Saber encajar las críticas

Artículo coordinado por José Luis Zunni, director de ecofin.es, en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN, y Eduardo Rebollada Casado miembro del ECOFIN Management & Leadership de ECOFIN.

Muchas personas se enfrentan siempre con cierto temor, en ocasiones auténtico miedo, a las críticas. Provengan estas de colegas de trabajo, amigos o incluso la familia.

Cuando recibimos un comentario crítico sobre alguna de las acciones que cometemos o sobre algo que dijimos o de lo que se concluye (con o sin razón) sobre lo que pensamos, aflora en nosotros un sentimiento extraño, como si fuera de aprobación o rechazo. Es difícil que haya sentimientos intermedios entre ambos y que nos pueda provocar (de hecho en algunos casos es tremendamente impactante) cierta sensación de miedo que finalmente se traduce, en nuestra actitud asumida de no querer decir determinadas cosas, o entrar en algún tipo de discusión para no tener que lidiar con alguna crítica.

criticas

Evidentemente son muchas las personas que huyen de la crítica, lo cual la mejor manera de hacerlo, es evitándolas. Justamente, evitar cualquier crítica hace que las personas piensen dos veces antes de hacer comentarios sobre cualquier tema u otra persona.

En todo ambiente laboral, siempre hay una persona experta en la crítica hacia compañeros, pero esta tipología de personalidad tiene una piel especial para afrontar cualquier emoción que surja como consecuencia de alguna crítica que se les haga. Son personalidades cuyo ADN necesita de la confrontación.

Pero en general, las personas no encajan bien las críticas, por lo que se cuidan en el trabajo de no disgustar a nadie, especialmente a los cargos directivos o al jefe inmediato superior. Sencillamente asumen una actitud de callar y no compartir opiniones para evitar comentarios negativos. Este tipo de personas juegan a lo seguro. Incluso a nivel familiar, como temen que puedan ser criticados por su pareja, prefieren mantener a buen recaudo lo que piensan.

Sólo existe una excepción en las relaciones de pareja: cuando sobreviene el conflicto y entonces se dice con sinceridad, todo lo que se piensa. Pero esto tampoco exime a las personas de ese sentimiento de miedo a la crítica. Porque cuando estalla el conflicto de pareja salen a la luz cosas o frases del pasado que ahondan aún más las diferencias. La simple crítica que podía haber sido nada más que una observación en cualquier otro momento, se convierte en un factor desestabilizador del equilibrio en la pareja.

En todo caso, sea cual sea la conducta y el tipo de personalidad que está preocupada con la crítica, lo que sí es común a todas ellas es que se mantienen atrapadas por el mismo sentimiento de miedo, en la medida que cada uno perciba y encaje. Nadie reacciona igual a la critica, porque tampoco ninguna persona metaboliza de la misma forma sus emociones.

¿Y en las organizaciones y ambientes profesionales?

Si no se habla y se entra en discusiones abiertas para compartir ideas, no se avanza en el sentido de que el personal de una organización (los compañeros de equipo, la dirección, etc.), nunca llegarán a conocer sus pensamientos y no tendrán ninguna razón para reconocer su valor y considerarle un líder de grupo o una persona con opciones a ser promovido.

O sea, que se dan dos situaciones: el que tenga temor a la crítica y se quede quieto en cuanto a todo tipo de comentario, lo que le dará seguridad en este sentido, de evitar sentimientos de rechazo; aquellos que no les importa asumir el riesgo, pero no pasar inadvertidos frente a los demás, queriendo de alguna manera sobresalir y ser reconocidos.

Los líderes efectivos empresariales ampliamente reconocidos, de haber experimentado este temor a la crítica, jamás hubiesen puesto en marcha proyectos de los cuales hoy se sienten orgullosos. Fueron valientes expresando sus ideas, enfrentándose al status quo de turno, que es la filosofía que Richard Branson explica como el motor que lo mueve e impulsa para poder modificar a mejor las cosas en la sociedad.

Branson sostiene, que desafiar ese equilibrio de cosas que se mantienen en la sociedad, apoyados por los factores económicos y sociales que detentan el poder, es lo que más le apasiona. Obviamente, es un gran líder que tiene por descontado el valor de la crítica, que es para él como un coste operativo más. Buena forma de asumirlo.

Reglas para enfrentarse mejor al miedo a la crítica

– Críticas como aprendizaje

Ud. sabe qué cosas son las que hace bien e incluso de algunas de ellas es considerado un experto. Por tanto, céntrese en todo lo bueno que aporta a su organización, sin temor a algunas críticas que puedan emitirse en su contra, pero sopese lo importante que es que se sepa cómo Ud. piensa. En caso de que la crítica (a veces un simple comentario) que se le haga, cuando está bien encaminada tiene para Ud. su particular interés: se convierte en una forma de aprendizaje. No olvide que el líder efectivo también sabe que tiene que aprender y mejorar día a día.

Branson afirma que “la vida es un aprendizaje continuo”.

– Críticas que responden a una acción u opinión concreta que Ud. haya hecho.

Si por fin sus comentarios, incluso muy acertados sobre determinados procedimientos que deberían cambiarse en la empresa, han tocado la fibra íntima de algún mando intermedio o afectado el concepto que se tiene de un equipo de trabajo, pueden haber dado lugar a una polarización de la opinión que en general se tiene en la organización sobre dichos sistemas de trabajo. Tal vez, la reacción en los demás le sirva para reconsiderar sus comentarios y alcance de las palabras que ha empleado, para revisar cómo ha focalizado los problemas y si considera necesario (lo ve prudente) volver a autoevaluarse respecto a la opinión que Ud. tiene sobre el particular y que es la generadora de un conflicto en potencia.

El líder efectivo debe siempre revisar cuál es su visión de las cosas, el entorno, etc. y refocalizar en consecuencia. Sus opiniones tendrán un sustrato técnico, pero generalmente estarán enmarcadas dentro de los valores y principios que el líder mantiene y cuya filosofía transmite y aplica en la organización.

 – Mi opinión es mía

Cuando no se transmite el mensaje adecuado o se evita darlo, lo normal es que se generen opiniones o críticas opuestas (éstas últimas no tienen por qué ser necesariamente negativas). La negatividad de una opinión cuando no hay manera de conciliar las posiciones, provoca, por lo general, que a posteriori sobrevenga un conflicto.

El líder efectivo forma a sus equipos no sólo para que gestionen mejor sus labores y responsabilidades, sino para que comprendan qué se hace, por qué y cuándo. Lo mejor que Ud. como líder puede hacer, es que su mente se “abra” y deje que los demás sepan como piensa. Si se cierra en banda y mantiene ciertas sospechas sobre cómo piensa abordar el problema al cual la organización se enfrenta, es evidente que los miembros de sus equipos, perderán confianza porque estarán percibiendo que quiere evitar comentar o dar la opinión que las circunstancias requieren. Esta forma de eludir o dejar para otro día para evitar enfrentarse a determinada realidad, tampoco es la característica habitual del líder efectivo, que jamás mostrará el flanco débil –aunque como ser humano lo tenga- y se mantendrá firme en la posición explicando las razones de las acciones que se están implementando. No le interesa dejar espacio para que los demás opinen o hagan críticas por su inmovilismo o silencio.

 – Contentar a cuántos más pueda

Nunca se puede contentar a todos con las decisiones que se toman. Menos aún, con los comentarios, opiniones y el tono elevado de alguna crítica que el líder haga sobre su personal. Para que nuestras lectoras/es lo comprendan con claridad, vamos a poner el símil de cuando los políticos que tienen responsabilidades de gobierno, saben que una medida en concreto puede tener una amplia aceptación, pero siempre habrá personas que no estén de acuerdo o incluso la rechacen. En política, la contestación social nos dice que para toda acción, el principio de reacción (la crítica sobre lo actuado) tiene que convertirse en un indicador social de aprobación de dicha decisión de política económica o social. Cuando las reacciones (críticas) son mucho más en número y en peso cualitativo (los fundamentos que las sustentan), hace que el político honesto y entregado al bien común, proceda a revisar y en todo caso, hacer las correcciones y mejoras que sean posibles.

En las relaciones interpersonales en las organizaciones, entre personas y dirección, entre miembros de un mismo equipo o de éstos con otros departamentos, etc., el indicador que como en la política debe ser observado de la contestación social sobre determinada norma, será el de los comentarios que surjan de manera directa (se les hace llegar a los responsables de la crítica) o de manera indirecta, a través de la propia organización informal, que como siempre ocurre, frente a la máquina de café y en un descanso, dos compañeros comentan lo que es vox populi y nadie pone negro sobre blanco.

El líder efectivo no teme a que la gente opine, pero no le gusta que provenga de las líneas de actuación informales de la organización. Esto es lo que llevó a Jack Welch como CEO de la General Electric, a ser la primera gran corporación multinacional en aplicar el principio de puertas abiertas, en el que una vez al mes cualquier persona de cualquier área y no importando el nivel jerárquico que tuviese en el organigrama, podía dirigirse al máximo responsable y exponerle tanto una crítica como una sugerencia.

Si bien es cierto que no es fácil contentar a todo el mundo, hay que asumir que la diversidad de opinión es enriquecedora, para lo cual el líder efectivo debe aplicar un filtro sobre lo que es crítica cierta y acertada o lo que es un comentario y sugerencia. La diversidad de opiniones bien encauzada, es generadora de buenos resultados.

 – Sentido de oportunidad

Su respuesta inicial a la crítica puede contener una carga emocional que no ayude a manejar adecuadamente la situación. Justamente los líderes efectivos, saben hacer sus pausas, manejar bien los tiempos de espera y respuesta, a fin de que las ideas afloren con inteligencia y aporten datos e información fidedigna, no sobre apreciaciones que tengan cargas negativas emocionales producto de reacciones inapropiadas.

 – La propiedad de la crítica

Dejar claro que la crítica no se centra en el plano personal, sino exclusivamente en el profesional del ámbito de trabajo, con la finalidad de que siempre se logre una mejora en el clima laboral, las relaciones entre las personas y especialmente, se genere una comunicación directa y transparente con los jefes, que ayude a generar confianza en las decisiones que se toman. La crítica excede (y esto el líder efectivo lo enseña a sus equipos) el plano personal, que afecta el medio y largo plazo de la empresa.

 

 

Shares

, , ,

Los comentarios están deshabilitados.

Pin It on Pinterest

Shares
Share This