La zona euro supera la crisis pero no su vulnerabilidad

Los severos ajustes y las reformas institucionales han devuelto la estabilidad a la zona euro, pero no el riesgo a un prolongado período de estancamiento económico, según Crédito y Caución.

El riesgo de una crisis inminente en la zona euro ha desaparecido, pero algunas de las vulnerabilidades del modelo europeo siguen presentes, lo que expone al mercado único a crisis futuras. Esta es la principal conclusión del informe ‘¿Ha terminado la crisis de la zona euro?’ difundido por Crédito y Caución. “La existencia del euro ya no se cuestiona, pero la crisis económica sigue su curso: la recuperación económica está aún lejos de ser total, el desempleo sigue siendo obstinadamente elevado y la inflación baja. Muchos consumidores y empresas de toda la zona euro todavía sienten su impacto. Además, los problemas fundamentales que subyacen en la crisis del euro no se han abordado plenamente. El marco institucional sigue siendo insuficiente y los esfuerzos de cambio se ven obstaculizados por la complacencia y el cansancio ante las reformas. La deuda pública y privada también sigue siendo alta. Esto deja a la zona del euro en una situación de vulnerabilidad a nuevas crisis en el futuro”, explica.

El estudio distribuido por la aseguradora española, que cubre los riesgos asociados a operaciones comerciales entre empresas de todo el mundo, resalta que el tamaño de la economía de la euro zona está todavía por debajo de los niveles que alcanzó antes a la crisis. “Como resultado de la profunda contracción de 2009 y del crecimiento débil desde entonces, al cierre del primer trimestre el tamaño de la economía de la Unión Europea está aún un 2,5% por debajo a sus niveles pre crisis, lo que significa que 2014 será el séptimo por debajo de los máximos históricos”, explica el documento difundido por Crédito y Caución. La situación es más severa en los estados miembros del sur de Europa. En Italia y España la perdida de tamaño es del 9% y 7% respectivamente, y en el caso de Grecia la disminución afecta a una cuarta parte de su producción económica.

A pesar de que los efectos de la crisis aún persisten, el riesgo de un colapso de la euro zona ha desaparecido tras severos ajustes por parte de los países en crisis, mejoras en el marco institucional de la zona euro y el compromiso asumido por el Banco Central Europeo a hacer “lo que sea necesario” para proteger al euro.

Las reformas estructurales, socialmente dolorosas, de alcance aplicadas por Grecia, Irlanda, Portugal y España han contribuido al reequilibrio de las economías de los países que han sufrido la crisis con mayor intensidad. Las caídas de sus costes laborales unitarios, del 8,5% en España o del 13% en Grecia, han mejorado la competitividad, impulsando las exportaciones, reducido las importaciones y transformando la cuenta corriente de los grandes déficits en superávits.

La Unión Europea ha fortalecido la coordinación de sus políticas, fortalecido la vigilancia fiscal y ampliado la supervisión de los desequilibrios macroeconómicos. Además, se están logrando importantes avances hacia la unión bancaria, lo que aumentará la solidez de la zona euro. Pese a los avances, el informe confirma la existencia de un problema de financiación empresarial en el sur de Europa. “A pesar de la caída de los tipos de interés en los préstamos al consumo y corporativos a lo largo del último año, los tipos permanecen elevados en los mercados del sur de Europa y mucho más altos que en Alemania. Las empresas de España e Italia están pagando cerca de un 50% más por su crédito nuevo que las firmas alemanas”, dice.

La caída de la deuda soberana, la mejora en las condiciones de financiación para los bancos y empresas de la zona euro y la mejora del ambiente económico mundial, han contribuido a un retorno al crecimiento de la economía de la zona euro durante 2013, incluyendo a los países en crisis, excepto Grecia. Este mayor crecimiento y los menores costes de financiación han reducido la carga de la deuda y mejorado la solvencia de los gobiernos de la eurozona y el sector privado. En este entorno, los países más afectados por la crisis han puesto fin a sus programas oficiales de apoyo.

No obstante, el crecimiento económico sigue siendo lento en toda la zona euro, lastrado por la debilidad de la inversión empresarial y el gasto del consumidor. El poder adquisitivo de los consumidores sigue bajo presión, ya que los gobiernos aumentan los impuestos y bajan los subsidios en un intento de mejorar las finanzas públicas. El aún alto desempleo también está pesando sobre la demanda del consumidor. La tasa de desempleo se mantiene en niveles récord en España y en Grecia. “Con un crecimiento económico débil y la inflación cayendo, el temor a un prolongado período de estancamiento de la economía de la zona euro se incrementa”, concluye el informe.

 

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