“El invierno está en mi cabeza… pero la eterna primavera está en mi corazón”. Victor Hugo

La primavera la hemos iniciado a las 11,29 del lunes 20 de marzo y cuando dejamos de lado el aspecto climatológico, tiene como palabra una incalculable cantidad de significados.

Por ejemplo, Victor Hugo (1802-1885), poeta, dramaturgo y novelista, que es considerado como uno de los más grandes escritores franceses, se refiere a ella como que sentirse eternamente joven, tener ese espíritu que caracteriza a la juventud, se lleva en el corazón. Que sentir la primavera en el corazón no es un acto irresponsable, sino una actitud frente a la vida.

En algunos países, especialmente latinoamericanos, al referirse a una persona que está en su primera juventud y tiene, por ejemplo 25 años, se dice “Juan tiene sólo veinticinco primaveras”.

De manera menos romántica pero muy acertada, Lilly Pulitzer (1931-2013) que fue una importantísima diseñadora estadounidense, decía que “a pesar del pronóstico del tiempo, vive cada día como si fuera primavera”, en una clara alusión a tener una actitud positiva y optimista. No lejos de una realidad cotidiana de esos días de invierno que cuesta levantarse, salir de casa e ir a trabajar.

No faltan aquellas personas que le dan un carácter más existencial, como que es revelador de algo superior que nos guía y controla, por ejemplo, el comediante norteamericano Robert Orben que dice “la primavera es la forma que tiene Dios de decirnos que contamos con ella una vez más”, porque la vida no nos pertenece a nosotros sino que es justamente lo contrario: le pertenecemos a ella. Nos la prestan y nos permiten vivir. Podemos controlar nuestros actos, pero no tenemos ni tendremos nunca el poder sobre la muerte. De ahí que la primavera que se repite una y otra vez cada año, es un recordatorio de que estamos vivos, que el mundo sigue y que nosotros pasaremos y las estaciones del año seguirán repitiéndose en nuestra ausencia.

También es un momento del año en que, que a diferencia del 1 de enero, fecha en la cual nos proponemos cosas tales como bajar de peso, estudiar un idioma, practicar un poco de deporte, etc., la llegada de la primavera nos anima a mirar con más luz algunas cosas que nos parecían hasta hoy complicadas, que estaban fastidiando nuestra vida. ¿Será la proximidad del verano y las vacaciones? Sin duda, que poder aprovechar más horas de luz durante el día, disfrutar del sol y unas temperaturas agradables, entonan hasta el más escéptico. Personas que dicen que no importa lo largo que haya sido el invierno, porque lo que sí es seguro que le sigue la primavera.

¿Esto ocurre también en nuestras vidas? ¡Por supuesto que sí! Porque a los inviernos destemplados que invaden nuestro corazón (problemas personales y/o laborales) siempre surge una primavera de ilusión, ya que las cosas antes o después terminan acomodándose.

Pablo Neruda (1904-1973), que a decir de Gabriel García Márquez“fue el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma”, se refería a la primavera de esa manera tan habitual en élque era el uso de una sutileza lingüística profunda: “quiero hacer contigo lo mismo que la primavera hace con los cerezos”.

En el mundo de los animales, llega la primavera y los machos realizan las paradas nupciales para copular a la hembra, incluso después de una pelea a muerte de pretendientes, caso típico de los ciervos. En las selvas y en los bosques, así como en las sabanas, la primavera se manifiesta como una sinfonía de sonidos y colores. Las estaciones secas, seguidas de las lluvias son también una forma de anuncio de que ha terminado la primavera.

El movimiento migratorio más famoso en el mundo animal por su espectacularidad, es el que se produce en el ecosistema Serengeti – Masai Mara, en que los animales pueden recorrer más de 2.500 kilómetros. Es evidente que las estaciones del año tienen un impacto existencial en la naturaleza, pero no menos cierto es que también lo tienen en las personas.

¿Qué hay de verdad en la luz de los países Mediterráneos y su influjo en el carácter de sus pueblos? Pues que es cierto. La alegría no es una cuestión sin valor científico, por el contario lo tiene. La evidencia que la ciencia ha demostrado hasta el presente, es que la luz influye en el estado de ánimo de todas las personas. El descenso de horas de luz aumenta las sensaciones de relajación, aunque al mismo tiempo nos invade una nostalgia y tristeza. Del mismo modo que la luz y el aumento de la claridad de un día en que el cielo no tiene ni una nube, es como si las personas tuviesen encendido un motor de motivación que le activa sus emociones y actitudes positivas.

En diálogos entre personas de una familia o entre amigos, no es del todo infrecuente escuchar que una de ellas tratando de animar a otra, le dice “no te desanimes…estamos en primavera” o también “piensa como si estuviésemos ya en primavera”, por aquello de que es la estación del resurgimiento y del renacimiento de los ciclos vitales.

HalBorland (1900-1978), autor, periodista y naturalista estadounidense, afirmaba que “ningún invierno dura para siempre… ninguna primavera se puede saltar su turno”, como insistiendo en el orden perpetuo del universo y las estaciones. De ésta y otras expresiones similares se deriva también aquella que nos dice “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo aguante”.

Gustave Flaubert (1821-1880) considerado uno de los mejores escritores occidentales y exponentes de la generación del siglo XIX, decía que “el amor es una planta de la primavera que perfuma todo con su esperanza, incluso las ruinas a las que se aferra”. Qué mejor descripción demostrando que el amor puede con todo… que lo cambia todo… incluso cuando por amor se muere o ante un trágico suceso es exterminado físicamente, aunque no su espíritu.

Como no podía ser de otra manera, quiero cerrar mi blog de hoy con otro pensamiento de Pablo Neruda que decía “podrán cortar todas las flores pero no podrán detener la primavera”, cuyo mensaje va mucho más allá del efecto que la primavera tiene en el ánimo de las personas. Obviamente, su alcance es a nivel sociológico, cuando se pretende inhibir, influenciar o incluso aniquilar, las ilusiones, esperanzas e ideas que prevalecen en un momento determinado, pero que finalmente resurgirán con la fuerza de esa primavera que de manera perenne siempre termina estando entre nosotros.

José Luis Zunni, director de ecofin.es y vicepresidente de Foro ECOFIN.

(Artículo publicado en Media-tics)

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