Las lecciones de Davos’16

¿La cuarta revolución industrial? Davos nunca nos deja indiferentes. El Foro Económico Mundial 2016, celebrado en la ciudad suiza de Davos entre el miércoles 20 y el sábado 23 de enero, acogió a una representación  selecta de influyentes de los negocios, la política y la economía mundial. Pero desde ECOFIN Análisis queremos hacer un enfoque diferente de lo que ha acontecido en la localidad alpina, desde la óptica del liderazgo por encima de las políticas.
Quiénes deciden las medidas y programas económicos son los gobiernos, pero sigue siendo la sociedad civil a través del trabajo y consumo de miles de millones de personas, junto a millones de empresas en el mundo, quienes generan ese trabajo y riqueza para los países. Pero persisten aún una cantidad de asignaturas pendientes, porque no es cuestión sólo del análisis macroeconómico y de las tendencias, sino hurgar un poco más en las heridas abiertas que la Comunidad Internacional tiene en este momento, tales como la desigualdad, la falta de oportunidades, la crisis de refugiados en la UE, la amenaza permanente de una vuelta a la recesión como en 2008, etc.
Por ello, si tomamos como guía algunas afirmaciones que han sido hechas en las sesiones que se desarrollan habitualmente en Davos sobre diversas temáticas, nos encontramos con posiciones personales y pensamientos realmente interesantes, no sólo por sus contenidos, sino por el calibre personal de quiénes dan estos mensajes.
Las aportaciones a las que hacemos referencia evidencian dos cosas muy claras en 2016: un cierto pesimismo y preocupación sobre el comportamiento futuro de la economía mundial; el surgimiento de un renovado liderazgo empresarial y político cuya preocupación pasa porque las personas sean realmente el centro de atención de las políticas que regulan el mundo.
En la sesión de “The global economic Outlook” (Perspectivas de la economía mundial), Christine Lagarde, la directora gerente del FMI, no dejó de sorprender por afirmar que “hemos escuchado mucho acerca de Internet de las cosas; pero creo que necesitamos un Internet de las mujeres”. Afirmación que fue remachada por Sheryl Sandberg, directora operativa de Facebook, que afirmó en la sesión “The transformation of tomorrow” (La transformación del mañana) que “los hombres aún están dirigiendo el mundo; y no estoy segura que vaya muy bien”. Es importantísimo que en sede del principal encuentro mundial de economía, dos mujeres de su poder y talento, llamen la atención de una de las grandes problemáticas no resueltas aún a escala global como es la igualdad de género.
No menos llamativo es cuando en la sesión “The future of growth: technology-driven, human centred” (El futuro del crecimiento: impulsada por la tecnología, centrada en el ser humano), Marc R. Benioff, presidente y CEO de Salesforce, ha afirmado que “cada país necesita un ministro del futuro”. Esta afirmación nos congratula cuando estamos siendo testigos, por ejemplo en España, de que la visión global de futuro del país, no es precisamente lo que preocupa a los líderes políticos enfrascados en una lucha sin cuartel por ocupar sillones y cuotas de poder.
Ha sido Justin Turdeau, primer ministro de Canadá, en la sesión  “The Canadian Opportunity” (La oportunidad canadiense), quien afirmara que “la diversidad es la maquinaria de la invención; genera creatividad que enriquece al mundo”. Cuando un político de su nivel en un país desarrollado como Canadá hace mención a dos conceptos claves en economía y en el desarrollo de países, como la diversidad y la creatividad, está poniendo a prueba el liderazgo occidental y especialmente abre la puerta a que el fomento de la creatividad, especialmente apoyando el talento (formación, capacitación, etc.) y apostando sin cesar por el I+D+i, es el camino sin excusas que debe tomar el liderazgo político mundial para salir de este desánimo y también de una situación de atonía en el crecimiento, caso por ejemplo de la UE.
También sorprendió en la rueda de prensa con otros líderes empresariales Amira Yahyaoui, fundadora y presidenta de Al Bawsala, ONG tunesina independiente de la política, cuando afirmó que “la Cuarta Revolución Industrial debería ser una revolución de valores”. Nunca podríamos estar más de acuerdo.
La advertencia de Davos
Si se observan los indicadores, las principales tendencias de ocupación laboral han sido a la baja en 2015, que sumado a la desaceleración de la economía de China, el desplome de los precios del petróleo, las materias primas y los commodities en general, es un desaliento se mire por dónde se mire.
Pero si se focaliza desde la convencional manera de hacer política, creyendo que todo se soluciona con instrumentos monetarios, caso de las medidas de expansión monetaria (Quantitive Easing) que tomara el BCE y antes la FED, seguiremos postrando el necesario desarrollo y despegue de economías como la europea, que sigue con síntomas de deflación. Es entonces el tiempo de un nuevo liderazgo político primero y económico después, que se preocupe por concentrar su atención en la capacidad de recuperación en el corto plazo, para neutralizar cómo sea los problemas de desigualdad y desempleo que tanto daño están haciendo.

(090129) -- DAVOS, Jan. 29, 2009 (Xinhua) -- Former British Prime Minister and UN Middle East Quartet Representative Tony Blair (4th R), Israeli President Shimon Peres (3rd R) attend the session "The Values behind Market Capitalism" at the Annual Meeting 2009 of the World Economic Forum (WEF) in Davos, Switzerland, Jan. 29, 2009. (Xinhua) (nxl)

Por ello, las palabras en Davos del profesor Nouriel Roubini que anticipara la crisis de 2008, son siempre tenidas en cuenta, cuando con rotundidad dice “la gente viene aquí para discutir soluciones a largo plazo, pero como sucedió en el 2008, vamos a ser capturados por los problemas de corto plazo”. Y Europa, especialmente la zona euro, no se lo puede permitir.
De modo que lo que se ha evidenciado en el Foro de Davos este enero de 2016 es cierto confusionismo no exento de una posición un poco más pesimista que años anteriores y desde ya, mucho más que a la que se tenía en 2008. Porque cuando nos referimos a lo que hemos denunciado una y otra vez desde ECOFIN, por ejemplo respecto a una falta de liderazgo europeo para atajar los principales problemas que nos azotan, son los líderes políticos que no pueden aplazar para mañana lo que deberían hacer hoy. Con frecuencia se aplazan años implementación de acciones que lo único que harán es que los escenarios del futuro no sólo sean más complejos y también diferentes, sino que se llegue tarde ante lo que será una nueva conjunción de factores políticos, económicos y sociales que no será fácil resolver.
La gran mayoría de los expertos en economía del mundo consideran que la crisis geopolítica actual es el mayor riesgo existente. Esto implica los problemas de Oriente Próximo y las consecuencias en los flujos migratorios. Claro está que la geoestrategia y la geopolítica necesitan combustible (crecimiento económico) para funcionar, por lo que cuando las previsiones de crecimiento se ven progresivamente rebajadas, sumado a la caída del precio del petróleo y algunas economías emergentes están entrando en crisis, la desconfianza en las economías y las monedas hace que surjan conflictos dónde no los había o se creían superados, como es el caso de Brasil o Rusia. De ahí, que Christine Lagarde haya sido tajante al afirmar que en 2016 no reaparecerá una recesión mundial como la desatada en 2008, que el crecimiento continuará por encima del 3,5%, “aunque el optimismo es modesto, desigual y los riesgos, grandes”.
Si en algo tiene que confiarse en el nuevo liderazgo que se vaya incorporando a las sucesivas ediciones de Davos, es que las recetas de la “medicina tradicional” en las economías occidentales, excepto Estado Unidos, no está dando sus frutos, cuando desde los Bancos Centrales se apostaba todo al estímulo monetario para sacar a la economía de un proceso casi catatónico. Las presiones deflacionistas se siguen manteniendo constantes, pero lo preocupante para los analistas mundiales es que existe un déficit de instrumentos para responder en el caso de que se entre en una nueva crisis, o sin que llegue a ser tan importante como la de 2008-2009, que se pueda neutralizar a tiempo y no provoque tanto recesión y desigualdad.
Es evidente que la situación de la economía china está pasando factura en los mercados y convirtiéndose en uno de esos riesgos que la directora del FMI señalaba. Es que el tránsito de China para pasar de la industria a los servicios, así como de la exportación a potenciar el mercado doméstico, mientras que de la inversión debe pasar al consumo, no es nada sencillo, más aún cuando los plazos no pueden acelerarse en las transformaciones económicas y sociales de los países. No es darle a un botón.
Paul Kagame, presidente de la República de Rwanda, en la sesión de “La transformación del mañana” ha dicho que “la oportunidad para elevar el nivel de vida es la más grande de las oportunidades de negocio”. No podemos dejar de coincidir, porque antes que el crecimiento del país y de una clase empresarial fuerte, su preocupación pasa por la oportunidad para disminuir la pobreza y la desigualdad. Es su prioridad política y en un Foro como Davos resaltar las bondades para hacer negocio en su país pero desde un nuevo liderazgo político y económico que debe cuidar y mejorar el lenguaje, así como la prioridad en la colocación de los términos nos parece sustancial, ya que el uso de las palabras trae como consecuencia las acciones que deban ser implementadas.
Este es el nuevo liderazgo que tiene que ir afirmándose en Davos; pero más importante aún, en los centros de decisión política mundial, en las formas de hacer política de cada país y convertir a las personas en el centro de la preocupación, decisiones y medidas que se tomen.
Por José Luis Zunni y Salvador Molina
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