Crédito y Caución prevé que Italia recupere el crecimiento en 2014

Crédito y Caución prevé que la economía de Italia se recupere en 2014, con un crecimiento del 0,3% al 0,5%, tras las caídas de 2012 y 2013. La confianza de la industria, que se recupera desde mediados de 2012 gracias al tímido avance en la zona euro, seguirá consolidándose en un entorno de previsiones económicas globales más optimistas para 2014. Además, es muy relevante el aumento de la confianza de los consumidores desde principios de 2013. En 2014 cabe esperar un cambio de tendencia en la evolución de las exportaciones, impulsadas por el aumento del comercio mundial hasta crecer cerca del 2%. Aunque mantiene su posición de liderazgo en los sectores de la moda, confección e industria textil, en los dos últimos años Italia ha perdido casi el 20% de su cuota en los mercados de exportación, especialmente en la zona euro. Esta pérdida de cuota de mercado se debe a la pérdida de competitividad internacional en relación a otros países de Europa meridional, que han puesto en marcha reformas para reducir sus costes unitarios de mano de obra.

A pesar de la recuperación del crecimiento, el entorno de negocio en Italia no está exento de riesgos. Por un lado, la evolución de Italia estará también marcada por una nueva caída de las importaciones, con una demanda interna en niveles muy bajos. Además, de acuerdo con la experiencia de Crédito y Caución, los problemas de liquidez del tejido empresarial no están resueltos. El corto y limitado periodo de recuperación vivido en 2010 y 2011 no fue suficiente para restablecer el efectivo y las reservas de capital necesarios para amortiguar la doble recesión. La importante dependencia estructural de financiación bancaria de las empresas italianas está demostrando ser una grave debilidad. Las empresas italianas presentan un apalancamiento medio más elevado, especialmente a corto plazo, en comparación con otros países de Europa Occidental. Muchas empresas padecen las actuales políticas restrictivas de los bancos, situación que se prolongará en 2014.

En este entorno, las insolvencias de empresas se han incrementado drásticamente desde 2008 hasta situarse en el entorno de las 15.000 anuales en 2013. En 2014 se prevé que las insolvencias de empresas italianas se estabilicen aunque en un nivel muy elevado, afectando en mayor medida a los sectores de la construcción, mayorista, minorista, fabricación y metales.

El sector bancario italiano sigue siendo vulnerable. Con el empeoramiento de la crisis en la zona euro, los bancos italianos se vieron abocados a una mayor dependencia del Banco Central Europeo para obtener financiación. A lo largo de 2013 las provisiones de liquidez obtenidas del BCE han disminuido, aunque siguen siendo considerables, pasando de 275.000 de euros a 235.000 millones. Desde 2009, los préstamos morosos se han triplicado, lo que refleja el nivel de tensión del sector financiero.

La reducción de la deuda pública italiana puede resultar problemática. A pesar de la consolidación fiscal, en 2014 el déficit presupuestario se situará en torno al 3% del PIB, en gran medida por la contención del crecimiento económico. Se prevé que el ratio de deuda pública en relación al PIB siga aumentando en 2014 hasta el 134% del PIB. Con estos niveles de deuda, sería necesario reducciones del 3,7% anual para alcanzar el objetivo del 60% en un plazo de 20 años. La dificultad radica en combinar la contención del gasto con el elevado nivel de crecimiento real, por encima del 2%, en un entorno de baja inflación. En este entorno, los diferenciales de los bonos del gobierno italiano han empeorado en 2013, situándose por encima de los diferenciales español e irlandés.

La combinación de una frágil estabilidad política, la evolución limitada de las reformas estructurales, un rendimiento económico aún débil, las dificultades del sector bancario y una elevada deuda, convierten a Italia en un mercado vulnerable ante cualquier nueva crisis potencial en la zona euro. Actualmente la situación parece estar bajo control gracias al compromiso del BCE de evitar el desmembramiento de la zona única, contemplando un programa de compra de deuda en caso necesario. Con un nivel de deuda soberana muy elevado, Italia es vulnerable a una percepción negativa de los mercados financieros. Si se materializara este peor escenario, sería inevitable tener que recurrir al apoyo de los socios de la zona euro.

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