De cómo se puede mejorar el estado emocional en la larga salida de la crisis

Por: José Luis Zunni, director de ecofin.es, y Eduardo Rebollada, miembro de la junta directiva de Economistas Críticos.

 

La Dra. Ellen J. Langer, médica psiquiatra norteamericana llevó adelante estudios durante diez años sobre los poderosos efectos de los que ella y sus colegas quedaron en llamar ‘Estado Mental Alerta’ y su contrapartida, el estado igualmente poderoso y destructivo del automatismo.

Desde el punto de vista estrictamente científico, las claves de un estado de ser alerta son:

– Creación de nuevas categorías.
– Apertura respecto a nueva información.
– Conciencia de la existencia de más de una perspectiva.

¿Qué impacto tuvieron en el mundo académico y científico las experiencias de la Dra. Langer?

Los estudios se llevaron a cabo en un grupo de personas de edades avanzadas durante varios años, poniendo en evidencia el por qué un estado mental alerta había alargado su esperanza de vida en algunas personas. Este descubrimiento era lo auténticamente revolucionario.
Coincidentemente, las que más vivieron, fueron las que pertenecían a un subgrupo al que le dieron ciertas responsabilidades, como ser el cuidado de las plantas, preocuparse por mejorar el ambiente en el cual convivían, etc. motivacion

El otro subgrupo al que no le asignaron ninguna responsabilidad, más que seguir viviendo en su lenta pero segura extinción de su capacidad vital, vivió de media varios años menos.

La conclusión fue tajante: el cerebro que hace el esfuerzo por prestar atención a nuevas tareas, funciones, responsabilidades, etc. especialmente en personas de edad avanzada, es un estimulante global del funcionamiento mecanicista del organismo, les hace sentir mejor y este sentimiento ayuda a vencer incluso los dolores típicos que padecen este tipo de ancianos.

Desde el plano psicológico y demostrado por estas pruebas, se produce lo que se llama un “control sobre el contexto” y una “apertura de opciones” que hacen sentir a esas personas útiles y que tienen un fin muy valioso en los últimos años de su vida, como es ayudar a otros que están más imposibilitados, etc.

La pregunta que nos formulamos hoy es: ¿hasta qué punto son extrapolables estos estudios científicos sobre el estado mental alerta en grupos de ancianos a nuestra vida cotidiana? ¿Es aplicable en los ámbitos laborales?

El alcance de esos estudios hacia la actividad diaria de personas normales, hay que ponerlo en contexto.
La Dra. Ellen Langer insiste en la contrapartida del estado igualmente poderoso y destructivo que es el automatismo. La experiencia empírica en sus grupos de estudio, demostraron que afectaba directamente la esperanza de vida, al sentir dichos pacientes que su vida carecía de sentido.

¿Y si comparamos cuál es el sentimiento que tiene un parado de larga duración, no le estará afectando de igual manera su salud vital?

Si bien no es lo mismo la comparación del estado clínico de una persona octogenaria y con problemas diversos que el de una de cuarenta años y que está en plenitud de sus facultades, es evidente que el aspecto psicológico le va minando su autoestima y antes o después le pasa factura.

Recientemente teníamos noticias de un estudio en Estados Unidos, que decía con rotundidad, que cada seis meses que una persona se mantiene en el paro, disminuye su capacidad de encontrar un nuevo trabajo un 45%. Esta cifra es demoledora desde el punto de vista social. ¿Y desde el anímico?

Digamos que el automatismo en el contexto de la Dra. Langer es la ausencia de acción por no tener ninguna responsabilidad ni función que cumplir. Una vida más parecida a un vegetal en gran cantidad de casos. No cabe duda que sus experiencias científicas en colectivos de octogenarios y nonagenarios es puntual y circunscripta a este tipo de colectivos, pero como siempre ocurre con un descubrimiento científico relevante, abre las puertas a otras investigaciones más ajustadas, por ejemplo, a la convivencia social en épocas de crisis y con alta tasa de paro, en el que el estado anímico, la seguridad en sí mismo y la autoestima de las personas, se reduce de manera sustancial. Antes o después, está también suficientemente probado, el estrés constante y la angustia, traen problemas de los cuales antes jamás se había preocupado esa persona. Por ejemplo, cardíacos.

Esto nos lleva a concluir, que en el contexto laboral y de nuestra vida personal, el automatismo negativo por falta de acción, sigue siendo igualmente tan pernicioso como en aquel espacio de las investigaciones de la Dra. Langer.

Cuando se habla hoy día de ‘alto rendimiento’ y se trabaja desde las áreas de RR.HH. en coordinar con la alta dirección políticas orientadas en este sentido, vuelven a aparecer el alcance de ambas expresiones descritas, aunque pertenezcan a otra categoría temática. El estado mental alerta y su contrapartida, el automatismo, han sufrido la metamorfosis típica que afecta a la teoría de las organizaciones, que es una disciplina que se nutre de otras ciencias: psicología, psicología social, sociología, etc.

El equivalente más próximo al estado mental alerta, gira en torno al amplísimo campo que estudia la inteligencia emocional, que justamente es uno de los atributos principales, por no decir fundamental, de un buen liderazgo.

Si comparamos las claves del estado mental alerta (EMA) con las de la inteligencia emocional (IE), se observa:

– Cuando para el EMA se hace referencia a ‘creación de nuevas categorías’, en la IE se valora aquellos directivos y/o mandos intermedios, que tienen una flexibilidad para tratar los temas ya conocidos y para incorporar aquellos que son nuevos para la organización.

– Cuando para el EMA se hace referencia a la ‘Apertura respecto a la información nueva’, en la IE se valora la consideración y evaluación de todas las opciones posibles gracias a considerar toda la información disponible y de la que se pueda disponer (buscar, crear, etc.).

– En cuanto a la ‘Conciencia de la existencia de más de una perspectiva’ del EMA, en la IE se valora no solamente el pensamiento crítico y racional, sino el creativo, el que ayuda a enfocar el problema desde otros ángulos posibles. No existe una sola solución, sino que hay que buscar la que mejor se adecue de una serie de alternativas posibles.

Las características particulares de ambos campos de conocimiento se convierten en patrones comunes de comportamiento, pero enfocados desde extremos distintos de un mismo cuerpo: los estudios científicos de Langer y sus seguidores, están en el extremo que podemos llamar ‘existencial'; los que corresponden a la IE que valora los procesos tanto o más que los resultados, están en el extremo que podemos denominar ‘conductual’.

En ambos, la atención y el ejercicio de funciones que demanden una responsabilidad, la apertura mental y toma de conciencia de la existencia de nuevas categorías, así como la existencia de más de una perspectiva, predeterminan el resultado final.

La mayor esperanza de vida, incremento de la dosis de felicidad y fortalecimiento de la dignidad como persona, frente al mejor rendimiento de la gente, más compromiso con la organización y un beneficio para empresa y personas por un incremento en la productividad global.

Del ámbito laboral a la vida cotidiana

Vamos a ejemplificar con lo que sucede en la percepción que los ciudadanos tienen actualmente respecto al momento actual que estamos atravesando en España, de lo que ya se conoce como ‘la salida de la crisis’.

Partiendo de la base que del impacto emocional que ha tenido la crisis en estos últimos cinco años en la gran mayoría de la gente, cuáles serían las respuestas que su mente podría darle a fin de sobrellevar mejor la situación y estar predispuesto a dar lo mejor de sí para estar en consonancia con un lento pero seguro proceso de recuperación. Esto incluye, animarse a buscar trabajo (hay que gente que ha desistido ya de hacerlo) y reforzar conocimientos mediante la formación adecuada para incrementar el nivel de opciones al mercado laboral.

Si un ciudadano sabe que se está trabajando en todas las alternativas posibles desde el gobierno español y desde Bruselas, para orientar definitivamente la salida del atolladero, entonces puede esa persona creer en que hay nuevos caminos que se están preparando, o sea la ‘creación de nuevas categorías’, aunque casi un 80% de la población no sepa racionalizar este sentimiento, pero sí es una percepción válida.

inteligencia-emocional

Esta percepción le produce ‘el estado mental alerta’ necesario para una buena predisposición psicológica, a pesar de las dificultades.

De la ‘Apertura respecto a nueva información’ se basará en lo que lee, ve y escucha en los medios, que seguramente en momentos de cierto confusionismo informativo como el actual, se convierte en un mecanismo de desestímulo muy fuerte, porque no llega a digerir todo lo que percibe.

Igualmente, en cuanto a la “conciencia de la existencia de más de una perspectiva”, su mente no llega a vislumbrar –solamente una minoría con una formación determinada- que esos nuevos enfoques y también escenarios diferentes puedan existir en aras de mejorar la situación por la que atraviesa el país.

Es por ello, que el gobierno debe ir pulsando el día a día del estado emocional de la población. De ahí la importancia que se le atribuyen a las encuestas en cuanto a la valoración que hacen, de los problemas que más preocupa a la sociedad. Pero fundamentalmente, cuál es la contestación social en las redes sociales, cuál es la queja y/o la indignación, o también qué es lo que los ciudadanos aprueban y en qué se apoya al gobierno.

Aconsejamos al Ejecutivo español que le vaya dando importancia a los aspectos más emocionales de la ciudadanía

El resultado hasta ahora es que existe una baja valoración y pesimismo generalizado de los ciudadanos. Es ahí en donde el presidente Rajoy debería imitar al presidente Obama que todos los sábados se dirige a la ciudadanía para referirse a diferentes aspectos. Esto sabemos que no le entusiasma demasiado al presidente español, pero debería hacerlo y no para que se piense que porque hay elecciones europeas y que después tendremos las generales.

No ha llegado a la política aún, la ‘asignatura’ sensibilidad social o ‘estado emocional’ de la población. Ha sido demasiado fuerte la crisis como parar preocuparse de aspectos ‘tan finos’ o tan ‘sutiles’, pero ha llegado el momento de hacerlo.

Justamente sería más fácil la gobernanza actual tanto a nivel europeo como local, si se atendiesen con más sigilo el auténtico estado emocional de la población. Que crea que hay salida y no que vea que todo es negro. Que crea que los gobernantes están capacitados para sacar al país de la crisis y no que lo van a hundir más.

Los tiempos que corren son suficientemente duros como para no incorporar en la ecuación de gobierno, un poco de MOTIVACIÓN, un poco de sensibilidad y de acelerar todo lo que se pueda los procesos –cuestión que no dudamos tiene la firme intención el gobierno español y también desde Bruselas- pero que consideramos es una respuesta lenta y que genera incertidumbre y malestar.

Que sí se puede hacer algo para mejorar el estado anímico de la población. Que vean la salida, que hay opciones, que estamos en el tramo final de una crisis, que fluirá el crédito a la brevedad, que hay que aguantar un poco más y que pronto se verán liberados de este sacrificio.

Creemos firmemente que un buen líder trabaja con estas variables de comportamiento, porque se pone en el ‘lugar del otro’, porque tiene sensibilidad por el prójimo y porque posee un ‘irrefrenable sentido de justicia’.

Para estos buenos líderes, las características que hemos definido, ya sea en el plano existencial o conductual, son atendidas porque saben que los ciudadanos tienen que tener respuestas a esas claves del estado mental alerta y de la inteligencia emocional.

Cuanto más se preocuparan los políticos por el estado emocional de los ciudadanos, mejor contestación social habría para los sacrificios a los que la ciudadanía debe someterse. Si comprenden el por qué, los pueblos son siempre generosos. Y España es un país generoso.

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