Cómo superar el estrés del acoso ‘tech’

La tecnología se impone a la tecnología. Los que escribimos hace veinte años sobre la nueva economía, las nuevas tecnologías, la sociedad de la información y las TIC nos hemos quedado sobrepasados por el cambio. Ahora se habla de FinTech, RegTech, InsurTech, WealthTech… y las Tech han jubilado a las TIC, las puntocom, el 2.o, etc. Porque ahora la amenaza viene de la inteligencia artificial, la robótica, la impresión 3D, el smart-data, el blockchain, el bitcoin y cientos de conceptos disruptivos que envejecen a los que en otra hora eran los gurús de Innovación.

Todo esto genera estrés en las organizaciones, que quieren aprender, innovar, cambiar, retener el talento, cerrar las brechas, estar a la última, ir por delante… El virus del estrés se extiende a sus directivos, que viven enfermos por el estrés que este mundo en transformación constante produce a toda la alta dirección, consejeros y empresarios.

Y es que cuando nos referimos a estados de estrés en los ámbitos laborales, de manera inmediata vienen a nuestra mente dos cuestiones: el tipo de liderazgo que se ejerce en esa empresa y el nivel de impacto que la tecnología está teniendo en el sector al que pertenece. Es imposible hablar de uno prescindiendo el otro.

Pero antes de adentrarnos en profundidad en la materia ejercitemos nuestra visión sobre el panorama global del mercado de trabajo y su adaptación a la tecnología.

Cada vez que se hace algún tipo de mención al cambio tecnológico, no puede evitarse hacer referencia a su impacto en lo que en términos macro se denomina fuerza de trabajo. Y este efecto no es patrimonio exclusivo de un país en concreto, sino que es un fenómeno global y de consecuencias que, en la mayoría de los casos, son meras estimaciones, lo que crea en muchos países signos claros de incertidumbre.

La amenaza del cambio genera estrés

Las innovaciones incluyen sistemas avanzados de comunicación, robots industriales y una constante incorporación de nuevas tecnologías que exigen una adaptación constante, tanto del proceso industrial o de los métodos de trabajo como de algo que no se está teniendo debidamente en cuenta, como es la respuesta del personal en los puestos de trabajo.

Pero, ¿se está generando estrés o más bien se está liberando a las personas de una carga excesiva de trabajo gracias a la tecnología?

Existen opiniones contradictorias sobre la tecnología y sus consecuencias en el empleo. Algunos expertos afirman que debido a la aceleración del cambio tecnológico, millones los trabajadores en todo el mundo se verán afectados de aquí al horizonte 2020. La cuestión es en qué medida se está alterando la seguridad y estabilidad en el empleo.

Surgen posiciones encontradas: unas sostienen que las innovaciones del presente corresponden a cambios que ya se han producido en etapas anteriores y que las técnicas para el mantenimiento de la seguridad del empleo serán esenciales; otros analistas afirman que el cambio tecnológico es beneficioso para todos los colectivos, empleadores, empleados y la sociedad en su conjunto, haciendo que la tecnología cree más empleos de los que destruye.

Out.office (2)

Es evidente que este tipo de datos hay que analizarlos en cuanto a su tendencia más que en aspectos puntuales, como por ejemplo, que recientemente se difundiera la información de que en China una empresa había multiplicado su productividad en un 250% gracias a la incorporación de la robótica y a una reducción de plantilla del 90%. ¿Es esto generador de estrés? Más bien es la causa fundamental por la que las sociedades de todos los países del orbe tienen a sus respectivos ciudadanos inmersos en estados de ansiedad, inseguridad y temor al cambio, porque lo único seguro hoy día es el alto grado de incertidumbre. Este tipo de paradojas requiere de la corresponsabilidad entre organizaciones y alta política, porque por sí solas no serán capaces de poner un poco de orden al mercado laboral mundial.

Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de Naciones Unidas, examinó los impactos del trabajo a distancia y los avances tecnológicos que continúan revolucionando los métodos y procedimientos de trabajo dentro y fuera de las empresas.

Este documento señala que trabajar fuera de una oficina puede ahorrarle a las personas tiempo de desplazamiento y también evitar que se vea afectado por el propio ritmo operativo que se lleva en la empresa: reuniones, interrupciones de compañeros, atención de clientes, etc. Aunque otros estudios realizados evidencian que estas personas que trabajan de forma remota desde sus casas son más vulnerables a las horas extras que finalmente no cobrarán, al estrés y al insomnio.

¿En qué se basó técnicamente el estudio?

El informe de la OIT reveló que en 15 países los empleados eran más productivos fuera de una oficina convencional, aunque también adviritió de los riesgos: “horas de trabajo más largas, mayor intensidad de trabajo e interferencia entre el trabajo y el hogar”.

La distinción que hace el estudio es en cuanto a los empleados que trabajan regularmente en el hogar respecto a las personas altamente móviles que trabajan constantemente en diferentes lugares y los que dividen el tiempo entre la oficina y su casa.

El estudio concluye que en los tres grupos se reportaron niveles de estrés más altos y más incidentes de insomnio que aquellos que siempre trabajan en las instalaciones de su empleador.

Por ejemplo, el 41% de los empleados pertenecientes al grupo altamente móviles dijeron sentir un cierto grado de estrés, mientras que el porcentaje no superaba el 25% entre los empleados que sólo trabajaban en la oficina. Un 42% de las personas que siempre trabajan desde casa o desde varios lugares diferentes afirman haber sufrido de insomnio en comparación con el 29% de las personas que sólo trabajan en sus respectivas empresas.

Una cuestión que surge clara en el estudio es que había claros riesgos vinculados a “la invasión del trabajo en espacios y tiempos normalmente reservados para la vida personal”. La razón es obvia: no todas las personas que aprovechando las nuevas tecnologías y pueden trabajar de manera remota desde sus hogares tienen las comodidades necesarias y, además, tienen otras interferencias lógicas como niños, ruidos de vecinos, etc.

Uno de los autores del informe, Jon Messenger, ha animado a los empleadores a tratar de dejar que el personal trabaje fuera de la oficina a tiempo parcial. De hecho, grandes corporaciones multinacionales han ido aplicando en los últimos años políticas laborales en este sentido.

Pros y contras

Hay evidencias más que suficientes de que las personas necesitan un contacto cara a cara con sus compañeros de trabajo, pero no cabe duda tampoco de que hay momentos que el aislamiento físico trabajando de manera remota y un cierto grado de autonomía ofrecen el mejor escenario no sólo para completar con éxito una tarea, sino también para que se sientan satisfechos, cómodos y felices. Que el estrés no sea un elemento negativo, sino por el contrario, una especie de impulsor para aceptar el nuevo estatus buscando que se reconozca su tarea y las responsabilidades asumidas, aunque no esté ocho horas en la oficina.

Es lógico que este reconocimiento debe partir de la dirección, pero también debe formar parte de la plantilla aceptando las nuevas formas de trabajo como algo natural. Que aquellas personas que estén dentro de un programa part-time fuera del ámbito de la empresa no sean consideradas bichos raros.

En algunos contextos, en particular en la India, la evidencia sugiere que los empleadores son reacios a dejar que su personal trabaje remotamente porque “implica ceder un elemento de control” lo que hace que los directivos se sientan amenazados. Precisamente esta posición de la clase directiva india (siempre habrá excepciones) no habla bien en cuanto al moderno concepto de liderazgo efectivo de que el empleado no es una amenaza, sino que es partícipe y necesario en el éxito empresarial al cual se le exige compromiso y una constante motivación.

No es una buena política para motivar a nadie que los jefes tengan reparos sobre supuestas amenazas a su poder de mando (la jerarquía que muchos aún no quieren dejar) comprometiendo, en definitiva, la eficacia de las personas y la productividad de la organización.

Portada (2)

El estrés laboral ya viene siendo muy estudiado en las dos últimas décadas, aunque no ha tenido la misma profundidad de análisis qué es lo que hay que hacer desde la posición de liderazgo a la hora de neutralizar, incluso eliminar, determinados factores que producen el estrés en el trabajo: ambientales, organizacionales y personales a los que hay que incorporar un nuevo factor que se ha despreciado en el pasado, pero que ya no puede seguir haciéndose en el presente, como es el tecnológico.

Así, por ejemplo, un factor ambiental que puede generar estrés en algunas personas sería la exigencia del uso de tecnología. Algunos empleados que no sepan utilizarla, o a los que no se les da la formación necesaria, no sólo no podrán realizar sus tareas operativas de manera eficiente, sino que empezarán a producir una cola de espera de trabajos que entrarán en la categoría de pendientes, lo que a su vez genera otras complicaciones derivadas en el equipo o departamento.

Seguramente en un proceso de trabajo actual encadenado, abierto y transversal, se complicaría el trabajo de grupo en el que unos puestos dependen de lo que se haga en otros. Por tanto, el líder efectivo debe preocuparse y hacer un esfuerzo sobre los factores que generan estrés en los procesos, dando prioridad al tecnológico, entrenando y capacitando al personal. La tecnología no debe ser considerada un factor estresante, sino un elemento de motivación, así como de cohesión de equipos y personas. El líder debe enseñar a que la innovación tecnológica no es una barrera, sino un puente. Tan simple como explicar, comunicar de manera clara y simple, formar, capacitar y entrenar.

Los factores organizacionales se deben a diversos motivos, tales como el estrés que produce tener que entregar un trabajo de manera inmediata o que el tiempo estimado para realizarlo se ha visto reducido por una necesidad que ha surgido repentinamente. Son infinitas las situaciones que pueden presentarse, pero seguramente las relaciones interpersonales donde el ambiente laboral está cargado de estrés complicarán aún más la finalización en tiempo y forma. Pero peor aún, se resentirán relaciones entre miembros de un equipo o departamento por falta de apoyo, reacciones inoportunas, quejas o echar culpas a otros, elementos nocivos todos ellos para el buen desempeño laboral.

Ya en su edición de 2016, la OIT decidió que el tema central del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo fuera el estrés. Porque se tenía muy claro que los riesgos psicosociales, tales como el aumento de la competitividad, mayores expectativas sobre el rendimiento y largas horas de trabajo, son factores que contribuyen a que los ambientes laborales sean cada vez más estresantes.

Las relaciones laborales y la situación económica actual obligan a empresas y trabajadores a buscar soluciones eficaces ante un problema tan importante como el estrés, porque acarrea graves consecuencias para su salud mental y bienestar.

Una vez más la tecnología tiene también en este informe un rol protagonista fundamental en la generación de estrés en el trabajo. E insistimos: la tecnología debe ser un elemento liberador de estrés. Del buen liderazgo de la organización depende que finalmente sea una barrera o una puerta abierta para seguir el camino del éxito, tanto de organizaciones como de personas.

Artículo coordinado por José Luis Zunni, director de ecofin.es y vicepresidente de Foro ECOFIN, en colaboración con Salvador Molina, presidente de ECOFIN, Javier Espina Hellín, miembro de ECOFIN Business Schools Group, y Ximo Salas, miembro del ECOFIN Management & Leadership de ECOFIN. 

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