Carisma versus liderazgo transformacional

La historia nos da lecciones que no debemos olvidar. Cuando hacemos el ejercicio mental de pensar en personajes carismáticas de la historia, nos vienen a la memoria ciertas anécdotas que en su tiempo motivaron a sus seguidores, fueran ejércitos o ciudadanos. Basta recordar el momento en que Napoleón pasa frente a las Pirámides de Egipto en el Valle de los Reyes y da la siguiente orden: ¡saludad soldados…que 5.000 años os contemplan!

John Fitzgerald Kennedy afirmó en un discurso en la Universidad de Harvard: “En menos de una década pondremos un hombre en la luna y lo traeremos de regreso sano y salvo a casa”. Cuando el presidente Kennedy pronunció estas palabras era el año 1962 y tan sólo 7 años más tarde (menos de una década) la misión Apolo XI lograba que Neil Armstrong fuera el primer ser humano que pusiera un pie en la luna.

John F. Kennedy

John F. Kennedy

En cualquier época de la historia, desde César hasta Churchill, han existido personalidades carismáticas cuya característica principal, aunque no la única, es la influencia que tienen en miles o millones de personas. En tiempos mucho más recientes, el liderazgo de personalidades de las organizaciones, como Steve Jobs, Richard Branson, Jack Welch, entre otros muchos, ha sido cada uno a su manera, auténticos revolucionarios en la teoría de las organizaciones y, por supuesto, grandes contribuidores a la evolución del liderazgo.

Las personas carismáticas tienen una manera muy particular de hacer las cosas y también de dirigirse a los demás. Las personas a las que les brota -como en una planta- el carisma auténtico, logran que a su alrededor exista una especie de encanto magnético que atrae a las personas y que provoca que casi todas éstas quieran saber más de esa personalidad carismática. Cuando estas cosas ocurren, estamos frente a un proceso de liderazgo carismático, que hace que este tipo de líderes sea único e irrepetible. Cuando los ciudadanos se miran en el espejo de su líder, quieren seguir su camino, por la sencilla razón de que creen en él.

Se puede intentar ser una persona un poco más carismática, mediante el entrenamiento que persiga desbloquear todo el potencial que una persona tenga y poder influir entonces en otras personas. Pero esta mejora requiere gran esfuerzo y sacrificio. Una cosa es, mejorar las dotes de líder y aumentar el nivel de sensibilidad y empatía, por ejemplo, a todo el personal en una organización, pero otra muy diferente es que los pensamientos y acciones de ese líder puedan ser considerados carismáticos.

En el día a día en una organización, un líder que pueda ser considerado carismático, es seguro que tiene una personalidad curiosa –a veces intrigante- que interesa a los demás. Pero él no quiere parecer enigmático, le gusta escuchar activamente a las personas y siempre encuentra un momento para demostrar que está comprometido.

Es por ello, que en los pequeños detalles, como es prestar atención a lo que está comentando un grupo de personas en un momento en el que están tomando un café en un espacio de descanso de la empresa, muestra que con simplemente mirarlos a los ojos, saludar y asentir con la cabeza, es que tiene interés en lo que se dice. Cuando las personas sienten que tienen toda su atención, es un mensaje claro de que la preocupación por los demás no es ficción, sino realidad. Genera confianza y credibilidad, porque a un líder carismático se le suele ver como a una persona digna de confianza, lo que provoca atracción en las personas que están a su alrededor, que comparten espacio en una organización.

Alcance del significado

Cada vez que nos referimos a una persona como que tiene un carisma especial, en realidad ¿qué es lo que queremos significar?  Cuando este valioso atributo de la personalidad lo encontramos en el ejercicio de un liderazgo empresarial o también político, afirmamos que es un líder carismático. Podemos definirlo en principio, como la capacidad del líder para comunicarse y comportarse de manera que llegue a todos sus seguidores de una manera directa y simple. Lo que ocurre es que esta forma de comunicar tan básica (no por ello menos profunda), provoca sentimientos especiales en las personas, porque movilizan sus emociones, con la característica única de este tipo de líderes, que inspiran y motivan a su gente.

Si bien a veces es complicado definir todas y cada una de las características que posee un líder carismático, no existe duda que todos ellos, son poseedores de una capacidad muy poderosa de comunicación a nivel emocional, porque tocan la fibra íntima del ser humano. Es natural también, que este don que poseen y ejercen, tenga que ver con rasgos muy acentuados de su personalidad.

Pero si bien el carisma no es un valor de la personalidad fácil de encontrar, más bien es un recurso escaso, no implica que no puedan ser buenos líderes aunque no sean carismáticos. De hecho, la mayoría de los liderazgos eficaces de altos responsables de organizaciones, no son llevados a cabo por personas que sean consideradas carismáticas, por la razón que muchas otras características están involucrados en la conducción efectiva, por lo que existe evidencia significativa para indicar que simplemente no es necesario contar con este carisma para liderar un grupo de personas.

Uno de los problemas habituales en muchas organizaciones que han tenido al mando de su timón un líder carismático, es la sucesión cuando dicho líder se retira.

La pregunta entonces es ¿cuáles son algunas de las características más importantes que todo líder debe poseer? Hemos sostenido en diversas ocasiones, que el liderazgo está sometido de manera constante a una evolución en las diversas corrientes doctrinarias que lo alimentan, pero fundamentalmente es el aprendizaje del ejercicio diario que se haga del liderazgo, el que va confirmando cuáles son las más modernas tendencias en el liderazgo actual, pero que al mismo tiempo, significa que son las que mejores resultados están generando para organizaciones y personas.

Es el caso del liderazgo transformacional (Transformational Leadership), que se centra en la capacidad de los líderes en transformar grupos u organizaciones, porque sus decisiones, acciones, pensamiento, etc. tienen por objetivo principal a sus seguidores, a los que motiva a altos niveles de rendimiento, ayudando en el proceso a todas las personas a que desarrollen su propio potencial de liderazgo.

Los cuatro componentes que la doctrina señala para el liderazgo transformacional son:

1º) Influencia idealizada: porque el líder en sí mismo es un modelo de conducta que se convierte en el ideal para sus seguidores.

2º) Motivación inspiradora: porque tienen la capacidad de motivar e inspirar a los miembros de sus equipos y a todo el personal en general.

Es evidente que de la combinación de 1) y 2) surge una personalidad carismática clara.

3º) Consideración individualizada:

Los líderes transformacionales demuestran una genuina preocupación por las necesidades y sentimientos de todas las personas de una organización. Esta atención personal a cada seguidor es un elemento clave para llevar a cabo sus mejores esfuerzos.

4º) Estimulación intelectual: el líder desafía a sus seguidores a ser innovadores y creativos.

Toda la investigación realizada sobre el terreno (encuestas y estudios en organizaciones), demuestran que los grupos dirigidos por líderes que se pueden considerar transformacionales, han logrado en esas organizaciones niveles más altos de rendimiento y la satisfacción de personas y equipos que cuando han sido dirigidos por otro tipo de líderes. La diferencia, a veces es muy poco perceptible, especialmente al inicio del ejercicio de un liderazgo, en que el líder debe de manera sutil convencer y motivar a las personas, en cuál es el camino que deben seguir equipos y organización si quieren alcanzar las metas antes de tiempo y con mayor grado de eficiencia. Lógicamente, este tipo de líderes tiene una facilidad añadida que no tienen un directivo convencional: la capacidad de inspirar e influir a las personas para que le sigan, lo que facilita que se eleve el nivel de rendimiento y competitividad de los equipos mucho más rápido que con otro tipo de líderes.

Además, el liderazgo transformacional tiene expectativas positivas para los seguidores, en la creencia de que pueden hacer mejor las cosas en su puesto de trabajo, que siempre hay espacio para la mejora. La inspiración a la que aludimos, ayuda a incrementar ese nivel de rendimiento de cada persona porque existe un nivel de satisfacción personal que a su vez eleva el nivel de compromiso de cada persona con la organización. Cuando un líder se preocupa por las necesidades de cada uno de los miembros de los equipos, tanto en el plano personal como de desarrollo profesional en la organización, esto insta a toda persona a seguir mejorando y le mantiene un alto nivel de motivación.

Reglas que aplican los líderes transformacionales:

-Nunca pedir a un miembro de su equipo algo que él no haría por sí mismo.

-Las personas siempre tienen claro lo que su líder representa.

-Inspirar a todas y cada una de las personas bajo su mando.

– Contagian el entusiasmo y la energía positiva.

– Tener en cuenta la preocupación y necesidades de las personas.

-Delegar tareas y ampliar las habilidades de los miembros de los equipos.

-Fomentar la creatividad y la innovación.

Artículo coordinado por José Luis Zunni, director de ecofin.es, en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN, Javier Espina Hellín, miembro de ECOFIN Business Schools Group, y Ximo Salas, miembro del ECOFIN Management & Leadership de ECOFIN

Shares

, , , , , ,

Los comentarios están deshabilitados.

Pin It on Pinterest

Shares
Share This