Reinventarse para crecer

Es el momento del reseteo. Hay que reinventarse como líder, como organización, como persona. Y no hay excusa mejor para esa puesta a punto que la que nos brinda la actualidad: cambio de horario, cambio de Gobierno, cambio de año, cambio de estación climática (que la metereológica cambió hace tiempo sin mucho impacto).

Entramos en un período del año en el que todas las organizaciones hacen una paradiña para visualizar el 2017, ponerse retos y estrategias, abordar objetivos y trazar una vida mejor. ¡Reinventarse!

La excusa está servida. Es tiempo de que nos paremos a pensar sobre cuáles son nuestros planes a partir de enero. Si se plantea desde una organización, nos referimos a planificación estratégica; si es a título personal, es momento de ir haciendo balance de 2016 y prepararnos mejor para 2017.

Entre la duda y la ambición

¿Ser o no ser? ¡Tiempo de sombras, tiempo de dudas! Cada vez que establecemos un plan para el año entrante también echamos la vista atrás para ver el camino andado. Entonces, nos viene una sensación de frustración debido a que lo esperado para el ejercicio que dejamos atrás suele estar por debajo del listón que nos habíamos fijado. Siempre solemos pecar de ambiciosos al plantearnos objetivos inalcanzables, o que circunstancias de mercado o políticas nos las dinamitan a cada paso.

 ¿A qué se debe? ¿Hay razones que no tenemos debidamente en cuenta e influyen para que esto suceda?

reinventarse

Si los resultados son pobres, siempre la persona optimista podrá decir una frase como esta: “Saliendo de tan larga crisis podrían haber sido perores”. En caso de que la personalidad sea más bien escéptica, su afirmación podrá estar en línea con este tipo de expresiones: “Si bien pueden ser considerados razonables dada las circunstancias, están muy lejos de los objetivos que nos hemos fijado”.

En todo caso, el líder -optimista por naturaleza- somete a un contraste de realismo su visión en este momento de resetearse y reinventarse, un año más. Seamos positivos, sin dejar de tocar suelo.

¿Que hay desvíos? Ciertamente los hay. Pero están dentro de lo que se considera error de apreciación o desvío presupuestario porque a lo mejor, cambiaron determinadas circunstancias que no pudieron ser siquiera previstas.

Pero la reflexión que hace este líder realista es que los hechos que fueron sucediéndose en el período que tenía planificado, no son los que conforman el futuro de la organización, sino es cómo ésta reacciona frente a aquellos. De esto se trata. Y a veces, la planificación, por más estratégica que sea, no llega a considerar estos extremos.

En las organizaciones se habla de cuál es el entorno en el que vamos a movernos el año entrante. El líder experimentado transmitirá la visión sobre el futuro que tiene a todo su personal. ¿Es esto suficiente? ¿Auguramos éxito con esta forma de ver las cosas?

Mercado global, problema local

Esto recuerda aquel principio de ‘Matemáticas Parda’: es condición necesaria pero no suficiente. Porque la economía global está más interconectada que nunca. Un resfriado en la Bolsa de Hong Kong puede ser una debacle en la Bolsa de Londres 24 horas más tarde. Y más que nunca en una España de los 27 (ó 28), donde lo que decida Bruselas es palabra de Dios.

Pero además, hay factores que ni por asomo pueden planificarse, caso de una explosión en el movimiento de refugiados, la incertidumbre sobre la Guerra en Siria, la batalla por el control del petróleo, la caída del precio en el mercado de materias primas, etc.

En el plano más próximo, por ejemplo en nuestro mercado español, hay que considerar cuestiones como qué transformaciones tecnológicas se están dando en el sector en el que actuamos y si somos capaces de dar respuesta a estos cambios.

Pero por más análisis que hagamos de la realidad tal cual creemos va a ir sucediendo, la cuestión es cómo la organización va a responder a cada una de las circunstancias que se presenten.

Cuestión de gestión del riesgo

El riesgo empresarial es inherente a la actividad económica. La planificación estratégica también tiene su cuota de riesgo cuando hay respuestas que jamás fueron previstas.

La diferencia entre el momento de planificar y la época en los que haya que implementar, será gran parte del problema del por qué se producen esos resultados que no satisfacen ni al optimista ni al pesimista.

Con frecuencia, nos damos cuenta demasiado tarde de que nuestra reacción frente a un hecho fue realizado inoportunamente. ¿Tarde quizás? A veces no sólo el factor tiempo, sino un elemento que a menudo desestimamos por descuido: la capacidad de hacer lo que se suponía íbamos a hacer porque estaba planificado. Pero pudieron fallar equipos y personas. No somos máquinas. Tampoco es de extrañar, que un equipo no siempre esté preparado para asumir incertidumbres en todo proyecto y sus responsabilidades.

¿Es esto posible? Pues claro que sí. Al ritmo que se está produciendo el cambio en el mundo digital en el que actuamos, personas y equipos quedan rápidamente desactualizados sobre conocimientos que deben tener para realizar determinadas tareas. O sea, no es cuestión de incompetencia de las personas, sino que se requiere un know-how por el cual es imprescindible recibir formación y training.

Es hora de reinventarse y vivir nuevas vidas en 2017, como líder y como organización, como persona y como equipos. ¡Es llegada la hora del líder que llevamos dentro! Alea jacta est!

(Artículo publicado en el Blog de Salvador Molina en Media-Tics)

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