Miguel Ormaetxea: “El modelo de empresa periodística está roto”

Miguel Ormaetxea, editor de Media Tics y responsable de medios digitales de información en la Asociación Española de Editoriales de Publicaciones Periódicas (AEEPP), fue uno de los ponentes del VII Congreso Prkocom de Periodismo 2.0 que se celebró el 19 de marzo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Según el periodista, el tradicional modelo de empresa periodística está roto y es necesario reinventarlo para hacer frente a los retos que plantea el ejercicio de la profesión. A continuación reproducimos su ponencia completa: 

1.-Un modelo roto.

El modelo de empresas periodísticas basadas en la publicidad, que ha estado vigente más o menos 150 años, está roto, no puede recomponerse, no es una crisis coyuntural, hay que reinventarlo de arriba abajo. Hay que resetear el periodismo, la profesión, su enseñanza y a las empresas en su conjunto.

En todos los mercados avanzados, casi sin excepción, la prensa tradicional de papel se ha hundido. A nivel global, los expertos avisan que los anuncios en prensa pueden pasar de 49.000 millones de dólares en 2005 a tan solo unos 6.000 millones en el horizonte de 2020, una pérdida superior al 80%.

En España, las grandes empresas de prensa son en una buena medida, muertos vivientes.

Los resultados de 2016 de Prisa y Vocento son bastante elocuentes, si bien en una buena medida se deben al impacto fiscal negativo derivado de la modificación del impuesto de sociedades aprobada por Hacienda en diciembre. Prisa pasa de ganar 5,3 millones de euros en 2015 a perder 67,9 millones en 2016. Las cifras de facturación muestran un estancamiento en la mayor parte de sus negocios. Sus ingresos totales cayeron un 2% hasta los 1.370 millones. Tan solo la publicidad digital muestra un comportamiento dinámico, con un crecimiento del 15,2%, hasta los 46,5 millones. Estos ingresos representan ya el 15% de la facturación de Prisa. La deuda financiera se sitúa en 1.486 millones, pero hay que resaltar que de esa cantidad, 956,5 millones deberán amortizarse antes del 31 de diciembre del 2018. El diario El País prepara una nueva salida de 15 personas en el periódico. Ante estos resultados, está aumentando la presión sobre Juan Luis Cebrián. Los bancos están presionando para que el grupo venda Santillana cuanto antes. El valor de la editorial se sitúa entre 1.500 y 2.000 millones, pero al parecer ninguno de los grupos interesados está dispuesto a pagar semejante cantidad. Vocento ha vuelto a los números rojos en el ejercicio de 2016, tras registrar un beneficio de poco más de 4 millones de euros en 2015. Las pérdidas de 60 millones de euros del año pasado son muy duras para un grupo que fue una máquina de hacer dinero con su prensa regional, que por primera vez retrocede sensiblemente, de promedio el 7,8% en la venta de ejemplares diarios. Su endeudamiento está por encima de los 300 millones de euros.

El Grupo Zeta se tambalea. El Grupo Zeta ha planteado a su plantilla bajar hasta un 40% los sueldos. La empresa alega que atraviesa una difícil situación económica que les impide cumplir con los acuerdos previstos. Espera cerrar el 2016 con un resultado antes de impuestos de -7,7 millones de euros. Las mayores pérdidas el año pasado las registró El Periódico de Cataluña, con -2,2 millones, seguida de Ediciones Zeta, con -1,77 millones. Después de despedir a 500 personas en el año 2009, la plantilla actual asciende a 1.300 personas.

Miguel Ormaetxea

Miguel Ormaetxea, editor de Media Tics y responsable de medios digitales de información en la Asociación Española de Editoriales de Publicaciones Periódicas (AEEPP), durante su ponencia en Procom 2017.

Las revistas también están sufriendo importantes reveses. Pocos días después de que se conociera el cierre de las cabeceras Bravo (Bauer) y FHM (MC Ediciones), la compañía G+J España ha acordado con sus trabajadores un ERE que segará 38 contratos de plantilla. Esta compañía cambió de manos el pasado diciembre, cuando su anterior propietaria, Bertelsmann, llegó a un acuerdo con Hispano Alemana de Finanzas, controlada por el fondo alemán Axos, para venderle la totalidad de sus acciones. Bertelsmann se está desprendiendo de su negocio de papel y centrándose en su transformación digital y el educativo. G+J edita en España, entre otras, GEO, Muy Interesante, Marie Claire o Mía.

Veamos ahora los últimos datos de venta de ejemplares diarios en España. La prensa diaria se hunde en febrero. La OJD de febrero ha significado un nuevo varapalo para los editores de los principales diarios. Las ventas al número de El País fueron de 100.400 ejemplares de media, lo que representa una caída interanual del 20,20%. Solo La Razón sufre un revés mayor, con una tasa negativa del 21,38%. El Mundo cae un 17,72% y se sitúa en 63.000 ejemplares. ABC pierde un 16,2% y se queda en 57.000 ejemplares; La Vanguardia pierde el 15,5% y se queda en 27.000 ejemplares; El Periódico pierde el 13,3% y se queda en 39.000 ejemplares.

2.- La publicidad, ¿qué publicidad?

La publicidad digital está en aumento y representa cantidades muy significativas, pero hay un pequeño problema: el 80% de la publicidad digital a nivel global se la llevan Google y Facebook y pronto se unirá Amazon. Además, hay un fraude que podemos calificar de masivo.

Casi una cuarta parte de los anuncios de vídeo no son vistos por humanos, sino por robots, de acuerdo con el informe ANA que se titula ‘Los bots en línea de salida: fraude en la publicidad digital’. Este tráfico falso costará a los anunciantes unos 6.300 millones de dólares este año, según el mencionado informe.

El sistema de publicidad programática, que ha tenido un auge fulgurante en los medios digitales, empieza a atravesar importantes problemas. El retorno de la inversión digital en publicidad programática está en torno al 2 a 1, es decir, un aumento de 2 dólares de los ingresos por cada dólar de gasto en publicidad. En comparación, los anuncios de televisión tienen un retorno de al menos 6 a 1. Aprovechando que el mercado de tráfico digital no está aún regulado, bastantes empresas te ofrecen 1.000 visitantes al precio de un dólar. También hay empresas especializadas en comprar tráfico de manera legal, como por ejemplo Taboola y Outbrain.

La Federación Mundial de Anunciantes (WFA), por su parte, ha advertido que el fraude en los anuncios digitales “solo es superado por el tráfico de drogas y podría costar a las marcas más de 50.000 millones de dólares para el año 2025”. Un panel de expertos reunidos recientemente en Londres discutieron las razones por las cuales el 50% de las campañas de display digital nunca son vistos por el ojo humano.

En este contexto ha surgido el escándalo de Google, al comprobar distintos anunciantes que sus contenidos iban acompañados de informaciones totalmente inadecuadas, ligadas incluso al terrorismo yihadista en algunos casos. Este escándalo ha producido una estampida de anunciantes importantes de Google y su filial YouTube. Marcas como PepsiCo, Wallmart y Starbucks, entre otras, han retirado su publicidad y las primeras estimaciones evalúan en 750 millones de dólares el coste para Google de esta marcha de anunciantes. Desde el comienzo de este escándalo, la capitalización bursátil de Google ha caído en 23.000 millones de dólares. Los ingresos totales de Google alcanzaron el año pasado los 26.000 millones de dólares, viniendo en su gran mayoría de la publicidad en buscadores.

Por si esto fuera poco, la loca carrera por logar millones y millones de clics y visitantes, ha producido algunos monstruos.

La mayor parte de la información digital es un simple copia y pega.

Un informe que acaba de publicarse en Francia, L’information à tout prix, realizado por Julia Cagé, Marie-Luce Viaud y Nicolas Hervé, llega a conclusiones muy interesantes. Han analizado minuciosamente la información digital aparecida en Francia durante un cierto período y han llegado a la restallante conclusión de que el 64% de la información digital es un simple copia y pega. Solo el 21% de los 850.000 artículos clasificados por estos analistas era auténticamente original. Más de la mitad de los artículos (56%) presentaban menos de un 20% de contenido original. Las redacciones de los medios de comunicación en Francia están disminuyendo a un ritmo del 1% anual desde 2013. Por ejemplo, un diario como L’Express ha pasado de una plantilla de 120 periodistas a 40.

Si basas tu cuenta de resultados en la publicidad, vas a tener un problema. El caso de El Confidencial, el digital de más éxito en España, es ilustrativo. Registra una audiencia de 10,4 millones de usuarios únicos en febrero, quinta web de información en España, con una facturación de 14 millones de euros en 2016. Pero se debate en un posible cambio de modelo: no centrarse tanto en el volumen de audiencia y evolucionar hacia la información de calidad de tendencias. Mientras tanto, hacen bien en ir reduciendo el tamaño de la redacción actual. La publicación de puso en el mercado para una posible venta en julio de 2015.

Y luego está en tema de los bloqueadores de publicidad, más de 400 millones de navegantes los utilizan su número crece y es un tema clave para la publicidad en móviles, el nuevo rey coronado del universo mediático.

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3.- La transición es posible, pero es muy cara, incierta y pasa por un cambio de cultura corporativa.

En Europa tenemos a dos gigantes dispuestos a comerse el mercado global de las noticias, la información y, de paso, en entretenimiento y los dos son alemanes: Axel Springel y Berstelsmann. El primero hace ya algunos años y en vista del desafío digital, sacó a toda su plana mayor de directivos de su lugar de confort y los mandó a Silicom Valley un mes a hoteles de tres estrellas con camas compartidas, a hacer los deberes. Y los debieron hacer bastante bien, pues ya obtienen más del 67% de sus abultados ingresos de los negocios digitales. Se gastaron sin pestañear 343 millones de dólares para comprar Business Insider, por ejemplo.

Bertelsmann se ha gastado más de 3.000 millones de euros en comprar digitales y tiene entre 1.000 y 2.000 millones más para hacer compras a nivel mundial. Claro que facturan más de 17.000 millones y sus beneficios netos son de más de 1.200 millones.

No, la transición digital no es un negocio barato ni seguro. Las empresas periodísticas endeudadas no están invitadas al partido. Tampoco las empresas que no tienen la cultura digital en su ADN.

4.-Periodismo y tecnología, un matrimonio de obligado cumplimiento.

El periodista no necesita ser un tecnólogo ni un científico, pero le vendrían muy bien conocimientos de ambas clases y ese es un caballo difícil de montar, corre mucho y el futuro te deja atrás en un santiamén. Los perros jóvenes, pero también los perros viejos como yo, tendrán que aprender nuevos trucos toda la vida. Si no entiendes por dónde van los tiros en tecnología difícilmente vas a entender el mundo y mucho menos contarlo. La palabra básica es disrupción.

Y otra palabra de moda es convergencia. Hay varias nuevas tecnologías que están madurando muy deprisa, tanto que es muy probable que alcancen un punto de disrupción planetario, tal y como lo conocemos en los próximos cinco años. Son la robótica, los vehículos autónomos, eléctricos o de hidrógeno, la selección genética a la carta conocida como CRISPR, el blockchain, no solo la moneda virtual sino la cadena de bloques que asegura una criptografía inalterable, la abolición del dinero efectivo y, por último la Inteligencia Artificial, el salto más importante y el más perturbador de todos. Nadie puede afirmar con rotundidad cuando se darán la mano, pero alcanzado ese punto, estaremos en otro mundo.

El uso de Inteligencia Artificial en los medios de comunicación es todavía incipiente, con tareas hiperespecializadas, es una inteligencia aún débil, pero está aprendiendo de manera exponencial. Creo que las reticencias que plantea el “robot periodista”, no están muy justificadas, no se trata de sustituir a las ya magras redacciones por bots sino de liberar el profesional de tareas repetitivas, engorrosas, complejas. En definitiva, darle alas para que pueda volar con insospechada eficacia en la tarea de investigar, encontrar sentido al tsunami informativo y distribuirlo con fantásticas herramientas con un lenguaje tal vez deslumbrante. Los periodistas podemos ser algo así como Asistentes para el Conocimiento o Consejeros de Síntesis, llevaremos el agua potable en la inundación, valiosísima tarea.

Pronto le podremos pedir al cilindro de Alexa que tenemos en casa que nos dé las últimas noticias e informaciones que nos interesan, de la manera que prefiramos, nuestra selección cada vez más ajustada, con sus propias sugerencias de contenidos similares o recomendaciones por afinidad. Y por supuesto, lo podremos hacer en nuestro vehículo conectado, compartido y de conducción autónoma. Los analistas proyectan 380 millones de coches conectados para el 2021.

Escribir textos impecables sobre, por ejemplo, resultados deportivos, está ya tirado para los bots. Los periodistas están liberados para proporcionar valor añadido a ese cúmulo informativo.

Vargas Llosa escribía hace unos días: “nunca hemos tenido tantos medios de información a nuestro alcance, pero dudo que hayamos estado antes tan aturdidos y desorientados como lo estamos ahora”. La Inteligencia Artificial puede ser una ayuda decisiva para separar el grano de la paja, desvelar las manipulaciones, señalar los errores y las mentiras. Encontrar agua potable en medio de la inundación tal vez sea la esencia misma del periodismo en la era digital y la Inteligencia Artificial avanzada puede ser nuestra brújula.

5.- Ciber Periodistas autónomos y plataformas de cooperativismo digital.

Trebor Scholz, profesor de cultura y medios de comunicación de la New School de Nueva York, ya denunció en 2016 que los trabajadores y los consumidores estábamos perdiendo el control de la tecnología que utilizamos para comprar y vender bienes y servicios. Resulta que la economía del compartir no está en realidad compartiendo nada, más bien pone la gestión de una plataforma de datos en manos de unos pocos gigantes bien financiados.

Esto es perfectamente aplicable al periodismo, que ha perdido por muchos sitios el control, la dignidad y la importancia de su trabajo. Es hora de rescatarlo. El profesor Scholz propone plataformas de cooperativismo digital, que unan los principios del cooperativismo del siglo XIX con la tecnología del siglo XXI. Ya existen numerosos ejemplos.

Los fotógrafos, maltratados por la revolución digital, se han unido en la plataforma Stocksy. Los músicos en Resonate. Los terapeutas independientes e incluso las limpiadoras, en una plataforma que se declina en otras locales, en Loconomics. Los cabreados taxistas han puesto en marcha con éxito sus propias plataformas, como por ejemplo Taxi ATX Co-op para Texas, pero también en Europa, como Cotabo, en Bolonia. Una muy interesante es una cooperativa de datos de salud, MiData, que devuelve el control y la explotación de datos personales a aquellos que los generan. Está en esta misma línea la reciente iniciativa de Telefónica con su plataforma de datos. Los tres principios básicos de estas plataformas son: propiedad comunal, gobernabilidad democrática y transparencia de datos. Muy sugerente a este respecto es un reciente trabajo de Margaret Heffernan publicado en Financial Times.

¿Para cuándo una plataforma digital para periodistas que trabajamos en español, un colectivo muy numeroso, con miles de parados y mal pagados, algunos tiroteados y asesinados en tierras calientes? Propongo que esta Facultad, una de las de mayor afluencia de alumnos del mundo, pueda estar presente en este tipo de iniciativas de futuro.

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