Albert Rivera, ejemplo de liderazgo efectivo

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El gran ganador a día de hoy, en el tablero electoral español, no cabe duda que es Albert Rivera. Es una personalidad próxima, como si le conociéramos de toda la vida. Inspira confianza y seguridad. Dista kilómetros de las formaciones políticas que están ahogadas en casos de corrupción, e incluso con otros partidos nuevos como Podemos, las diferencias de estilo y fondo son importantes.

Albert Rivera asume gran cantidad de los atributos que se atribuyen a los líderes efectivos, tanto en las organizaciones privadas como en el ámbito de la política. Veamos algunos de ellos:

1º) Una persona que explica con sencillez la importancia que tiene el respeto de la ley y el marco legal que regula la convivencia en España.

2º) Además del respeto escrupuloso de la legalidad, tiene un sentido muy estricto de la justicia. No es hombre de revanchismo, sino de conciliación y coalición, porque Rivera por encima de todo, mira por el “bien común”. Pero afirma que “quién la hace la paga” siempre ajustado a la ley.

3º) Sensibilidad social por los más desfavorecidos y preocupación por la exclusión social y el nivel de pobreza.

4º) Una visión clara –sin engaños- de lo que quiere sea España.

5º) Su tolerancia cero con la corrupción, es probablemente el mayor valor que la ciudadanía le confiera, harta ya de tantos escándalos que salpican y enfangan un día sí y otro también, la vida política española.

Pero Albert Rivera, destaca fundamentalmente por una razón: es un hombre que despierta la esperanza. Que escenifica el cambio, pero real, no aquellos que “gritan que son el cambio” a los cuatro vientos, pero que en los hechos están anclados en sus viejas doctrinas del pasado.

Es una personalidad de mentalidad abierta, no dogmática, que a pesar que es lógico que le moleste que unos líderes le critiquen su falta de experiencia para gobernar y otros porque le identifican con el “recambio” y no con el cambio, Rivera no ve “enemigos” sino compatriotas, que en caso de llegar al gobierno, así lo ha afirmado rotundamente, va a convocar a todas las fuerzas políticas, porque con ellas tendrá que acordar como sacar a España adelante.

¿Por qué genera confianza y esperanza? Porque su comunicación tanto verbal como gestual, transmite la seguridad del que nada tiene que temer por irregularidades cometidas o conflictos con la Justicia.

Rivera es un líder de su tiempo que representa a la perfección, la generación de entre 30 y 40 años que ha sido una de las mejores formadas en la historia reciente de España. No comprometida con el pasado, como las otras dos generaciones que le preceden y que llevan veinticinco años alternando gobierno y oposición.

En todo caso, Rivera lo ha expresado de manera “suave” pero no por ello menos efectiva (su liderazgo efectivo es evidente), de que la buena noticia es que ya no hay bipartidismo, sino un escenario totalmente renovado en el que cuatro partidos lucharán por el poder.

Aunque sí es cierto –Rivera lo sabe mejor que nadie- que cada día que pasa y un nuevo escándalo aflora en el firmamento político, hay algunos votos más que salen de los partidos tradicionales para irse a buscar “residencia” en Ciudadanos. Incluso, el “dique de contención” que ha significado para el crecimiento, al  principio casi exagerado de Podemos, ha quedado palpable en las elecciones andaluzas, en que los veinte o poco más escaños que aspiraba Podemos quedaron frenados en 15 como consecuencia de dos “porterías”: el PSOE de Susana Díaz y los 9 escaños de Ciudadanos.

¿En qué se basa la esperanza e ilusión que transmite Rivera a los ciudadanos?

En que no tiene condicionamientos, ni debe favores, ni ha asumido compromisos que estén bajo manto de sospecha. Es un líder que ejerce la libertad en todo su esplendor. Quiere que el ciudadano tenga la oportunidad de encontrar un proyecto que garantice la estabilidad política de este país, aunque haciendo los necesarios cambios que haya que hacer en materia económica y social para erradicar la desigualdad y combatir con todas las armas posibles, el flagelo terrible que significa el paro en España.

Su libertad es más “libre” porque tiene independencia de criterio, no ataduras del pasado y menos aún, intereses espurios, de los tantos que están pululando en las filas de los partidos tradicionales.

Rajoy se refirió recientemente a que la gente normal era la que conformaba la base electoral del PP. Esta afirmación no se la puedo discutir al presidente del gobierno, porque creo que es cierta…y tan cierta…como que las bases electorales del PSOE, Izquierda Unida, UPyD o Ciudadanos, también están a “rebozar” de gente normal, que es la gran mayoría de ciudadanos de este país o de cualquier país. Y esto ocurre en todo el orbe. Las mayorías de los ciudadanos de todas las clases sociales, son los que el presidente Rajoy llama normales, los que mueven la economía, trabajan, consumen, educan a sus hijos y luchan por una sociedad mejor. La cuestión entonces, está en que distingamos quiénes llegan mejor a esta gran base electoral “normal”. ¿Los que tienen la experiencia o los que aún no han ejercido el poder pero despiertan sueños, ilusión y un horizonte de prosperidad para sus familias? Parece que la clave está en esta respuesta.

Decía el presidente Abraham Lincoln que “los pueblos son sagrados para los pueblos y los hombres para los hombres”, en referencia a la sabiduría natural, que siempre acompañó y seguirá acompañando a naciones enteras frente a las vicisitudes de su tiempo, pero que antes o después, con más o menos sacrificio, las han superado.

Lo que representa Ciudadanos en la figura de su líder Albert Rivera, es el valor sagrado que el tiempo siempre pone cuando una sociedad necesita dar ese paso que la saque del atolladero, que levante el espíritu de su gente, que alimente las ganas de transformar lo que haya que transformar, porque no hay peor receta para un país, que algunos políticos quieran meter temor en la sociedad porque ellos creen representar la única respuesta a los problemas a los que se enfrentan. Generalmente, ellos forman parte del problema. Rivera, en cambio, es parte de la solución.

 

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