Fortaleza mental contra los malos hábitos

La doctrina del liderazgo ha analizado en reiteradas ocasiones la forma en que afectan los malos hábitos al desarrollo y aprendizaje de las competencias emocionales. La cuestión es: ¿es posible para las personas que asumen grandes responsabilidades dejar atrás los malos hábitos? No sólo es posible, sino que es imprescindible, ya que cuando consigan erradicarlos, se convertirán en personas mucho más resistentes a recaer en conductas nocivas.

Fortaleza mental

En definitiva, al igual que en el gimnasio se entrenan los músculos para que adquieran la tonicidad y flexibilidad que muestran la salud y fortaleza del cuerpo, los psicoterapeutas saben perfectamente que también se puede entrar la mente.

Según Amy Morin, una destacada psicóloga y terapeuta norteamericana, la construcción de una fortaleza es preparar nuestra capacidad mental para poder hacer frente a la adversidad, en general a situaciones negativas que estén afectando la conducta de las personas y la forma en cómo se conducen dentro y fuera de la organización.

Se debe proceder entonces, a eliminar y también neutralizar toda forma de hábitos perjudiciales que hacen que nuestro pensamiento esté dilapidando energía, restando fortaleza a la mente y exponiendo el flanco débil al entorno. Lo negativo siempre resta.

Como todo en la vida, especialmente en el ámbito organizacional, se regulan por normas explícitas y otras que son tácitas, aunque condicionan nuestras acciones que realizamos diariamente. Pero tenemos que buscar la fuente en la que debemos beber de nuevas ideas, nuevos ángulos de miras, es decir, ir cambiando hábitos llenos de prejuicios y tópicos que afectan nuestro pensamiento positivo, siendo especialmente nocivos en las relaciones interpersonales.

El líder sabe que en cuanto éstas últimas se vean contaminadas, aunque sólo sea por una persona cuya negatividad es una característica de su personalidad, terminará afectando el rendimiento de todo el equipo, pero especialmente su cohesión. Y esto pasa entonces a ser una cuestión que afecta el futuro del grupo y la organización.

Está más que probado por la experiencia, de que las personas mentalmente fuertes tienen hábitos saludables. No nos referimos a practicar algo de deporte, llevar una dieta sana y dormir lo suficiente. Esto ya sabemos que forma parte de los buenos hábitos para tener una razonable calidad de vida. Estamos ahondando en el aspecto más profundo del hábito, que es cómo se gestionan las emociones, qué caso se hacen a determinados pensamientos y si estos se ven alterados por algunos otros hábitos negativos de personas del entorno. Son esa cola de factores que llegan a determinar que tengamos éxito en la vida, o que por el contrario, nos hunda una y otra vez porque no sabemos conducirnos adecuadamente.

Es por ello que nos ha impresionado la filosofía y método de Amy Morin, que en vez de señalar lo que hay que hacer, dice justamente al revés: qué cosas son las que las personas mentalmente fuertes no hacen. Digamos, que aplica la metodología del absurdo, como en matemáticas, para llevarnos a afirmar las cosas que realmente nos interesa en materia de hábitos, porque son esenciales para condicionar y de qué manera, el carácter del líder.

Por tanto, daremos réplica a cada una de las acciones que señala Morin sobre las personas mentalmente fuertes:

1º No sienten lástima de sí mismos

Las personas mentalmente fuertes no pierden el tiempo lamentándose y sintiendo lástima por cómo han salido las cosas, o determinadas circunstancias, así como también el trato que han recibido de otras personas.

En cambio, toman la responsabilidad de su papel en la vida, comprendiendo perfectamente que ésta no siempre es fácil o justa. La aceptan sin más y luchan para mejorar las cosas que ellos saben que pueden mejorar. En aquellas circunstancias en las que el líder efectivo puede influir, tanto en personas como en los propios resultados de la organización.

2º No renuncian a su poder

No sólo no les gusta, sino que no permiten que otras personas tomen el control de sus vidas. No dicen cosas como: “Mi jefe me hace sentir mal”, porque entienden que están bajo el control de sus propias emociones y siempre tienen o encontrarán una respuesta que se ajuste al problema al que se enfrentan. Son celosos de su poder, no por egoísmo, sino porque saben que de la manera en cómo lo ejercen, es fundamental para que la organización cumpla sus objetivos.

3º No rehúyen del cambio

Las personas mentalmente fuertes no tratan de evitar el cambio, lo aceptan tal cual es, aunque por supuesto, en muchas ocasiones no les guste. Pero asumen un papel positivo frente al proceso de cambio, tratan de hacerlo digerible para las personas que tienen a su cargo, poniendo una actitud positiva que emana también de pensamientos positivos. Saben perfectamente que al cambio no se lo puede parar, pero tampoco se le puede evitar o eludir, por tanto enseñan y forman para que todos se adapten al mismo.

4º No malgastan energía en cosas que no pueden controlar

Cuando un líder no controla sus energías, mucho antes de que acabe la semana, o a veces antes del fin de la jornada, siente un fuerte agotamiento psíquico que es natural que vaya acompañado también de un desgaste físico.

En vez de quejarse de cosas que nos afectan en el día a día, por ejemplo una tormenta muy fuerte que ha paralizado el tráfico de la ciudad que les obliga a llegar tarde a una reunión, se centran en lo que tienen que hacer a pesar de la demora y no polemizan ni se hacen mala sangre por lo que no estaba en su esfera de acción influir o controlar. Reconocen que, a veces, lo único que pueden controlar es su actitud.

 5º No se preocupan por complacer a todas las personas

No es que no les preocupa, sino que saben que es imposible contentar siempre a todas las personas con las cuales interactúan. Sea de manera directa cuando están en una conversación informal o en una reunión formal de departamentos, o de manera indirecta por las decisiones que toman. Han aprendido a decir que no y saben la importancia que tiene no ser siempre aseverativos.

6º No temen en asumir riesgos calculados.

No son temerarios que asumen cualquier tipo de riesgo, pero sí toman los que creen tienen bien calculados, que entran en su esfera de decisión y control. Pero se toman su tiempo para planificar muy bien sus acciones antes de tomar una decisión importante.

7º No viven en el pasado

Ningún líder o persona con responsabilidad que tenga una mentalidad construida en base a sus fortalezas, habiendo desterrado los pensamientos negativos y ciertos tópicos, pierde ni un minuto de su vida en recordar tiempos pasados, ya sea que fueron mejores o por el contrario, hacer gala de ciertas experiencias negativas. Saben perfectamente que a lo mejor, las cosas que han hecho tiempo atrás podrían haber sido diferentes, pero no se quedan anclados en dicha imagen, ni les afecta en la forma de estructurar su pensamiento y acciones en el presente.

8º No cometen los mismos errores una y otra vez

Aceptan la responsabilidad de su comportamiento y aprenden de sus errores del pasado. Como resultado, no los siguen repitiendo una y otra vez, pero en cambio, se mueven siempre hacia delante y toman mejores decisiones en el futuro.

9º No les afecta negativamente el éxito ajeno

No se inquietan ni les afecta que otras personas puedan celebrar su éxito. Lo aprecian porque es de personas de bien y buenos profesionales, reconocer los logros y el buen hacer de las demás personas.

No crece en ellos ningún sentimiento de antipatía ni se sienten engañados cuando otras personas los superan. En lugar de ello, reconocen que el éxito viene con el trabajo duro, y que están dispuestos a trabajar con mucho esfuerzo para su propia oportunidad de éxito.

10º No se rinden después del fracaso

Ellos no ven el fracaso como una razón para darse por vencidos. En cambio, lo utilizan como una oportunidad para crecer y mejorar.

11º No temen a la soledad

No les preocupa ni la soledad ni el silencio. Ellos no tienen miedo de estar a solas con sus pensamientos y les gusta utilizar el tiempo que les queda disponible, para mejorar, capacitarse o dedicárselo a las personas de su entorno familiar.

12º No sienten que el mundo les debe algo

Es frecuente encontrarse con personas que se sienten con derecho a quejarse de determinadas cosas que les pasa en la vida, o que alguien o muchas personas están en deuda con él. Justamente lo contrario de una mentalidad fuerte, que confía en crear sus propias oportunidades y es más, no les gusta que algunas de éstas se las pongan en bandeja, sin que se note su esfuerzo y talento para conseguirlas.

13º No esperan resultados inmediatos

Tienen paciencia para esperar. No se desesperan a la primera si los resultados no han sido los que se esperaban. Saben que hay un espacio para la mejora y no descansarán hasta lograrlo. Confían en sus habilidades y gestionarán el tiempo para dar vuelta la situación. Saben invertir tiempo y esfuerzo en la organización, las personas y ellos mismos. Saben que el verdadero cambio lleva tiempo.

Artículo coordinado por José Luis Zunni, director de ecofin.es, en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN, Javier Espina Hellín, miembro de ECOFIN Business Schools Group, y Eduardo Rebollada Casado, miembro del ECOFIN Management & Leadership de ECOFIN.

 

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