¿Cómo financiar un proyecto de emprendimiento?

Por: Fernando A. Moroy, director de Relaciones Institucionales de Caixabank y vicepresidente en España del foro de inversores Keiretsu.

La correcta búsqueda y composición de la financiación es, sin duda, un aspecto crítico de los proyectos de emprendimiento. Los recursos financieros para la puesta en marcha del negocio se habrán explicitado previamente en el plan financiero, dentro del proyecto de empresa o business plan.

Hoy en día, podríamos afirmar que hay una serie de vectores o elementos críticos relacionados con la financiación de proyectos emprendedores, que parece necesario tener muy en cuenta. En primer lugar, consideramos que el requerimiento de la financiación no puede ser un obstáculo para la puesta en marcha de un proyecto emprendedor. Lógicamente, el importe requerido dependerá de la intensidad de capital para la puesta en marcha, que habremos definido en el plan de inversiones inicial.

Al comienzo del proyecto debemos ser lo más ‘ligeros posibles (lean start-up)’ para arrancar el negocio, puesto que todo activo que consideremos necesario para la puesta en marcha tendrá que ser financiado, con recursos propios o ajenos.

Si nos fijamos en los proyectos puestos en marcha en España a través del GEM (Global Entrepreneurship Monitor), en su capítulo 13 se establece que la mediana de todos los proyectos puestos en macha en el 2012, el último informe publicado, ha sido de 30.000 euros. No se trata de una cifra despreciable, pero tampoco estratosférica.

Carlos Llamera, director de Empresas de Banco Popular; Fernando Moroy; Pablo Martín, director MediaResponsable Madrid en Corresponsables; y Julia Sáinz, responsable del área de Nueva Empresa de Avalmadrid, durante la Semana de la Mujer 2014, donde protagonizaron un panel de expertos titulado 'Aquí hay financiación'.

Carlos Llamera, director de Empresas de Banco Popular; Fernando Moroy; Pablo Martín, director MediaResponsable Madrid en Corresponsables; y Julia Sáinz, responsable del área de Nueva Empresa de Avalmadrid, durante la Semana de la Mujer 2014, donde protagonizaron un panel de expertos titulado ‘Aquí hay financiación’.

En segundo lugar, solemos considerar que la materia prima a la que llamamos dinero parece que en el futuro va a ser más escasa y, en consecuencia, más cara. Por esta razón, es coherente disponer siempre de una estructura financiera equilibrada en el pasivo; ello nos llevaría a una proporción de recursos propios mínimos del 50%. Esto tal vez no fue así en el pasado, pero es un requerimiento de los agentes financiadores actuales, que ha venido para quedarse.

Somos conscientes de que tener deuda no es malo, ya que reduce el coste medio de los recursos totales del pasivo (WACC-weighted average cost of capital) y, además, impulsa la rentabilidad económica si el apalancamiento es positivo, elevando la rentabilidad financiera de la empresa. El problema de la deuda es su tamaño y coste.

Parece razonable que los financiadores reclamen un nivel previo de recursos propios de los socios fundadores del 50 % del plan de inversiones. Este necesario porcentaje no parece descabellado si se tiene en cuenta el alto componente de riesgo que tiene un proyecto empresarial de nueva creación. Siguiendo el ejemplo prototipo del GEM, 15.000 euros lo pondrían los socios fundadores y su entorno, y tendrían que buscar otros 15.000 euros de financiación.

Un tercer punto a considerar sería que para buscar esos 15.000 euros de financiación hay que tener en cuenta un aspecto muy relevante: la naturaleza de esa financiación, primero deuda y luego capital (equity) a través de business angels. Aquí el orden sí altera el producto. Es necesario empezar con deuda, en la medida que esta disciplina a los socios fundadores, pero al tiempo les da independencia de gestión.

Del capital al crédito

Por otra parte, la empresa se encontrará en fase inicial y es difícil que pueda mostrar EBITDA y EBIT positivos, con lo cual puede ser difícil la visibilidad de su valoración y, con ello, en esa primera fase un posible business angel podría quedarse con una porción alta del capital de la empresa a cambio de una baja aportación.

Existe un orden lógico de financiación de los emprendedores: aportación inicial de los socios y deuda en la fase inicial, luego se puede dar entrada a un business angel en una fase posterior y así hasta una posible etapa final de financiación en los mercados de capitales o del MAB (Mercado Alternativo Bursátil).

Existen instrumentos de financiación para emprendedores, son menos de los necesarios, pero más de los que se piensan a priori. Es cierto que dichos instrumentos no son bancarios, ya que las entidades no están diseñadas para la financiación de estos proyectos embrionarios, ni en España ni en otros países.

Entre los principales instrumentos reales de financiación de emprendedores se pueden citar: los microcréditos de MicroBank, los préstamos participativos de ENISA (Empresa Nacional de Innovación), los Avales de Sociedades de Garantía Recíproca (por ejemplo, la línea de Avalmadrid), y la línea NEOTEC del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial).

“la Caixa” creó en 2007 MicroBank, el único banco español especializado en microfinanzas. MicroBank da respuesta a diferentes segmentos de población, cuyas necesidades financieras no están lo suficientemente cubiertas, a través de productos y servicios especialmente adaptados a micro-empresarios, particulares y familias, todo ello con el objetivo de promover la actividad productiva, la creación de ocupación, el autoempleo, el desarrollo personal y familiar y la inclusión financiera.

Por otro lado, “la Caixa” cuenta con una sociedad gestora de empresas de capital riesgo, Caixa Capital Risc, que invierte en las primeras etapas de compañías españolas innovadoras que cuentan con un elevado potencial de crecimiento, acompañándolas en las diferentes etapas de su desarrollo. La sociedad invierte en el capital de empresas innovadoras a través de los siguientes vehículos: Caixa Capital Micro, Caixa Capital BioMed, Caixa Innvierte BioMed II, Caixa Capital TIC y Caixa Innvierte Industria.

Por último, en una fase posterior, después de los dos primeros años, la empresa ya ha chequeado el prototipo y quiere pasar a la siguiente fase de crecimiento. Ello exigirá nuevos recursos. Se trata del momento de pensar en el equity a través de la entrada de un business angel y todo lo que esto significa en términos de valoración de la empresa y condiciones de entrada a través del pacto de socios.

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