Soy introvertido y tengo éxito

El ex vicepresidente de Estados Unidos durante el mandato de Bill Clinton, Al Gore (1948), antes de cualquier evento público necesitaba tomarse un respiro. Bill Gates también ha sido definido como un introvertido no tímido, porque no teme a qué es lo que opinan los demás, sino que les llega a perturbar un exceso de encuentros sociales como parte de su agenda.

timido

En las organizaciones se producen por día miles de relaciones interpersonales, ya sea entre los mismos miembros de los equipos y diferentes departamentos, o de éstos con terceras personas externas a la empresa. Por tanto, ciertas características de la personalidad adquieren relevancia a la hora de generarse tantas interacciones entre los diferentes grupos.

Una cuestión de interés a analizar es cierta polarización que se produce respecto a las personalidades del tipo introvertida y aquellas cuya principal característica es hablar sin temor, querer participar en toda conversación pretendiendo ser la voz cantante, mencionar sus hazañas laborales, etc. Pero nos llevamos una sorpresa cuando se observa que los introvertidos pueden (en voz baja) superar a todas aquellas personas ruidosas que les rodean.

¿O es que las virtudes sólo corresponden a los que más se hacen oír? De ninguna manera. Las fortalezas, especialmente la mental, de hecho conviven en cualquiera de las dos tipologías de personalidad. Pero de lo que sí estamos seguros, es que  la persona introvertida no tiene que gritar demostrando a los demás cuáles son sus cualidades.

Los extrovertidos sí cacarean (no lo pueden evitar) acerca de ellos mismos, de cómo han hecho tal o cual cosa y en general mencionan sus particulares logros de cara al resto del equipo. Una buena pregunta que podemos formularnos es: ¿cómo pueden los introvertidos tener éxito cuando parece que las personas sólo tienen tiempo y ganas de escuchar a los que más fuerte se hacen oír?

Susan Cain ya lo planteaba en su libro “Quiet: the power of introverts in a world that can’t stop talking” (2012) (Tranquilo: el poder de los introvertidos en un mundo que no puede parar de hablar), fundamentando su tesis en que por una cuestión cultural, durante el siglo XX la forma de ser extrovertida ha impregnado nuestra estilo de vida, como la que permite obtener los mejores beneficios, cumplir todos los objetivos y alcanzar la metas.

Cain sostiene que al menos, un tercio de las personas que conocemos son introvertidas. Ellas son los que prefieren escuchar en vez de hablar. Ser introvertidos no es un hándicap para ellos, que no les permita ni la innovación ni la creatividad. De hecho, algunos de los más importantes creadores e innovadores son introvertidos. Lo que sucede, es que no se sienten cómodos haciendo una autopromoción de sus conocimientos y habilidades.

Ciertos aspectos que replicamos a Cain sobre lo que hay que tener cuenta de los introvertidos

1º) Aprender a asumir riesgos.

2º) No hacer caso de los conceptos erróneos.

No existe peor error que pensar que los introvertidos son antipáticos y antisociales, cuando en realidad les gusta relacionarse de una manera diferente, lo que hacen con mayor intensidad y con grupos de personas más reducidos. A priori puede pensarse de ellos como que son menos poderosos, porque hablan en voz más baja y eluden los conflictos.

3º) Cualquier consideración sobre su poca eficacia y bajo rendimiento tiene que ser revisada o puesta en duda por quién lo dice, porque entre los atributos que poseen se destacan la persistencia, debido a su tenacidad cuando tienen una tarea y responsabilidad por delante. Su capacidad de concentración también es otro valor que desmienten aquellos tópicos, sobre si son capaces de cumplir los objetivos de la misma forma que lo hacen los extrovertidos.

La capacidad de oratoria

Susan Cain afirma que “yo solía pasar mucho miedo cuando tenía que hablar en público, así que pasé el año antes de que saliese mi libro y antes de dar las conferencias TED, haciendo prácticas de hablar en público en grupos reducidos y manejables”. Coincidimos con Cain en que hay que centrarse en la misión que tenemos por delante, por tanto debemos motivarnos a nosotros mismos. Todos los sentimientos tienen que estar concentrados en los objetivos a cumplir.

La historia del management y liderazgo de los últimos cuarenta años, han sido muchos y muy destacados, los líderes de grandes compañías estadounidenses y también a escala global, que fueron categorizados por sus colegas y pares, como de bajo perfil, tranquilos, modestos, de voz suave, incluso tímidos.

Es casi una constante, que las personas introvertidas sean vistas como tímidas, considerándolas no en pocas ocasiones como raras. Es que es cierto que de algunas de ellas cuesta adivinar lo que están pensando. Y esta percepción en una cultura occidental extravertida, produce cierta incomodidad. Ya que toda acción tiene que tener, por definición, la capacidad de ser socializada, porque es uno de los rasgos críticos para tener éxito. En esta cultura que cuánto más alto se habla parece mejor, la introversión incluso provocan cierta inquietud. ¡Quién no ha escuchado en alguna empresa la frase: “Este hombre/esta mujer, es un auténtico misterio” En referencia a que es casi imposible saber qué piensan. Estas personas permanecen cerradas a que otros las conozcan.

Pero como siempre suele ocurrir, la investigación científica termina desmitificando este tipo de tópicos y estereotipos construidos sobre la personalidad introvertida. Existen ya suficientes pruebas, incluso en líderes que han triunfado y tenían este rasgo de introversión en su carácter, por lo que puede afirmarse que no se corresponde con personas que no saben relacionare con los demás o que no puedan tomar decisiones. Sí lo pueden hacer y muy bien, lo que sucede, es que son mucho más cautos, procesan más la información, controlan muy bien sus emociones, estructuran de manera adecuada sus pensamientos y son observadores, o sea, que dicho de manera más coloquial: piensan antes de hablar o de actuar.

En definitiva, a este tipo de personalidad en un mundo cada vez más competitivo y ciertamente complejo, el conocerse mejor a sí mismo, controlar bien su interior y también el entorno que les rodea, les facilita encaminarse hacia el éxito, porque poco a poco, a su manera, van cosechando logros a lo largo de su vida.

Pero sí es característica de todas ellas, con distinta intensidad, que cuando uno quiere comunicarse terminemos prefiriendo la comunicación escrita (mail, post, etc. dependiendo de si estamos o no en el mismo entorno de trabajo), ya que la comunicación verbal es más complicada, porque son un poco renuentes a devolver llamadas telefónicas o cuando atienden, como no les gusta hablar demasiado y lo hacen de manera telegráfica, dan la sensación de que o están de mal humor o que no les interesa lo que uno les está diciendo. Pero en realidad no es así, ya que es su tono vital y su forma de ser.

Tienen, eso sí, muchas ventajas: tales como que pueden controlar mejor su respuesta a los “agentes” externos, cuestión ésta totalmente probada de forma científica por un estudio que analizó la adicción al tabaco realizada por varios Institutos Nacionales de Salud en Estados Unidos. Sorprendentemente, se demostró que los introvertidos fuman menos y que cuando deciden dejarlo, lo hacen con menos traumas y más facilidad que los extrovertidos.

La timidez no es introversión

Se equivocan aquellos que piensan que una persona tímida, por el sólo hecho de serla, es también introvertida. En realidad, que esa persona sea tímida tiene poco que ver con ser introvertida. Porque la timidez tiene elementos típicos tales como aprehensión, nerviosidad y ansiedad. Un introvertido puede ser también tímido, aunque la introversión en sí no es timidez.

Las personas introvertidas se energizan cuando están solas y pierdan esta energía al estar con otras. ¿Significa esto, que ya no pueden convivir en grupo o formar parte de un equipo de alto rendimiento? De ninguna manera. Lo que sucede, es que están más preocupados por el mundo interior de la mente. Les atrae el pensamiento, buscar en su interior (introspección) y explorar de manera sosegada sus emociones.

 Artículo coordinado por José Luis Zunni, director de ecofin.es, en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN, Javier Espina Hellín, miembro de ECOFIN Business Schools Group, y Eduardo Rebollada Casado, miembro del ECOFIN Management & Leadership de ECOFIN.

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