Los tres monos del liderazgo

Me lo dijo un mono el otro día. Los secretos del liderazgo no están escondidos en los MBA y los PADE de las selectas escuelas de negocio. Allí no fueron ni Steve Jobs ni Mark Zuckerberg. Hay lecciones de Jobs que nunca los directivos menos brillantes podremos seguir como que no hagamos caso a los expertos, ni a los clientes; porque ellos no saben ni lo que quieren ni lo que ha de hacerse. Ese consejo sólo aplica a genios como Jobs, pero yo propongo hoy una receta centenaria que podemos aprender de la cultura japonesa: los tres monos sabios.

Mi aprendizaje de hoy está en esos tres monos sabios japoneses: Mizaru (no ver), Kikazaru (no oír), Iwazaru (no decir). Porque el que calla, si que mira a su alrededor; el ciego, escucha a todos; y el sordo, aprende y calla. Igualmente: miremos, oigamos, callemos y reflexionemos sobre las enseñanzas que nuestro entorno nos brinda. El líder que observa, escucha y aprende en silencio es capaz de anticipar cambios, innovar nuevos servicios, transformar su compañía y ver más allá.

Los tres monos que lleva el líder en su interior representan también tres ámbitos de la persona que tienen que estar en equilibrio: mente, espíritu y cuerpo. Kraemer habla de auto-reflexión, equilibrio, confianza y humildad para definir las cuatro potencias interiores del espíritu del líder. Eso que representa Mizaru, el mono ciego, el que no necesita los sentidos para desarrollar: auto-reflexión, equilibrio, confianza y humildad.

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La mente es la que genera eficacia y eficiencia, la que se anticipa y la que transforma. El mono que tapa sus oídos concentra su mente en la resolución de los conflictos. En nuestra estructura de la personalidad miles de hilos se alinean para generar automatismos de decisión por herencia, genética, cultura o aprendizaje. Las estructuras mentales que condicionan nuestra visión de la realidad e imponen acciones prefijadas en nuestra mente hacen que Kikarazu, el mono que tapa sus oídos, sea un mono poderoso en el interior de nuestra mente, la que analiza, decide y actúa.

Por último, sólo hay mens sana in corpore sano. Por eso el tercer mono nos habla de la armonía con la parte somática de la persona. Iwazaru es el mono que calla, porque para hablar ya está la mente, para sentir y anhelar ya está el espíritu, mientras que para soportar el estrés y la fatiga está el cuerpo. El mono que guarda silencio soporta la carga del trabajo en armonía con los otros dos monos, con el espíritu y con la mente.

Esta trilogía del líder como una persona plena en armonía y equilibrio interior supone la base del liderazgo efectivo. Las decisiones se toman en armonía, el aprendizaje se asume en equilibrio interior. Pongamos los tres monos sabios en nuestra vida y que orienten nuestro día a día con la sabiduría interior de Sun Tzu, quien dijo: “Cuando eres capaz de ver lo sutil, es fácil ganar”.

(Artículo publicado en La Razón)

Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y de Telemadrid. 

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