El arte del liderazgo efectivo

Cuando son muchas las personas que creen que la meta que se ha fijado la organización es imposible y que sólo hay que planificar acciones que sean alcanzables, siempre habrá una persona cuya mentalidad va más allá de lo que se puede alcanzar a través del esfuerzo y estrategias convencionales: siempre tendrá mayores expectativas para la organización, para todo su equipo y para él mismo. Esa persona es el líder efectivo.

teamwork and growth

El líder efectivo nunca creerá que la meta es inabordable o imposible. Buscará la forma y los recursos para alcanzarla. Pero además enseñará a su personal cómo hacer para llegar a ella. Porque dónde otros ven inestabilidad o incertidumbre, este líder siempre ve una oportunidad. Es más, los directivos convencionales cuando todo marcha sobre ruedas, ven poco operativo hacer cambio o actualizar métodos, como decir  que si lo que funciona bien, para que arriesgarse a otros ensayos. El problema es que cuando el cambio acecha, cuando se piensa en el cambio, ese directivo convencional, como diría el gurú británico de las organizaciones, Charles Handy: “ya será tarde porque el cambio le habrá pasado por encima a la organización”

Nos parece atinado en el inicio de nuevo curso, hacer algunas reflexiones sobre el arte de liderar. Porque el liderazgo tiene más de arte que de técnica. Y para que no se malinterprete: guiar y dirigir grupos de personas en organizaciones privadas o públicas con la vista puesta en unos objetivos concretos, requiere mucha más sensibilidad y conocimiento del ser humano que el que pueda imaginarse.

¡Qué los conocimientos técnicos son importantes! Nadie lo pone en duda. Pero a la hora de la confrontación de ideas, aplicación de procedimientos, toma de decisiones, etc., el buen líder tiene que estar muy consustanciado con las emociones, sentimientos, voluntades, preocupaciones, deseos, aspiraciones y un largo etcétera, de todos y cada uno de los miembros que constituyen equipos y/o departamentos.

No interesa tanto el tamaño de la organización, ya que liderar es una actividad que se ejerce en todo ámbito empresarial. No cabe duda tampoco, que liderar no es una tarea sencilla, ya que no sólo es responsable el líder de su propio desempeño, sino también que tiene responsabilidad sobre el rendimiento de los empleados y de la eficiencia de la organización en su conjunto.

Lo que sí aseguramos los que venimos actuando en la consulta para organizaciones desde hace muchos años, es que a pesar de la experiencia que se supone tiene el líder, el peso de la responsabilidad la sienten y también pasa factura. Es importante que los líderes sepan convivir con ella. La responsabilidad es un privilegio pero al mismo tiempo una carga. De cómo la encare y gestione, hará que sus acciones sean más llevaderas y fructíferas.

1º) El valor humano del liderazgo

El líder depende de todo su personal. Gestiona personas para que las tareas y responsabilidades hagan que los objetivos se cumplan en tiempo y forma. Que no se pierda la buena dirección hacia a la meta que se ha fijado. Un consejo: el líder está en posición privilegiada, pero primero lo están las personas que dirige y coordina. El buen líder les da a ellas su lugar y protagonismo. Porque gestionar RRHH es antes que nada velar porque todas las relaciones interpersonales en cuanto a trabajo, responsabilidad, compañerismo e incluso amistad, ni tengan que notarse. Cuanto menos ruido tenga que hacer el líder en este sentido, es cuando mejor funcionan dichas relaciones, cuando se desata el talento y el entusiasmo de las personas y se comprometen de manera total con la organización para cumplir con los objetivos.

Hablar de valores humanos en una sociedad de mercado compleja, fría y que cada día nos depara sorpresas como consecuencia del impacto de la innovación tecnológica y el cambio que ello imprime en organizaciones y sociedad en su conjunto, puede sonar a una posición un poco cándida. Pero en realidad, las organizaciones punteras que a nivel mundial han comprendido la importancia de considerar en toda su extensión el valor humano de sus acciones, están sirviendo de modelo de cómo son los nuevos métodos de gestión de RRHH y muy especialmente, qué se entiende por un liderazgo actual, efectivo y flexible.

2º) Compromiso y liderazgo

En una entrevista entre un alto directivo de unos grandes almacenes y un director de una consultora experta en la búsqueda de directivos y nuevos talentos para clientes internacionales, el entrevistado consultó a su entrevistador sobre cuáles eran las facilidades que ofrecía la empresa, independientemente del salario que le estaban ofreciendo, a pesar de que era superior a la media del mercado.

La pregunta del seleccionador fue si le parecía mal el nivel de salario y los bonus de llegar a un posible acuerdo. La respuesta del entrevistado fue que le parecía bien, pero que dada su experiencia y años trabajados, valoraba tanto o igual que el salario aquellas facilidades tales como: horarios flexibles, asistencia a seminarios, coordinar viajes de manera de no tener que pasar fines de semana fuera de casa, etc.

Cuando se tuvo que tomar la decisión final de elección de quién iba a poder cubrir el puesto de la empresa solicitante, el director de RRHH de ésta preguntó cuáles eran las diferencias entre los dos candidatos finales al puesto de dirección. La respuesta fue contundente: el que sugerimos es el que considera muy importante las facilidades no tanto su salario, porque denota carácter, tener las cosas muy claras, centrarse en sus objetivos y responsabilidades sin desatender su vida personal y familiar, o sea, es una personalidad en la que destaca una hiper responsabilidad, que a medio plazo se notará en su compromiso con la organización, el personal y los resultados que genere.

Si la energía que los empleados aportan a cualquier organización es una medida directamente proporcional a su capacidad energética que llevan desde su casa cada mañana, se debe a que tienen claro que el compromiso que han asumido con la organización es una vía de doble dirección y que también desde la dirección asumirán con él. En el caso de la selección de ese alto directivo, fue categórica la respuesta del headhunter, en el que auguraba un mejor rendimiento porque veía que el elegido no sólo tenía metas claras, sino que demostraba una fortaleza mental por anteponer unos mínimos, como compatibilizar vida laboral y familiar.

3º) Democratizar el poder

Vivimos una etapa en que las nuevas tecnologías han vencido la verticalidad. Sí, nos referimos a los esquemas organizacionales verticales, jerárquicos y rígidos. ¿Qué es lo que la tecnología neutralizó del paradigma organizativo anterior? Dio en el centro de la diana: la rigidez se convirtió en flexibilidad. La transversalidad implica un nuevo modelo de liderazgo, en el que el poder no emana de la jerarquía, sino de la autoridad moral y técnica, pero por sobre todas las cosas, la capacidad del líder de compatibilizar sentimientos, percepciones, ilusiones, ambiciones, expectativas, etc. de todo el personal con las suyas propias, y buscar la forma de que juntas beneficien a la organización.

La dirección anterior a esta revolución tecnológica, era la que insistía en la existencia de un orden y ciertos privilegios. Como decir que lo importante empieza por uno, por la cúpula de la organización. Lo opuesto a lo que hoy día se ha demostrado que funciona en el liderazgo de las más importantes empresas multinacionales a escala global, muy especialmente aquellas start-ups de altísima tecnología y que están revolucionando desde las app’s hasta la biotecnología y robótica.

Este desarrollo y superación constante condicionan nuevas formas de organizar y obviamente también nuevas formas de poder. El poder que siempre tiene una connotación autoritaria, pasa a ser compartido con las personas entre las diferentes secciones, a cargo de funciones y responsabilidades diversas. Transversal no implica sólo horizontalidad, sino complementariedad y colaboracionismo profesional. Por ende, el liderazgo efectivo tiene que adaptarse a este nuevo paradigma, centrando más la preocupación del líder efectivo en enseñar, formar y preparar a su vez a los que en el presente son los potenciales líderes, para que el nivel de efectividad global de los profesionales sea más potente. Se libera el talento porque se suprimen niveles de supervisión que intoxicaban para que dicho talento aflorara.

Un liderazgo también que tiene su parte estética, porque las personas creen y confían más en las acciones y lo que ven, que las palabras y promesas.

4º) Crecerse frente al cambio y el desafío

Cuántos más obstáculos, más oportunidades para sortearlos. Esta es la mentalidad del líder efectivo. No importa cuántos son los desafíos a los que se enfrenta, lo que le interesa en ser consciente de que está más cerca de la meta.

¿Qué es el cambio para un directivo de cualquier empresa? Un factor que deberá tener en cuenta para adaptar los métodos y procedimientos a nuevas exigencias del mercado y/o la tecnología. ¿Qué respuesta es la que da el líder frente al cambio? El líder efectivo no espera que el cambio golpee a las puertas de la organización. Se anticipa a cualquier vestigio de cambio con los recursos que tenga a su alcance. Es más, formará y preparará a los miembros de su equipo para enfrentar y neutralizar el cambio.

Artículo coordinado por José Luis Zunni, director de ecofin.es, en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN, Javier Espina Hellín, miembro de ECOFIN Business Schools Group y Eduardo Rebollada Casado, miembro del ECOFIN Management & Leadership de ECOFIN.

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