El estrés…¡ese asesino silencioso!

En los últimos años hemos conocido estadísticas alarmantes, que vinculaban aproximadamente el 50% de las bajas médicas por enfermedades que directa o indirectamente estaban relacionadas con el estrés. La cuestión es entonces, cómo hacer para “romper” con el ciclo de estrés en nuestras actividades profesionales. No sólo en la oficina, sino toda la actividad que nos tiene, dicho de manera prosaica, “de arriba para abajo y de abajo para arriba”.

Casi todos nosotros creemos que por estar todo el día corriendo, tratando de llegar a reuniones que nos damos cuenta no podremos ser puntuales, intercalando una comida con un cliente y después siguiendo a la carrera para regresar al despacho, contestar e-mails y muchas más cosas, que por todo esto que hacemos, somos altamente productivos y eficientes. ¡Craso error! Lo único que sí estamos siendo muy eficaces, es en subir nuestra tensión arterial, el ritmo cardíaco, respiramos mal, comemos mal y también digerimos mal. Este es un cuadro típico de generación, al mismo tiempo, que de acumulación de estrés. El estrés puede matarle. Peroademás, es como si fuera una gripe: es contagioso. ¿Por qué? Porque los ambientes cargados de tensión y estrés, no depositan la cuota parte que cada organismo y mente humana está en condiciones de soportar. ¡No! Ud. no se dará cuenta –casi nadie lo hace- y estará soportando una carga muy superior a la que su mente y cuerpo puedan permitirse asimilar. Esto es algo parecido a la contaminación, incluso la acústica.

Me comentaba un colega que ha estado sometido a un tratamiento severo para poder reducir su nivel de ansiedad y los ataques de pánico que solían darle, que ha mejorado porque en uno de los típicos atascos de Madrid, estando en un taxi, no tuvo necesidad de bajarse por esa sensación de ahogo que le daba en otras ocasiones. O sea, que estaba contento, porque ya no surgía repentinamente ese pánico que le había hecho bajarse tantas veces del taxi como buscando oxígeno.

Overworked and over it!

La cuestión es que en algo ha mejorado, pero le pregunté por qué seguía con su agenda tan apretada como la tenía antes, y me respondió: “es que no tengo otra opción. Es mi trabajo”. Por tanto, he aquí el principal responsable de generarnos estrés: nosotros mismos asumiendo que lo que estamos haciendo no puede hacerse de otra manera. Que es inviable reconducir nuestras actividades para que nos generen una vida un poco más sana.

En algunos momentos, Ud. habrá sentido la sensación de tener que salir a darse un paseíto y tomar una caña, para romper con ese círculo perniciosos de tensión, pedidos y o solicitudes internas o externas para ya mismo, informes que no se acaban, datos con los que no cuentan, reuniones en las que se pierde tiempo porque no están bien programadas y un largo etcétera. De todo esto, se saca otra conclusión interesante, que es uno de los factores que generan más estrés: ser conscientes del mal uso que estamos haciendo del tiempo.

Pero más “frenéticos” nos ponemos, cuando esta lastimosa pérdida de tiempo nos la están generando otras personas, ya sea por incompetencia o porque sencillamente se han administrado mal los trabajos y responsabilidades que se fueron delegando. O sea, que si hay un responsable directo de la mala gestión del tiempo es el líder de equipo y/o en su caso, el director de departamento, que no ha puesto orden en la asignación de recursos humanos y materiales para que las cosas se hagan con una agenda, que exista una planificación y una ejecución en el orden que tienen que ser implementadas las acciones.

Errores en la planificación y asignación, generar estrés, porque a su vez son “ladrones del tiempo”. Siempre para estas circunstancias, hay que buscar un responsable muy próximo a nuestro entorno, para ver si somos capaces de romper con ese círculo de generación de estrés.

Existe también otra lectura para esta “enfermedad contagiosa”, que es que cuando Ud. está estresado, tiende a tomar decisiones que finalmente ni a Ud. mismo le satisfacen, porque su nivel de concentración y productividad ha bajado. Siente fatiga física y mental. Y dicho con todas las palabras, hay días que piensa –a veces se lo dice a su círculo más íntimo- “hoy no puedo con mi cuerpo”.

Si no lo ataja, si no elimina de raíz esa sensación de dolor en las piernas que pareciera que hubiese corrido una carrera de fondo, el estrés, su enemigo implacable, puede destruir su salud y arruinar su carrera. Pero tiene que darse cuenta de que lo más fácil, es dejarse controlar por el estrés en vez de que seamos nosotros los que lo controlemos a él. En cuanto Ud. entra en esa rutina que hemos descrito, puede creer que atiende a reuniones y responsabilidades de manera que su nivel de estrés esté controlado, cuando en realidad, es el estrés el que está regulando su vida.

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