Cómo ser un Napoleón de los negocios

El filósofo alemán Hegel quedó tan impresionado al ver a Napoleón Bonaparte al frente de sus ejércitos que expresó uno de los pensamientos que mejor describía al genial militar francés: he visto el espíritu del mundo montado a caballo”. Finalmente fue derrotado pero sus éxitos militares y políticos seguirán siendo materia de estudio durante los próximos siglos. ¿Qué es lo que caracteriza a una personalidad de éxito como la de Napoleón? Una precisa selección de los objetivos que se fijaba y la adecuación milimétrica de la estrategia para llevarlos a cabo.

Más allá de las hazañas y éxitos de la historia militar, lo que interesa en la actualidad a todo tipo de directivos, empresarios y profesionales es no sólo alcanzar el éxito, sino mantenerse en lo que se llama una carrera de éxito. Pero hay que tener en cuenta que la búsqueda, a veces obsesiva, por convertirse en exitosas choca con la realidad del constante cambio y evolución del entorno y su consecuente impacto en las organizaciones, lo que afecta tanto a los resultados positivos como negativos.

Lo que puede ser definido como un triunfo profesional para una persona en el presente, puede cambiar fácilmente unas pocas semanas después o, con suerte, unos años más tarde. No hay fórmula fija para el éxito, ya que se define de manera diferente para cada uno aunque para lograrlo, se deben utilizar las fortalezas y valores, reconociendo que los obstáculos y contratiempos son también una parte del proceso.

Cada vez que se le pregunta a una persona ¿cómo se siente respecto el éxito?, la mayoría diría cosas como que “me siento muy bien” o “quiero más, me lo merezco”. En ocasiones también se podrá escuchar la siguiente afirmación: “estoy trabajando para y por el éxito”.

¿Por qué estos sentimientos son tan comunes? Debido a que la mayoría de las personas opinan que ser una persona que ha logrado culminar de manera satisfactoria las metas que se había fijado es una buena cosa, independientemente del coste que implique lograrlo.

¿Qué es el éxito?

Pero, ¿qué es el éxito? Cuando las personas piensan en esta palabra mágica, por lo general su mente se centra en los beneficios materiales, aunque también en un nivel razonable de felicidad y de la realización de parte de sus sueños. Sin duda, el éxito puede incluir todas estas cosas y más. Puede conducirnos a la victoria, el triunfo y la fama. Estas situaciones pueden convertir a la persona responsable de haberlo conseguido en una celebridad. No sólo gozan de fama los artistas que mueven multitudes o los deportistas de élite, sino líderes que han destacado por embarcar en el camino del éxito a muchas personas de una organización, que por sus logros han podido dar renombre a la empresa y una gran notoriedad de marca.Imagenes.éxito (2)

Pero ¿cómo debe verse entonces el éxito personal? Viene dado de muchas formas diferentes. La opinión que a una persona le merece el éxito difiere bastante de la de su compañero de trabajo, incluso de un amigo y a veces, de la misma pareja. Por tanto, lo primero que una persona debe hacer si quiere tener éxito es tomarse tiempo para decidir exactamente lo que la búsqueda de un camino exitoso significa para ella. Qué esfuerzo está dispuesto a hacer para la culminación de esta etapa de su carrera profesional o colaborando en una determinada fase del desarrollo de la organización.

Si bien los expertos que enfocan el éxito desde el plano estrictamente de la psicología individual creen que poco debe importar lo que signifique para el resto de personas, no es así para los que defienden la importancia de una psicología social y buenas relaciones interpersonales como base de la cohesión de equipos y de la obtención de buenos resultados. Porque si lo que realmente debe interesar a una persona es lo que representa sólo para ella en función de sus circunstancias, puede terminar siendo un boomerang para la integridad y futuro del grupo. Cuanta más coparticipación en las tareas y compromiso también compartido haya entre los miembros de un equipo, mejores resultados se obtendrán. Por tanto, el éxito a nivel individual pasaría a ser una derivada clara del trabajo de todas y cada una de las personas de la organización en la que desarrolla sus tareas.

Para algunas personas el epítome de ser una persona exitosa está en la capacidad de ganar mucho dinero. Otros lo atribuyen al prestigio personal y profesional, aunque si bien no dejan de lado la importancia que el dinero tiene hoy día en la sociedad, no es la prioridad principal. Así podríamos seguir enumerando situaciones diferentes y también diversas formas en que el éxito o el camino del éxito, impacta en las personas. La diversidad de percepciones que se producen será tan dispar como la vida misma.

Tener una definición personal de lo que significa el éxito y luego establecer objetivos en consecuencia es la única manera de hacer que los logros sean verdaderamente significativos. El esfuerzo para tener éxito puede que genere el respeto y la admiración de otras personas, sean o no de su entorno, pero ¿va a traerle un sentido de realización personal?

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En el mundo de los negocios sucede algo parecido: se tienen que seleccionar y priorizar los objetivos. A continuación ver con qué recursos humanos y materiales contamos para, finalmente, establecer los cursos de acción (diferentes estrategias a implementar) que lleven a alcanzar la meta. La mayoría de los empresarios y directivos se fijan muchos objetivos que les gustaría lograr durante las diversas etapas, ya sea de su vida profesional o personal, además de esforzarse por cumplir con aquellos objetivos de la organización a la que pertenecen o lideran. Algunos se realizan y otros no llegan a cumplirse. Pero esto hay que interpretarlo como algo natural. Lo que sí es cierto es que la priorización y el enfoque son fundamentales para alcanzar las metas que se han fijado.

Durante años hemos escuchado a parte de la doctrina indicar que no había que fijarse más que unos pocos objetivos por año, a fin de centrarse y cumplirlos. Algunos llegaron a afirmar que con tres o cuatro el compromiso para ese año estaba cubierto. Pero la realidad actual, con mercados altamente volátiles y complejos caracterizados por una vida útil de productos y servicios efímera como consecuencia de la permanente y veloz innovación tecnológica, exige trabajar en una primera línea de objetivos, pero sin dejar de investigar y estudiar las segundas y terceras líneas, como si varios cuerpos de legiones romanas conformaran los recursos y fuerza disponible para actuar.

Por tanto, quienes sostienen que a lo más que hay que aspirar es a tener tres o cuatro iniciativas principales, hay que matizar esta posición por las siguientes consideraciones:

  1. La difusión de los productos y servicios de una organización no debe quedar cautiva sólo de dos o tres acciones.
  2. El líder debe adquirir y desarrollar una imagen mental de lo que para él representa alcanzar la victoria de la organización en base a su conocimiento y experiencia. La buena focalización, priorización y elección de estrategias hará posible articular bien las acciones y manejar los tiempos.

Supongamos que se está planificando la apertura de una nueva delegación en otra región. Habrá que formularse algunas preguntas:

– ¿Es el elegido el mejor lugar para trabajar en su área?

– ¿Quién va a conformar el equipo?

– ¿Cómo se impondrá la cultura de la empresa al nuevo proyecto?

-¿Cómo están actuando los competidores?

– ¿Con qué información cuenta la competencia sobre el nuevo proyecto y qué piensas de nosotros?

– ¿Ha desarrollado el líder la imagen mental de lo que quiere alcanzarse y transmitir esta visión al equipo?

La cantidad de opciones para alcanzar el éxito

Podremos estar de acuerdo en que el éxito se puede definir de muchas maneras aunque, seguramente, tengamos algunas diferencias en cuanto a un tópico que se dice habitualmente que “las personas de éxito han tenido más y mejores oportunidades que el resto”. Y esto no es así, porque el mercado está abierto y las probabilidades para empresas y tecnologías similares, con experiencias probadas en todos los casos, hace que las oportunidades sean muy democráticas pero los esfuerzos que se apliquen no lo sean tanto. O sea, que sólo con el trabajo duro llegan las oportunidades y a continuación, se requerirá de más trabajo duro y esfuerzo para que las oportunidades que ya se han abrazado, se mantengan en el tiempo y aún se hagan más fuertes.

Artículo coordinado por José Luis Zunni director de ecofin.es en colaboración con Salvador Molina presidente de ECOFIN, Javier Espina Hellín miembro de ECOFIN Business Schools Group, y Ximo Salas, miembro del ECOFIN Management & Leadership de ECOFIN.

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