Decálogo de iniciación para jóvenes líderes

Tú puedes serlo. Quizá lo llevas dentro y nunca te lo habías planteado. El líder no nace a partir de un gen innato en el ADN, ni es una cuestión de carisma. Iníciate en esta nueva senda y saca el líder que llevas en tu interior. Sólo si afrontas con ganas este decálogo de iniciación podrás hacer crecer a ese nuevo líder.

Cada vez que pensamos en mujeres y hombres líderes destacados, creemos que nuestra capacidad para llegar a ostentar algunas de esas posiciones es del todo imposible. Por ejemplo, cualquier mujer que ocupe un puesto de dirección puede pensar que llegar al nivel de Arianna Huffington, cofundadora y editora del The Huffington Post, es una mera ilusión. O un hombre que lleve algunos años en su puesto con cuatrocientas personas bajo su mando, sabe que no tiene sentido pretender emular a Richard Branson fundador y presidente de Virgin Group.

Pero en realidad se equivocan, porque toda persona tiene potencial para convertirse en un gran líder. La cuestión pasa por las circunstancias que condicionan la vida, así como el éxito o fracaso de cada persona, aunque en todas ellas concurren los atributos características de personalidad para desarrollar el líder potencial que llevamos dentro.

Lo que sí es importante es que comprendamos qué cosas podemos hacer para mejorar aún más nuestras posibilidades, en caso de que se nos presenten, de poner en práctica nuestras habilidades y conocimientos para demostrar que podemos ejercer un liderazgo moderno y efectivo.

Siempre hay espacio para la mejora

Desde hace algunos años muchos autores sostenemos que la expresión “siempre hay un espacio para la mejora” no es un eslogan vacío de contenido que algunas personas dicen en reuniones formales para quedar bien. Que se dice para que las personas, dentro y fuera de la empresa, comprueben que se están aplicando métodos muy actuales en la dirección de personas y, en general, en el ejercicio del liderazgo.

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La expresión citada tiene contenido siempre y cuando forme parte de la cultura de la organización. En particular, del tipo de liderazgo que se ejerza para que en realidad cada persona tenga la oportunidad de desarrollo y crecimiento personal así como profesional. Si en definitiva se convierte en un líder destacado, será porque tanto a nivel personal como de la organización se ha trabajado siempre en esa filosofía de mejora y superación constante. O sea, formación, capacitación y entrenamiento.

Algunos consejos para los que se inician en posiciones de liderazgo

1.- Estimular y motivar a las personas.

Cuando en un equipo hay un miembro que se siente desmotivado es muy probable que no sólo afecte a su productividad individual, sino que lo haga con el resto de miembros, lo que es siempre un riesgo para la empresa.

Es evidente que esa persona desmotivada, o más de una, siempre van a estar presentes en el momento en que haya que tomar la dirección y ejercer de líderes. Por tanto, lo primero que debe hacerse es tratar de comprender, desde el punto de vista humano, cómo es la situación. No tiene que invertirse mucho tiempo en ello, sólo la voluntad de interpretar y percibir las actitudes y sentimientos de las personas. Las sensibilidades terminan expresándose de manera directa a través de la palabra, o indirecta (que no lo es tanto) mediante gestos y la forma en que esa persona se conduce.

Por tanto, cuando se empieza a ejercer de líder debe hacerse saber a los empleados que se cree en ellos, que se tiene toda la buena predisposición a escuchar, tanto problemas como sugerencias. Que la política de puertas abiertas que en su tiempo puso de moda Jack Welch en General Electric, forma parte de la que será la nueva cultura de la organización.

2.- Desterrar la comodidad y bajar al rodeo.

También es cierto que la expresión zona de confort está siendo excesivamente utilizada en todos los ámbitos organizacionales, políticos, etc. Pero ser líder no siempre es fácil y, sin duda, requiere valor. Al salir de la zona de confort se crean nuevas oportunidades, además de construir influencia y lograr el éxito a medio plazo. Y cuanto más empeño y confianza se ponga en las acciones que se emprendan dejando atrás la comodidad que atrapa a la mayoría de personas, más confianza se tendrá en las futuras acciones que se emprendan y mayores serán los retos a los que deseemos enfrentarnos.

Se cometen errores derivados de algún contratiempo, pero de ninguna manera se puede calificar la trayectoria de un líder, y menos condenarlo, a que no pueda llegar a obtener buenos resultados ni éxito en el futuro. El coraje de afrontar el día a día y pensar a dos o tres años vista, no significa que se está rayando la perfección, sino que se tiene no sólo el valor de hacerlo sino de inspirar a otros a que hagan lo mismo. En otros términos: inspirar a personas y equipos es una buena manera de motivarles. Y bajar a la arena es la mejor cohesión que se puede hacer de los equipos de trabajo.

3.- Las oportunidades no caen del cielo.

Cuando los autoservicios y las tiendas de descuentos se convirtieron en un gran negocio en la década de los 60 del siglo pasado, fue el fundador de Wal-Mart Stores, Sam Walton, quien dio un giro a las reglas de gestión de este tipo de negocios. Y no sólo eso, sino que también se encargó de explicárselas detalladamente a sus empleados a quienes no dudó en llamar socios.

Y, poco a poco, fue estableciendo un nuevo y poderoso paradigma que dio lugar a la famosa cadena Walmart, que consistía en que el poder cambiara de manos, pasando de los fabricantes a los canales de distribución.

Las personas suelen evitar tomar roles de liderazgo si no ven una posición abierta adecuada que puedan ocupar. Pero el auténtico líder, como Sam Walton, tiene que ir un paso por delante de los demás y no esperar a que el cambio se produzca por arte de magia.

4.- Ser agradecido y aceptar las críticas.

Mostrar agradecimiento sincero es el fundamento del verdadero líder. Es además un catalizador para la construcción de buenas relaciones. Cuando el aprecio se ve en la cara del líder, inspira a los empleados a mantener el buen trabajo, porque tiene la capacidad de aumentar su compromiso y la productividad. Y haciendo que las personas se sientan valoradas, el líder parece mucho más humano, al mismo tiempo que se le valora mejor.

Los grandes líderes siempre han estado abiertos a las sugerencias de los demás. La arrogancia y la inflexibilidad no va con ellos.

5.- Ser auténticos.

El líder no puede quedar atrapado en las redes del liderazgo por el hecho de creer que los demás lo perciben siempre como persona ejemplar y con buenas cualidades de liderazgo. Se puede convertir en una barrera para el progreso personal y de la empresa. Debe esforzarse todos los días para que lo que las personas perciban no se quede sólo en eso. El que quiere ejercer un liderazgo efectivo debe despojarse de todas aquellas cuestiones que ponen en duda que es una persona genuina. No dar lugar a alimentar tópicos.

Ser auténtico en todas sus interacciones con los empleados y practicar la escucha activa aunque no diga ni una palabra, no es sólo una demostración de que participa de los problemas y planteamientos que le hace su personal, sino que dicha participación le hace ser percibido por los demás como una persona próxima, accesible, confiable y de gran influencia.

6.- Obras son amores y no buenas razones.

Predicar con el ejemplo y la ejemplaridad. Un ejemplo ahora más otro después, son actos que están condicionado la forma en la que se actúa. Van predeterminando un atributo esencial del liderazgo efectivo que es la ejemplaridad. Porque cada vez que actúa como un verdadero líder, las personas van a seguirle y a tomar debida nota de lo que está haciendo, porque además saben por qué se hace y cómo debe hacerse.

Cuando se dan buenos ejemplos en la vida diaria del líder, su ejercicio de liderazgo se convierte en algo natural, no sólo la representación en algunos momentos puntuales y de manera no espontánea.

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7.- Filtrar nuestros pensamientos.

No tomar los detalles negativos y magnificarlos, porque si buscamos aunque sea algunos positivos, puede modificarse sustancialmente la forma en que vemos la situación o el problema al que nos enfrentamos.

8.- Pensamientos polarizados.

La vida y las cosas cotidianas no son  blancas o negras, buenas o malas. Evidentemente siempre hay distintas graduaciones de grises, más próximas a uno u otro color con los que muchas personas polarizan su forma de actuar y sentir. No es cuestión de que el líder tenga que ser una persona infalible o, por el contrario, un fracasado. Es evidente que en medio hay mucho camino y experiencia vital de la cual se puede aprender.

9.- No son buenas las generalizaciones.

Se llega a una conclusión general sobre la base de un solo incidente o una pieza de evidencia. Si algo malo le sucede una vez, se espera que vuelva a ocurrir nuevamente. Hay que despojarse de los complejos del pasado, especialmente cuando ha habido errores que se tardó tiempo en superar.

10.- Errar en la percepción sobre las personas y las acciones.

Se cree que sabemos lo que las personas sienten y por qué actúan como lo hacen. Esto es especialmente importante para los nuevos líderes, que comprenderán que aprender a valorar a las personas requiere no sólo intuición, sino también experiencia. Las relaciones interpersonales a lo largo de la vida, especialmente las de los ambientes de trabajo, son el nutriente de la visión que el líder tenga del entorno laboral en el cual le tocará moverse.

Lo que sí es esencial en el liderazgo efectivo, es no juzgar a personas, sino a los hechos. Ni tópicos ni prejuicios. Pruebas y documentación de respaldo. No hay lugar para las especulaciones, sino para lo que realmente ha sucedido y sucede. La especulación sólo forma parte en su correspondiente cuota cuando se establecen planes de futuro, que se basan en las experiencias pasadas, donde el nuevo entorno (mercado), las nuevas formas de comercializar, los recursos que hay que aplicar y el inevitable impacto que las nuevas tecnologías tienen en todos nuestros actos.

Artículo coordinado por José Luis Zunni director de ecofin.es en colaboración con Salvador Molina presidente de ECOFIN, Javier Espina Hellín miembro de ECOFIN Business Schools Group, y Ximo Salas, miembro del ECOFIN Management & Leadership de ECOFIN.

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