y comprometidas en un proyecto, en un proceso continuo de retroalimentación que eleva las posibilidades de que el proyecto actual pueda seguir siendo viable en el medio plazo. De ahí la obsesión por capacitar, formar y entrenar a personas y equipos.

Si se mira desde la óptica de las probabilidades de subsistencia de una empresa, cuánto más fácilmente se adaptan a nuevos mercados y pueden integrar asociaciones estratégicas con otras empresas, clientes e incluso competidores, aquellas probabilidades se incrementan aún más. Y el pensamiento crítico será un gran activo ante cualquiera de estas circunstancias en las que la organización actúe.

Cuando se ejerce un buen liderazgo, la visión interior de cómo está constituida la empresa, se refleja en la percepción que tiene el líder sobre el personal. Trata de sacar lo mejor de todas y cada una de las personas, aunque teniendo muy claro que forman un auténtico conjunto de esperanzas y sueños individuales, todos conectados a un propósito más elevado. Porque el líder inspira y motiva a los empleados para emprender el camino del éxito de sus compañeros y de la empresa en general.

Es este liderazgo efectivo y pensamiento crítico el que establece unas pautas de dirección en las que prevalece el compromiso en la obtención de los recursos que sus empleados necesitan para hacer el trabajo. Se promueve la toma de decisiones hacia abajo, permitiendo a los equipos establecer sus propias reglas e intervenir desde la dirección sólo en casos de emergencia y/o necesidad o cuando los mecanismos de control y supervisión lo requieran.

La diferencia sustancial con un gestor y/o director mediocre, es que éstos ven a los empleados como seres inferiores, inmaduros y en los que simplemente no se puede confiar si no es supervisado por un jefe. Los empleados que siguen el ejemplo de esta actitud, terminan dilapidando energía tratando de demostrar que están ocupados para cubrirse la espalda. La antítesis de cuando las personas tienen autonomía y responsabilidad delegada.

Los líderes que piensan críticamente tratan a todos los empleados a nivel individual, como si él o ella fuera la persona más importante de la empresa. Se espera que la excelencia aflore en todas partes y como resultado, los empleados de todos los niveles se hacen cargo de sus propios destinos.

5º.- Análisis crítico y prosperidad

La misión fundamental del liderazgo crítico, es crear una capacidad no sólo para sobrevivir, sino para prosperar. El pensamiento crítico es el instrumento vital para que esto suceda, ya que cumple esta misión ejerciendo con una metodología que implica enseñar a las personas aquellos factores que son también críticos para la resiliencia y el crecimiento en tiempos de reto empresarial o de crisis.

Cuando sobreviene un imprevisto que si no se controla a tiempo puede derivar en una situación de crisis, en caso de que el personal esté preparado para este tipo de situaciones adversas, facilitará que se pueda dar una respuesta coordinada y segura tanto a nivel interno de la empresa como a los clientes, lo que incluye a menudo recomendaciones apropiadas para saber abordar el momento de excepcionalidad.

El liderazgo efectivo en momentos críticos depende de las habilidades de liderazgo desarrolladas para las actividades operativas del día a día. Cuanto más entrenado y formado esté el líder y sus equipos, más sencilla será la tarea de cuestionar supuestos y enfrentar con realismo el reto al que se enfrentan y/o neutralizar la crisis en la que está inmersa la organización.

Artículo coordinado por José Luis Zunni director de ecofin.es en colaboración con Salvador Molina presidente de ECOFIN, Javier Espina Hellín miembro de ECOFIN Business Schools Group, y Ximo Salas, miembro del ECOFIN Management & Leadership de ECOFIN.

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