Rajoy… el último guerrero Sun Tzu

Sun Tzu fue un famoso estratega militar chino autor de ‘El arte de la guerra’, un libro sobre tácticas y estrategias militares, que se calcula fue escrito entre los años 400 a.C. y 320 a.C.

Sus enseñanzas hace tiempo que ya se aplican más allá de los escenarios militares, habiendo sido adoptado por pensadores, analistas y expertos en los ámbitos de la política, el liderazgo o incluso en la lucha cada vez más encarnizada entre competidores en los mercados. ¿Por qué tanta adicción a este libro tan antiguo en tiempos tan modernos? Porque sus sentencias son aplicables en casi todos los campos del conocimiento.

Cuando dice que “los buenos guerreros hacen que los adversarios vengan a ellos, pero de ningún modo se dejan atraer fuera de su fortaleza”, es imposible evitar de pensar la seguridad que al presidente Rajoy le ha dado mantenerse en Moncloa, a pesar de presidir un gobierno en funciones. Podríamos redondear esta apreciación, con otro famoso pensamiento que siempre me ha seducido del Sun Tzu: “los buenos luchadores de antaño se colocaban más allá de la posibilidad de la derrota, para luego esperar la oportunidad de derrotar al enemigo”.

Rajoy siempre ha sido criticado por su pasividad, cierta propensión a que el tiempo cure las heridas y se reestablezca la posición de equilibrio del problema que se suscitó, ya sean enfrentamientos sociales, políticos o económicos. Es verdad que a medida que transcurre el tiempo, ciertos hechos y declaraciones tienden a olvidarse. La cuestión es, que en materia de la acción política que deben llevar a cabo los gobiernos, hay una gran carga de responsabilidad por el tipo de medidas que se implementan, pero no menos importante son aquellas políticas que no se toman, o las que tomándose, se difieren más de lo que debiese.

Rajoy ha demostrado que a pesar de la gran contestación social en materia de recortes, paro, precariedad laboral, ley mordaza y un largo etc., ha sabido pilotar en momentos muy delicados de 2012 en Bruselas, ante la inminente expulsión de España del euro (lo que ciertos analistas e incluso medios internacionales afirmaban).

Probablemente, esta situación crítica con la prima de riesgo disparada y el rescate bancario al que se tuvo que llegar, circunstancias todas ellas que iban concurriendo casi de manera simultánea y a las que Rajoy tuvo que enfrentarse, encaja en otra de los principios del Sun Tzu (porque más que estrategias son una filosofía de vida): “luchar y vencer en todas tus batallas no es la excelencia suprema; la excelencia suprema consiste en quebrar la resistencia del enemigo sin luchar”.

Pero cuidado: lograba convencer a Merkel y a los mercados internacionales, que España ya estaba nuevamente en la senda de expansión de la economía. Que los sacrificios de la ciudadanía empezaban a rendir sus frutos. Quebraba la resistencia de los incrédulos, así como de sus enemigos políticos.

El presidente Rajoy sí luchó en Europa por las circunstancias descritas, pero resistió tanto o más internamente porque el frente político y ciudadano no le dio tregua.

Aguantó lo que es difícil de aguantar: unas primeras elecciones del 20D que gana el PP pero que por aritmética parlamentaria no tenía garantías de ser investido presidente, por lo que el Rey tuvo que pedirle a Pedro Sánchez que tomara el testigo, que también fracasó.

Llegamos entonces al 26J, que gana el PP aumentando sus escaños y votos, por lo que Rajoy sí acepta el encargo del Rey pero no tiene apoyos suficientes y se queda a escasos 6 escaños, esperando una abstención técnica del PSOE para desbloquear la situación. Pero no se produce, se mantiene el “NO es No” del líder de la oposición y recién cuando se resquebraja como un castillo de arena el partido socialista y se produce una lucha intestina de proporciones jamás imaginadas en el Comité Federal, surge la constitución de la gestora. Ésta observa espantada (junto a algunos de los barones y baronesa) de qué manera el antiguo partido de 137 años va camino de la autodestrucción, en caso de que se tenga que ir a unas terceras elecciones.

Rajoy espera, sabe que su derrota de junio es teórica porque ahora cuenta con el aval de ciudadanos y con la abstención del PSOE, que a su vez genera una nueva batalla interna en las filas socialistas en cuanto a qué forma iba a adoptarse esta medida.

Rajoy, el último guerrero Sun Tzu, parece que estaba leyendo en la segunda quincena de octubre las claras advertencias del estratega chino, encajando también una que le venía como anillo al dedo a la situación descrita: “está en nuestras manos asegurarnos contra la derrota, pero la oportunidad para derrotar al enemigo nos la proporciona el propio enemigo”. El propio PSOE y no menos importante, la tozudez de Sánchez y un personalismo estúpido e irresponsable. Sólo él le proporciona a Rajoy una cuota importante en la victoria final que le lleva a la investidura como presidente después de 315 días de gobierno en funciones.

La capacidad de resistencia del presidente Rajoy se parece a la de los guerreros antiguos, que como bien señalan algunos de los principios que emanan del Sun Tzu son:

1.- Aprende a combatir.

2.- Enseña el camino.

3.- Hazlo bien.

4.- Conoce los hechos.

5.- Espera lo peor.

6.- Aprovecha el momento.

7.- Quema las naves.

8.- Hazlo mejor.

9.- Empujad todos juntos.

10.- Que no adivinen tus intenciones.

En los últimos días, cuando el presidente Rajoy finalmente ha constituido su gobierno, también nos hace mirar al Sun Tzu, porque justamente uno de sus principios es “que no descubra el enemigo las intenciones que uno tiene”, aunque el presidente ha ido mucho más lejos, porque realmente nadie, ni su núcleo más duro conocía la conformación del Ejecutivo.

Pero nos permitimos un consejo al Sr. presidente:

Señor presidente Rajoy: también el Sun Tzu afirma que “lo más importante en una operación militar es la victoria y no la persistencia. Ésta última no es beneficiosa”. El Sun Tzu se refiere a que los ejércitos que ganan e invaden territorios, tienen que suministrar alimentos para los propios soldados y a los ciudadanos que someten. De ahí que hay que pasar a otra escala, que es la gobernabilidad de esa región conquistada, en la cual se generen los recursos (alimentos) necesarios para la población y se mantenga la paz.

En 2016 señor Rajoy, a esta altura del año, usted es el presidente que tiene que reestablecer que todo el mecanismo de las instituciones del estado vuelvan a funcionar con normalidad. Sin excepciones, porque ya no estamos en período excepcional de gobierno en funciones. Recuerde que la persistencia en circunstancias provisionales, como dice el Sun Tzu, trae aparejado resultados negativos.

Como corolario, la persistencia en las acciones convulsas de la directiva del PSOE, llevará a un desgaste también irreparable si no tiene la capacidad de liderazgo para salir de la provisionalidad.

(Artículo publicado en el Blog de José Luis Zunni en Media-Tics)

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