¿Se le puede tomar manía al trabajo y responsabilidades diarias?

Recordando una conversación con un amigo justo poco tiempo antes de que se iniciara la crisis de 2008, me detuve a pensar en su “especial confesión” sobre su sentimiento de infelicidad en el trabajo.

 

Recuerdo que me sorprendió saber esa noticia, ya que trabajaba en un campo del conocimiento por el cual siente una especial pasión, además de dominarlo, por lo que estaba en una posición que era envidiable.

 

¿Cómo surgió el problema entonces? Y la pregunta que todos se estarán haciendo: ¿siguen sus sentimientos siendo los mismos ahora que estamos inmersos en la crisis más grave de la economía española de la democracia?

 

El trabajaba y sigue haciéndolo aún en un campo de conocimiento que

está cambiando día a día y muy rápidamente, como es el de las comunicaciones. Esto implica que para poder realizar su trabajo con la misma precisión que lo hacía cuando recién se incorporó a dicha empresa, debe dedicar bastante tiempo a actualizar sus conocimientos, asistir a cursos, etc. Tratar de estar al día respecto a por dónde “va a atacar” el cambio.

 

El fenómeno del estancamiento intelectual por falta de Formación, ¿es una responsabilidad personal o de la organización?

Las organizaciones líderes lo tienen claro: la dedicación de tiempo de los jefes y directores a atender los déficit de formación y en general las dudas son parte esencial de un liderazgo moderno.

 

O sea, que el estado de ánimo de mi amigo, se debía en gran parte, a que sabiendo de que necesitaba

reciclaje y formación, además de la debida atención de sus superiores en cuanto a qué cosas había que tener en cuenta para estar al día en los procedimientos que debían aplicarse en la organización, no tenía las respuestas adecuadas de ninguna de sus preocupaciones. Y esto le hacía sentir muy mal.

 

¿Qué enseñanza se puede extraer de esta experiencia?

El primer desafío es enfrentarnos a lo que nos está perturbando y haciéndonos sentir mal. Él se enfrentó a ello al confesarme su estado de ánimo. Era una catarsis en toda regla. Veía en él un cambio de actitud respecto a la organización y su dirección.

 

¿Qué fue lo que le aconsejé en aquel momento?

En que tenía que hacer un buen diagnóstico de la situación. EL POR QUÉ SE SENTÍA ASÍ.

CUÁL ERA LA RAZÓN SEGÚN SU PARECER

 

Entonces le recomendé unas medidas simples, pero que han demostrado que le ayudaron sobremanera a superar su crisis personal y seguir hoy en un puesto de relevancia y con bastante futuro por delante, a pesar de la crisis.

 

Estos consejos los transmito en presente, porque siguen siendo válidos para la resolución de este tipo de conflictos personales con uno mismo.

 

1º MEDIDA

Tomarnos unos cuantos minutos a solas para poder reflexionar en un ámbito en el cual podamos hacerlo. Confeccionar una lista de todo aquello que nos está perturbando y preocupando en nuestras diarias tareas y responsabilidades.

 

Puede hacerse de dos formas:

 

*Hacer una lista

*Narrarlo como si fuera un escrito

 

Por ejemplo

– Si la remuneración es adecuada.

– Si el equipo con el cual se comparten tareas es interesante.

– Otras cuestiones intangibles pero que son esenciales para tener un buen clima laboral.

– Tener la sensación de que está haciendo algo más por su vida además de trabajar.

 

Respecto al último punto, cuando se siente un vacío en cuanto a lo que uno está dando, además de que no existe de parte de la empresa reconocimiento alguno, la fuerza que tiene la desmotivación es demasiado destructiva. Cualquier jefe o líder que no motive a su gente, es que no debería estar en ese puesto.

 

Respecto a esa sensación, ¿es la única que debe importarnos?

¿Nos interesa saber que nosotros, con nuestras virtudes y defectos, con nuestros conocimientos y responsabilidades, importamos a la organización?

Cuando se tiene la sensación de que uno realmente importa, sobreviene una paz especial, de la cual hay que aprovecharse para poder seguir superándose y no dormirse en los laureles.

 

No renuncie a este relato, hasta tanto tenga la lista completa o su redacción terminada según su criterio.

 

2º MEDIDA

Una vez confeccionada la lista o su relato, proceda a releer detenidamente (lista y/o relato) y agregue todos aquellos aspectos y cosas que le gustaría tener en su trabajo.

 

Deje que hable su corazón y le diga con claridad si es Ud. realista y sabe lo que está haciendo con su vida. Piense en cosas plausibles y no ilusiones.

 

Cuando crea que ha acabado, guarde las dos listas durante unos días, aunque puede agregarle más ítems a cualquiera de las dos, pero sin obsesionarse.

 

3º MEDIDA

Pasado unos días mientras ha seguido cumpliendo con sus tareas y responsabilidades, revise la 2º lista/relato, con los agregados realizados durante los días de reflexión y deténgase a pensar en aquellas cosas que su trabajo aún le proporciona.

 

Lo que aún cree que es rescatable a pesar de los sinsabores y lo que Ud. piensa que puede cambiarse en parte, mediante una buena comunicación con sus superiores.

 

¿Qué moraleja fue la que obtuvo mi amigo en el sector de las comunicaciones?

Su conclusión era que gozaba de buena remuneración, con importantes beneficios tanto en materia de compensación económica, como en facilidades de horarios (horarios flexibles) que le llevaron a decidir que era poco probable poder encontrar un puesto similar en el mercado (No había comenzado aún la crisis).

 

En términos generales, ¿cuáles son los posibles escenarios en los que Ud. se puede encontrar?

 

a) Que efectivamente Ud. trabaje en el campo de conocimiento que quiere, aunque lejos está de ser su puesto actual el “trabajo de sus sueños”. Pero si este sentimiento era lógico que lo tuviese antes de la crisis, ahora…inmersos como estamos en lo peor de la misma, más vale que destierre ese sentimiento y valore que está en un puesto, que tiene trabajo y que a la salida de la crisis, tendrá tiempo para pensar en las mejoras que estima convenientes para su desempeño profesional o para un cambio de empresa.

b) Que Ud. esté en una posición de responsabilidad y que cuenta con un equipo que está formado por gente muy talentosa y que tienen buenas relaciones aunque todos tienen un sentimiento parecido, respecto a las mismas preocupaciones que Ud. siente.

 

Por tanto, su ejemplo en cuanto a rendir al máximo y demostrar compromiso y responsabilidad, se “derramará” hacia el resto del equipo. Confiarán más en Ud. porque no fomenta aventuras de cambios que no pueden siquiera plantearse en estos momentos. Busca la cohesión de su equipo y que se mantengan los mínimos niveles de actualización y formación necesarias en un sector de gran innovación tecnológica.

 

El debate con uno mismo es algo que hay que resolver

No se puede vivir disconforme y mantener durante meses una situación de dualidad (entre lo que se manifiesta hacia fuera y lo que uno realmente siente por dentro), lo que le llevará a su pregunta/respuesta final: ¿Me adapto finalmente? Pero si es positiva, ¿lo hago por convencimiento o por cansancio?

 

Las experiencias de altos ejecutivos que conozco, ninguno a partir de la crisis, ha tomado decisiones precipitadas, aunque sí sé de varios casos que hicieron composiciones de lugar parecidas (su reflexión sobre cómo estaba llevando su vida profesional).

Algunos tuvieron suerte y consiguieron un cambio en la misma organización que cubrían sus expectativas de desarrollo y solucionaban sus insatisfacciones.

Otros, los menos, pudieron acomodarse en un nuevo puesto en otro grupo.

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