La paradoja del Líder

“¡Se busca líder! Interesados, responder a este anuncio”.

Es una quimera. Sí, nunca encontrará publicado este anuncio en prensa. Ni los hay, ni se los espera. Si buscamos en un periódico de cualquier país las ofertas de empleo del domingo, se pueden encontrar definiciones de cargos como ‘director de marketing’ o ‘auditor interno'; pero nunca se referirán a un puesto de trabajo como líder o liderazgo. ¿Por qué? Porque el ejercicio de liderazgo es una forma de trabajar de las personas con alto nivel de responsabilidad, pero que se fundamenta en su capacidad y manera de pensar. El liderazgo es en sí misma la actitud y característica de trabajo de una persona que ejerce una gran influencia y poder en una organización.

La mente del líder no está asociada a un trabajo concreto, sino a su capacidad para resolver los problemas a los que se enfrenta la organización, además de la especial preocupación por la capacitación y formación del personal. El líder efectivo forma a su gente en el liderazgo, por tanto, no hay una extensión del supuesto cargo ‘liderazgo’ hacia otras personas, sino sólo una forma de ejercer las tareas y responsabilidades. La actitud que sigue a un pensamiento inteligente y estratégico.

Nos guste o no, los pensamientos e interpretaciones de las personas y los acontecimientos influyen directamente en sus creencias, y en última instancia, sus acciones de liderazgo. Una actitud de excelencia es el ingrediente secreto para el líder de éxito de hoy.

El líder mental y emocionalmente fuerte, siempre replanteará sus acciones de manera de conseguir resultados y apoyar a sus equipos.

Lo que sucede es que las experiencias son mucho menos importantes que la forma de pensar que se tenga de ellas. Cuál ha sido la estrategia elegida que parte desde un pensamiento inteligente y estratégico.

O sea, una vez más, la característica de un líder está en su actitud frente a la vida por encima de los conocimientos técnicos que requiera para implementar esta acción. Para ello, contará con un equipo y seguramente, habrá miembros de éste que estén más formados que el líder en diversas especialidades, porque el ejercicio del liderazgo se centra en el pensamiento como acción y la forma de cómo hace para que cada persona contribuya con su máximo esfuerzo y conocimiento.

El liderazgo marca el futuro, aunque éste hay que alcanzarlo mediante acciones que llevan a cabo las personas. Hay una interpretación de la realidad y el entorno, para comprender lo que hay que hacer y decidir por una acción en concreto. El líder ha puesto a disposición experiencia y pensamiento; la acción está impulsada por un pensamiento con la misma fuerza, intensidad y dirección que todo el impulso que el resto de miembros del equipo ponen en la tarea.

La intangibilidad del trabajo del líder desde el momento de inicio de su pensamiento, es producir resultados que medirán la gestión de empresa y personas.

En cualquier momento durante el liderazgo diario, puede ser víctima de su propio pensamiento. La duda y el miedo son los enemigos de la excelencia del liderazgo. Los compromisos que define y su equipo dependen de Ud. La decisión es suya: piense siempre de manera excelente.

La paradoja del liderazgo es que no se define qué es liderazgo

¿Cuándo fue la última vez que leyó una descripción de las funciones de liderazgo? Podemos tener todo tipo de descripciones de cualquier trabajo que busquemos, pero aún no existe la que se refiera a “buscamos a un líder” o “buscamos una persona experta en liderazgo”. Seguramente podrán encontrase expresiones tales, como “buscamos un líder reconocido en el ámbito del marketing” o “el líder de ventas en la Península Ibérica”, porque no corresponde a cargo alguno.

La capacidad de liderar es una cualidad, característica o atributo que se valora en una persona con responsabilidad sobre equipos y cuyas directrices, guían la toma de decisiones e implementación de las acciones en una organización. Pero dada la importancia que los líderes efectivos tienen para el éxito de las organizaciones, entonces dichos atributos se convierten en un requisito para ostentar el cargo de líder aunque no corresponda a ningún cargo convencional, porque este líder será el CEO de la empresa, no CEO líder.

Desde esta tribuna siempre hemos creído conveniente dar réplica a la doctrina y con humildad contribuir a que la misma se expanda, en ámbitos tan innovadores y cambiantes como el de liderazgo. Por eso, a pesar de que a muchos colegas les interese encontrar la definición de liderazgo continente que abarque todas las características que se supone tiene un líder, sostenemos que es mejor comprender qué es el buen liderazgo o también liderazgo efectivo como conducta directiva, más que definir un término que prácticamente es indefinible y está sometido a todos los vaivenes de organizaciones y sociedad en su conjunto.

Como para muestra basta un botón, pensemos en este momento en los líderes europeos que están trabajando para resolver de manera definitiva el problema de Grecia, para evitar un colapso de este socio y sus posibles contagios al resto de la Eurozona.

Ni Juncker ni Shultz en la Comisión Europea y el Parlamento Europeo, respectivamente, tienen cargo de líderes, sólo ejercen su liderazgo que su título les otorga: poder político e influencia en todos los países miembros de la UE.

Cada año se invierten millones de euros en capacitación en las organizaciones, en materia de liderazgo y coaching de liderazgo, pero ninguna de ellas sabe con exactitud el objetivo que persigue. A veces se contratan cursos para cubrir “la papeleta” de que la alta dirección se preocupa por la formación de sus cuadros. Pero en realidad, cómo van a provocar que la contratación de directivos se haga mediante programas y cursos de un nivel orgánico que no existe. Porque jamás buscan un líder sino personalidades directivas que sean capaces de desarrollar un liderazgo efectivo que potencie los resultados de la empresa y que sepa mirar el futuro y cómo tendrá que competir en el mercado.

En ausencia de una definición clara de liderazgo, la realidad es que muchos de los líderes de hoy están sufriendo una crisis de identidad. La magnitud y tiempo que ha insumido esta crisis, también ha ayudado a que exista cierta distorsión en la concepción que se haga sobre el liderazgo y los líderes. Porque han sido tantas las variables de choque a las que se enfrentaron organizaciones y estados, caso actual de la crisis helena, que finalmente el liderazgo queda inmerso en una categoría que no es lo que realmente debería ser, por la interpretación sesgada, influida por la circunstancias que concurren y deja una vez más la palabra liderazgo fuera de definición posible.

En definitiva, los que ostentan posiciones de liderazgo político, por ejemplo el Sr. Draghi, presidente del BCE, sabe que es una de las tres o cuatro personalidades políticas más influyentes de Europa y también entre las diez o quince con más poder del mundo. Pero esto no significa que se haya logrado definir si su ejercicio diario de responsabilidad es la tarea de liderazgo que tiene encomendada, o si sólo depende de sus características como líder para ejercer el cargo. Evidentemente, queda claro esta última afirmación, más cuando la sociedad en general ha permitido que la práctica del liderazgo se haya banalizado, porque es algo cotidiano que los que no son líderes pero asumen posiciones de liderazgo, han continuado y contribuido así con cierta forma de devaluación del término y dejándolo sólo como una práctica.

Y esta situación genera potencialmente un peligroso error. ¿Por qué? Porque, volviendo al caso europeo que nos está consumiendo los nervios en los últimos días, el auténtico liderazgo de los líderes europeos, es la capacidad de pensar en cuales serán los nuevos escenarios para Grecia y la UE, especialmente al Eurozona, tanto si Grecia sale como si queda en el euro. Pero la cuestión de la cual pueden ufanarse los verdaderos lideres efectivos que en la política parece que son escasos, es en analizar no sólo números macro sino situaciones de sociedades y personas. El corralito al que hace días está sometida Grecia tiene que ser levantado, ya que estamos frente a una posible crisis humanitaria, debido a la falta de medicamentos.

Es evidente que la mala gestión que se haga de ambas partes, esperemos que demuestren capacidad de liderar en esta crisis, lo único que hace es devaluar aún más el término liderazgo que en los últimos tiempos, han sido los políticos los que lo han hundido claramente. Muchos líderes de hoy en día, simplemente no entienden lo que es el liderazgo, que es precisamente por eso que nos encontramos en una crisis de liderazgo.

Cuando se falla en el ejercicio del liderazgo de alto nivel político, se genera una desconfianza en la capacidad de liderar de los políticos que cuesta años recuperar. Y esto ha ocurrido en Europa. Porque el liderazgo no se trata del líder, sino mucho más que eso. Es la responsabilidad de las acciones que realizan y las consecuencias de las mismas. El liderazgo para el buen líder efectivo es en realidad un servicio a los demás y una carga de la más alta responsabilidad.

Artículo coordinado por José Luis Zunni, director de ecofin.es, en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN, Javier Espina Hellín, miembro de ECOFIN Business Schools Group y Eduardo Rebollada Casado miembro del ECOFIN Management & Leadership de ECOFIN.

 

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