Cómo gestionar el cambio, según el intuitivo Bill Ford

Artículo realizado por: Salvador Molina, presidente de ECOFIN, José Luis Zunni, director de ecofin.es, Eduardo Rebollada Casado.

Es resiliente y compara la decadencia de la industria del motor con la del tabaco. Famoso por su visión privilegiada sobre el futuro y por contundentes pensamientos en el mundo de las organizaciones y la economía, el bisnieto de Henry Ford es directo y a veces hasta molesta su tremenda claridad. “No se puede encontrar una economía sana en ninguna parte del mundo que no tenga una base industrial fuerte”, reivindica. Pero sabe que las cosas están cambiando y hay que gestionar ese cambio.

En sus 35 años en Ford, Willian Clay Ford Jr. ha logrado ocupar su silla con méritos propios, independientemente del peso del apellido familiar, basados especialmente en su tremenda clarividencia respecto a cómo serán los nuevos escenarios a los que deberán enfrentarse las organizaciones en los próximos años. Está pensando como los grandes líderes en cómo afectarán las decisiones que tome y las acciones que implemente a la sociedad en su conjunto, tanto por lo que se realice en su sector, como en toda la economía. Porque ya no es una cuestión de marca (una de las más valoradas del mundo), sino de la influencia que Ford como organización tecnológicamente puntera va a tener en los ciudadanos de cualquier parte del orbe en los próximos años.

Este espíritu innovador y disruptivo se manifiesta nítidamente en las cartas que como presidente publica anualmente en la memoria de la corporación, por ejemplo vale destacar la del ejercicio 2011/2012, centrando su mensaje en la sostenibilidad y dejando claro cuál será en estos años de salida de la crisis la nueva filosofía de Ford. “Al tener una visión a largo plazo y trabajar para añadir valor para todos nuestros grupos de interés, actuales y futuros, hemos tenido éxito en condiciones extremadamente difíciles. Lo que hemos aprendido y logrado nos ha dado la confianza a medida que miramos hacia el futuro”.

Se refiere también en términos tales como “que han emergido más fuerte que nunca a partir de uno de los períodos más difíciles en la historia de Ford Motor Company”, de la crisis internacional cuyo origen se remonta a 2008-2009, de la cual Estados Unidos salió de ella (aún en Europa estamos haciendo esfuerzos por salir del estancamiento económico) y que generó una gran preocupación en el gigante de la industria automotriz.

Esa determinación en el carácter de un líder como Bill Ford, hace que la filosofía de esta corporación sea de “acción frente a la adversidad”, lo que le ha llevado a presidir decisiones muy difíciles en tiempos realmente adversos. A pesar de ellos continuaron con su plan de inversiones en la fabricación de vehículos de mayor calidad, mejor nivel de seguridad, consumo eficiente de combustible y tecnológicamente más avanzados. Por eso señala: “fue nuestro firme compromiso con la mejora de nuestros productos a lo largo de la recesión la prueba de que la sostenibilidad está plenamente integrada en nuestra estrategia de negocio”.

En la carta del que también firma en la memoria anual para el ejercicio siguiente correspondiente a 2012/2013 afirma: “creo que el propósito fundamental de una corporación es hacer mejor la vida de las personas y esto puede hacerse mediante la creación de productos destacados, la inversión en las comunidades donde viven y trabajan nuestros empleados, así como el uso de nuestra posición como líder en tecnología para hacer frente a los desafíos de la sostenibilidad global”.

En todas sus intervenciones públicas, declaraciones y los que lo conocen en su círculo más íntimo, saben que tiene una visión privilegiada de cómo tendrá que desempeñarse no sólo su organización sino el sector del automóvil, para encajar sin fisuras en la otra gran revolución tecnológica que las comunicaciones están produciendo en el automóvil y que lo está cambiando todo.

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Habiendo estudiado sus intervenciones y declaraciones públicas de los últimos años, nos ha sorprendido en cuanto a sus puntos de vista sobre las tendencias “perturbadoras” en la industria del automóvil, sus perspectivas sobre el liderazgo y las oportunidades que cree tiene la ciudad de Detroit, sede histórica de la Ford y del sector.

Bill Ford es de los líderes que creen que “el ritmo del cambio se está acelerando” y que es el momento más interesante de toda su trayectoria en Ford. Esta fascinación por ser testigo del gran momento actual por el cual atraviesa la empresa después de muchos esfuerzos y sacrificios para salir de la crisis, se basa en su permanente reflexión sobre lo que era la industria automotriz y el coche en sí mismo, a los que define como parte de un ecosistema autónomo.

No debe olvidarse que en los años 60 del siglo pasado, en pleno auge de las grandes corporaciones norteamericanas y especialmente el sector automotriz, los expertos en organizaciones solían decir: “lo que es bueno para la General Motors (el otro gigante del sector), es bueno para los Estados Unidos”. Porque como bien señala Bill Ford en aquella época la única preocupación era el sector. Es evidente que las cosas han cambiado con la globalización y especialmente por el imparable avance de las nuevas tecnologías, que todo lo afecta y cambia.

Ford compara aquellos años con la situación actual y evidencia que es un salto gigantesco en la filosofía empresarial. Era otro tipo de liderazgo, en el que los avances tecnológicos –que los hubo- se desarrollaron dentro de la industria. Era un entorno mucho más controlado y no tan dinámico como el actual, en el que el nuevo término a conjugarse es disruption (disrupción), que llega desde todos los ángulos, incluso hasta el modelo de propiedad de los vehículos.

Bill Ford dice que tenemos toda una generación que sólo quiere el acceso a los vehículos como un servicio, en contraste con el concepto tradicional de deseo de propiedad. Y a esta revolución contribuyen servicios on line como Uber, Zipcar y RelayRides”.

¿Cuál ha sido el cambio, según Ford, que está vislumbrando hacia dónde debemos dirigirnos en el futuro? Piensa que en términos de conectividad (comunicación) gran parte de la tecnología se está desarrollando fuera de la industria automotriz, por ejemplo en las comunicaciones, ya se trate de comunicación vehículo a vehículo o de la comunicación de vehículo a infraestructura de comunicación, sin hablar de la revolución que significa la conexión a la nube. Entre otros significativos avances se tiene la conducción semiautónoma o totalmente autónoma. Por eso Ford cree que todas estas son las grandes tendencias que nos llegan rápido y furiosamente.

Los grandes líderes como Ford, se preocupan más por el futuro a medio y largo plazo que el propio presente, en el que delegan en todo un equipo de dirección que va logrando que las transformaciones que hace unos años se hicieron para salir de la crisis, vayan cumpliéndose año tras año, porque un buen liderazgo necesita estar soportado por una buena gestión.

En este liderazgo de sostenibilidad la pregunta que hay que formular es en cuánto y de qué manera afectará en estos próximos años la naturaleza disruptiva del cambio y la aceleración en la innovación tecnológica. Y un líder como Bill Ford lo tiene claro: “la realidad es que no vamos a tener, o desarrollar, la mayoría de estas tecnologías. Así que tenemos que ser un integrador reflexivo de las tecnologías de otras organizaciones y entender donde añadimos valor. Porque si no tenemos cuidado, podemos llegar a ser como algunos fabricantes de teléfonos móviles, donde todo el valor que se añade es realizado por otra organización”.

Bill Ford está convencido de que una forma de distinguirnos será en cómo presentamos estas tecnologías a los clientes, a fin de que “los encuentran atractivos y no intimidantes. Habrá una gran cantidad de nuevas tecnologías que ayudan a mejorar la experiencia de conducción y la seguridad, pero algunas personas no se sienten cómodos con ellos, o no quieren que sus datos sean subidos en la nube”.

No es casual que las frases de los grandes hombres de la historia, Bill Ford es ya uno de ellos, sean guardadas en las hemerotecas hasta incluso lo que haya dicho creyendo que era un comentario sin importancia. Porque justamente la mente de estos líderes, no pueden dejar de pensar en términos globales, es su naturaleza. Ejemplos como que “mientras la gasolina sea más barata que el agua embotellada, no estamos en condiciones de dictar a los consumidores qué deben comprar” o aquella en la que dice “creo firmemente que las empresas pueden y deben ser una fuerza importante para la resolución de las preocupaciones sociales y ambientales en el siglo XXI”. Está dándole a la organización que preside y al sector de industria al que pertenece categoría de lo que considera debe ser una implicación responsable de las organizaciones. Esto va más allá de la reputación de marca, es la concepción del futuro del cual Ford cree que su organización está siendo parte diseñadora de la nueva arquitectura social en la que nos toque vivir.

Su filosofía desde el punto de vista de la gestión de RR.HH. tampoco tiene pérdida: “nadie es insustituible, incluyéndome a mí. Creo que por mucho tiempo hemos tenido un culto a la personalidad en esta empresa y en esta industria, y, francamente, me gustaría ver que disminuyese”.

En una ocasión le preguntaron que explicara cómo llegó a tener los puntos de vista que defiende como gran valedor de la sostenibilidad durante tantos años y explicó que cuando se unió a la Ford Motors en los 70 tenía la sensación de que los productos de la compañía no podían ser para siempre un gran “usuario” de los recursos naturales sin que haya consecuencias.

En los años 80 trató de encontrar almas gemelas dentro de la empresa. Había unos pocos, pero fue una batalla cuesta arriba, sobre todo con la alta dirección. Y nos sorprende una vez más su pensamiento directo, en el que dice: “nunca quise que Ford fuese un lugar, al igual que la industria del tabaco, en el que nuestros empleados no se sintieran orgullosos de venir a trabajar para nosotros. Sentí que existía un peligro de que pudiéramos ser marginados como un contaminador importante”.

Alguna vez se le ha criticado porque al llegar a los diferentes países del orbe siempre es recibido por los presidentes de gobierno. Debemos aclarar que no sólo se debe a un necesario acto de alta política conducente a dar garantías para las nuevas inversiones que la Ford Motors vaya a realizar en dicho país, sino porque todo líder político en el fondo – a veces sin querer reconocerlo – admira a los líderes empresariales más destacados. En el caso de Bill Ford puede enseñar a más de un mandatario cuál es la arquitectura social que hay que ayudar a construir entre sector privado y público para los próximos años. Y éste es el auténtico mérito como un influencer determinante y ejemplarizante para las generaciones que tienen que tomar el timón de mando en pocos años más.

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