Cómo gestionar después de la crisis

Artículo firmado por: Salvador Molina, presidente de ECOFIN, y José Luis Zunni, director de ecofin.es. 

Ya nada importa en el juicio de la Historia, sobre quién tuvo la culpa. Evidentemente los que dirigían la política económica, los organismos de control y las entidades financieras y mercantiles tienen dolo en el fiasco. Aunque todavía suenan los ecos de las plañideras a sueldo que cantaron un ‘mea culpa’ colectivo aduciendo que ‘vivíamos por encima de nuestras posibilidades’ y en la colectivización de esta culpa encuentran el asidero a su continuidad en sus poltronas públicas o privadas.

Ahora, el mar está bullicioso. Tiburones de todo pelaje han acudido al olor de la sangre de los saldos en España. A partir del 2014, los precios van a volver a remontar, por lo que se apresuran inversores de todas las razas y economías a esforzarse por la pesca milagrosa, la que recoge activos y los multiplica por beneficios. Los cazadores de gangas llegaron con cuenta gotas en la segunda mitad del 2013, pero desde que comenzó el 2014 desfilan por tropel en las páginas salmón de la prensa económica y por las antesalas de los bancos de inversión y los brokers financieros del Paseo de la Castellana y los alrededores de la Plaza de la Lealtad.

Me cuentan cómo uno de esos fondos buitres ha tomado una pieza de caza mayor entre sus garras y después de seis meses de acordada la compra de una entidad financiera nacional, aún no se ha materializado el desembolso de capital; pero sí que el nuevo gerente informal (no pertenece aún a la empresa, sino a la compradora) ha conseguido que con cargo a la sociedad vendida se haya aligerado el lastre de plantilla de 1.150 a 330 trabajadores, cerrados 10 centros de trabajo de un total de 22 y troceando activos para luego venderlos al mejor postor. ¡Y aún no es el dueño formal!

Así pues, el panorama es distinto. También vuelve el crédito empresarial. Vuelve el interés del venture capital, los business angels, los cazatalentos, los buscadores de startups, etc. Me dicen que hasta el 2013 había que suplicar a los inversores en las salas de espera de la City o Manhattan, pero que ahora son ellos los que hacen cola a la puerta pidiendo oportunidades de inversión para sus fondistas.

Es probable que dentro de no muchos meses la bonanza alcance también a la economía de las pymes y de las familias (¿2015?). Pero eso es la economía real, la que de momento a nadie interesa.

¿Y el talento español? ¿Y la pyme exportadora? ¿Y el directivo internacional español? No todo puede limitarse a analizar cifras e interpretar datos, hay que actuar. Son tiempos distintos los de este 2014, pero no son más fáciles por ello. Hay formas y formas de actuar, de tomar decisiones, de participar. Es lógico que actuemos con prevención y nos preguntemos si hemos aprendido algo de la larga travesía en el desierto. La cuestión es relevante, no vaya a ser que al llegar al oasis olvidemos lo vivido y nos condenemos a volver prontamente a una situación semejante.

Y ahora, ¿qué?

En estos años, se han multiplicado los tertulianos, muchos de ellos economistas, que han hablado y blogueado con tonos agoreros. Cada día, durante años, nos hemos levantado con la impresión de que el mundo se encontraba ya al borde del abismo. Autores españoles y, sobre todo, anglosajones han sido agoreros del fin del mundo. En estos años hemos leído y oído de todo: desde la llamada a la autarquía o al provincianismo, a la rebelión popular a la islandesa o el canto al capitalismo salvaje y catárquico.

No obstante, también los hubo sensatos. Leopoldo Abadía, con más sentido común que doctrina académica, nos hizo sonreír al ver en vivo el relato del rey desnudo y los sastres de telas invisibles.

Autores más avezados, quizá porque además de mucha experiencia empresarial han dedicado tiempo al estudio, fueron capaces de anticipar con pericia lo que iba a suceder. Y aquí quiero pararme a reflexionar en mi viejo amigo y compañero de universidad Javier Fernández Aguado, un pensador español, que goza de reconocimiento nacional e internacional. Fue premio Peter Drucker a la innovación en management en 2008 (Estados Unidos) y en 2010 tuvo lugar un simposio internacional sobre su pensamiento al que asistieron más de 600 profesionales de 12 países.

Fernández Aguado escribió en 2009 un libro titulado “Preparar la postcrisis”. Basándose en ejemplos de tiempos pasados y en multitud de sucesos empresariales vividos por él en primera persona, propuso que en algunos años –y se ha cumplido a la letra- saldrían adelante quienes estuviesen diseñando la postcrisis y no quienes se quedaran hozando en ese barrizal de los horrores que tantos describían con pelos y señales.

No toca ahora analizar el porqué de los falsos vaticinios, sino en disponerse a gobernar de un modo nuevo en las circunstancias novedosas que empiezan ahora a perfilarse. Algunos seguirán contentándose con remedios epidérmicos. Quienes busquen explicaciones con contenido, para que no vuelvan a vivir de sobresalto en sobresalto, hay que recomendarles que conozcan mejor la obra del profesor Javier Fernández Aguado, que vengan a escucharle el martes 10 de junio al VII Congreso ECOFIN 2014 y que bucén con nosotros en nuevos modelos mentales y gerenciales de afrontar el 2014 y post-crisis.

Como Javier es autor de 34 libros, vamos a aconsejar sólo dos: “El idioma del liderazgo” y “Egipto, escuela de directivos” (ambos en la editorial LID). Si muchos directivos hubieran leído y asumido lo explicado en esas obras, no hubiéramos caído tanto, y hubiéramos remontado con más rapidez.

Y hay que añadir otro nombre: José Aguilar, otro de los que conforman junto al anterior ese ‘top ten’ del management español, como gustó bautizar a un rotativo salmón a este pequeño grupo de sabios españoles del management.

Nuestra particular cruzada en post de Javier Fernández Aguado no es gratuita, pues no en vano se trata del flamante fichaje de invierno de www.ecofin.es, ya que gracias a su generosidad, se convertirá en bloguero semanal de nuestra web, potenciando al grupo nutrido de especialistas que trasmite su conocimiento a través de nuestra website. Quizá de su blog salgan ideas, estímulos y hasta pistas sobre sus dos modelos de diagnóstico organizativo (gestión de lo imperfecto y patologías organizativas) y cuatro modelos de transformación: dirección por hábitos, will management, feelings management y liderazgo en incertidumbre.

En España contamos con muchísimo más talento del que la sociedad pueda imaginarse. Basta ver técnicos y científicos españoles destacándose en algún puesto de responsabilidad en otros países. Pero tenemos que aprender la lección: hemos estado impasibles a pesar del éxodo de jóvenes promesas profesionales que emigran porque no tienen campo de acción en nuestro país. La aceleración del tiempo histórico –como diría Alvin Toffler- es cada vez mayor y más profunda, lo que requiere de un país serio y con visión de futuro, que cuente en sus filas con todo el talento: ‘Spain Talent’.

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